Capítulo 17

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El intenso y enfermo dolor que atacaba su cabeza como si de un taladro se tratase lo despertó. Abrió los ojos con mucha dificultad. Sentía como si tuviera un peso sobre el cerebro que le dificultaba abrir los ojos por completo. Se revolvió entre la cama buscando apaciguar ese dolor, pero era inútil. A cada movimiento aumentaba más y más. Aparte de eso, se sentía internamente indispuesto, como si le hubieran drenado toda el alma y solo quedaba un asqueroso frío interno. Ademas, tenía la boca y garganta horriblemente secas. Estaba como la misma mierda.

Finalmente abrió los ojos cansado de todo lo que sentía internamente y se deshizo de las sábanas que aprisionaban su cuerpo, dando con el hecho de lo tenso que tenía todo su organismo. Sus extremidades le pesaban y con cada movimiento el punzante dolor de su frente aumentaba. Llevó una de sus manos a su cabeza para masajearse la sien, hasta que finalmente su vista se hizo lo suficientemente clara para percatarse de que estaba en su habitación de la universidad.

-¿Qué put...?

-Vaya, ya despertaste- habló la voz de Naruto al otro extremo de la habitación. La vista de Gaara volteó hacia él. También yacía en la cama, seguía con la pijama, estaba pálido y tenía una cara de haber visto la misma muerte frente a él.

-¿Qué hora es?- preguntó Gaara cubriendo su frente con sus manos.

-Las once de la mañana.

-Dios- suspiró el pelirrojo. Trató de incorporarse pero fue inútil. El intenso dolor de cabeza y la fatiga aumentaban ni bien movía un músculo. Vencido, se dejó caer nuevamente sobre la cama. Hace tiempo no experimentaba una resaca tan fatal como aquella que había olvidado lo tanto que lo odiaba.

-Toma, deberías beber un poco- dijo el rubio pasándole una botella llena de agua. Gaara extendió su brazo lo más que pudo para tomarla y, como si hubiera pasado semanas sin una gota de agua en su boca, bebió el contenido con desesperación.

-Tremenda resaca, ¿eh? Te ves como un zombie, de veras- rió bajito el rubio.

-¿Y tú? ¿Vas a decirme que no estás igual?- bufó el pelirrojo.

-Ni te imaginas, es como si tuviera dos bolas de concreto a cada lado de mi cabeza jalándola hacia abajo, estoy fatal.

Gaara dejó la botella sobre la mesa de su escritorio al lado de su cama y volvió a recostarse. Se sentía tan mal que a penas y podía mantenerse sobre sus codos. Cerró sus ojos por un momento tratando de relajarse.

Vaya error.

Como si de disparos se tratasen, comenzaron a pasar por su mente miles de dudas y borrosos recuerdos de todo lo que había sido la noche anterior. Recordó la preparación de la fiesta, el momento en que llegaron, el brindis con sus amigos, el momento en que tuvo que terminarse un Jägermeister gracias a su queridísimo amigo Naruto, y también, recordaba estar con Lee. No sabía qué era lo que hacía exactamente, pero en su mente volaban ciertas imágenes del rostro del pelinegro. Fue ahí cuando recordó que de un momento a otro, lo último que había visto fue la silueta de espaldas de Lee frente a él antes de que todo se oscureciera.

Un fuerte dolor en su cabeza interrumpió todos sus pensamientos sacándolo de su trance. Mientras más trataba de pensar en esa noche más intenso se hacía el dolor. No estaba de humor para eso, la incomodidad de su situación lo ponía de muy mal carácter.

-¿Qué mierdas pasó?- soltó de la nada captando la atención del rubio próximo a él.

-Pff, y me lo preguntas a mi- suspiró -Mira, yo solo recuerdo que te secaste un Jäger y luego no sé qué putas te hiciste, de veras. Yo seguí jugando con los chicos y ya no sé nada más. Estoy tan confundido como tú de cómo llegué hasta aquí.

One of those Days || Gaalee/LeegaaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora