Sentir

847 119 26
                                        

Cuando comenzó el nuevo recuerdo estaban en una cocina, México estaba partiendo verduras en una tabla mientras tarareaba una canción que desconocían a la vez que movía sus caderas al compás.

Picaba los objetos con mucho cuidado, lavandolos con dedicación, a su lado una olla hervía en la estufa a su lado, sus shorts la cubrían hasta por encima de las rodillas, su ropa estaba algo manchada por los ingredientes que probablemente había estado aventando a la olla.

De repente, unos brazos la envolvieron por la cintura los cuales pertenecían a una figura más pequeña, la cual reconocieron como Austria.

   -Das riecht lecker (Eso huele delicioso)-

Dijo el austriaco mientras la abrazaba más fuerte y recargaba su cabeza en la espalda de la mexicana.

   -Es ist Maulwurf, du wirst es lieben (Es mole, te encantará)-

Aunque su alemán en ese momento no era el mejor, era bastante entendible.

   -Du wirst besser, Schatz (Vas mejorando, cariño)-

Aunque el bicolor estaba levantado y probablemente ya eran altas horas de la tarde, se veía demasiado adormilado parecía a punto de quedarse dormido recargado en su (en ese entonces) esposa.

   -Hey Liebling, ich habe eine Frage (Oye cariño, tengo una duda)- su voz sonaba muy agotada y probablemente no había pensado muy bien lo que diría a continuación.

   -Dimela-

Sin despegar su atención de la cazuela estaba bailando suavemente moviendo sus caderas y llevando consigo a Austria, era tan suave que parecía un arrulló en lugar de un baile.

   -Was ist mit deinen Beinen passiert? (¿Que te paso en las piernas?)-

Fue como si un balde de agua fría les cayera del cielo, con hielos y todo. Cuando se fijaron en las piernas descubiertas de la latina, notaron aquellas marcas que eran como cicatrices negras, desde sus pies y subiendo por sus piernas hasta poco debajo de la rodilla, eran las mismas que habían visto cuando Ejército la había ayudado*. Francia se dió un "face palm" que sonó tal vez demasiado fuerte, nunca antes lo había creído, pero Austria era un idiota.

   -Y-yo... Cómo lo siento...-

Con movimientos torpes se quito el delantal que la había ayudado a no mancharse. Se separó del cálido cuerpo que estaba en su espalda con dirección a lo que probablemente eran las recamaras.

   -No se en lo que estaba pensando, ahorita mismo me cambio de ropa-

Aunque sus acciones eran apresuradas, entre tanto nerviosismo chocó contra la mesa que había en medio de la cocina, lo cual le permitió a Austria agarrarla por la muñeca para evitar su huida.

   -Ich habe nie gesagt, dass es falsch ist ... ich nur ... sie sehen schmerzhaft aus ... ich bin dein Ehemann und ... nein, vergiss es, du musst es mir nicht sagen, ich hätte nicht fragen sollen (Yo nunca dije que estuviera mal... Solo que... Se ven dolorosas... Soy tu esposo y... No, olvídalo, no tienes por qué decírmelo, no debí preguntar)-

Parecía que el sueño por fin había abandonado a Austria, sus ojos reflejaban verdadera preocupación, lentamente soltó la mano de la mexicana pero está inmediatamente volvió a tomarla, sus ojos tenían algunas lágrimas contenidas ella detestaba llorar.

   -Dame algo de tiempo, es algo muy reciente y no me gusta hablar de eso-

Ambos asintieron y Austria abrazo a su esposa que para casi todo el mundo era esposo.

A Través De Las MemoriasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora