-Lee...
-Ah, ho-hola, Gaara- pronunció el pelinegro frente a él con ciertos nervios.
Ambos se quedaron un rato el uno frente al otro en un incómodo silencio. No intercambiaron miradas, sus vistas posaban nerviosas sobre el suelo u otro lugar, pero el contacto visual no era una opción en ese momento.
Si lo que menos deseaba Gaara era ser interrumpido mientras escribía su informe, recibir aquella inesperada visita de Lee simplemente lo había desconcertado.
-Yo... vine a dejarle un libro a Naruto- pronunció Lee rompiendo con el silencio mientras llevaba una mano nerviosa a su nuca y con la otra acercaba el libro. -Me pidió prestado este libro de matemática. Me dijo que viniera a dejárselo. ¿Está él aquí?
Gaara reaccionó dando un leve brinco. Hacía tiempo que Lee no le dirigía la palabra, oír su voz nuevamente le provocó cierto escalofrío. "Relájate" pensó.
-N-no, él no está aquí- respondió con la mirada baja mientras apretaba los puños. Dios, qué momento más incómodo.
-Ah, ya veo... ¿Sabes de casualidad dónde está?- preguntó sin posar su mirada sobre él tampoco.
Negó con la cabeza antes de responder. -No.
Los invadió el silencio por unos cortos segundos que para ambos fueron eternos.
-¿Podría... dejártelo a ti?- cuestionó volviendo a romper el silencio.
-Ah... s-sí, claro- respondió sobresaltándose un poco tras la pregunta.
Extendió ambas manos para recibir el pesado libro de tapa dura que juraría podría matar a cualquiera si se lo lanzaba con la suficiente fuerza. Pero aunque el peso era notorio, no se le hacía ningún problema a Lee el poder sostenerlo con una sola mano y que ésta ni tambaleara.
Tras posar sus manos sobre el material, fue inevitable el roce de dedos que experimentaron sin querer, cosa que erizó la piel de Gaara en un simple instante. El calor que emanó de los dedos contrarios fueron suficientes para despertar una chispa de locura en el menor, provocando que sus mejillas se tornaran de un tierno rosa.
Se llevó el libro contra su pecho de manera rápida tratando de ignorar lo que recientemente había sucedido y bajó la mirada ocultando su sonrojo.
Lee se incorporó y se rascó la cabeza de manera nerviosa. Se lo notaba algo ansioso y ciertamente incómodo. No podía culparlo, el sentimiento era mutuo.
-Bueno, eso era todo, gracias- comentó sonriendo de lado forzadamente.
-N-no es nada- murmuró de manera casi inaudible, pero el mayor sí pudo escucharlo.
En ese momento, Lee soltó un suspiro pesado y tras chasquear la lengua finalmente se decidió por sacar lo que tenía guardado desde hace pocos minutos. -Gaara... yo... quería decirte que siento mucho cómo me he comportado contigo.
El pelirrojo subió la mirada de inmediato, topándose con el rostro del pelinegro, el cual irradiaba pena y cierta culpa, lo cual se mezclaba con la sinceridad de sus palabras.
-Siento haber estado ignorándote y evitándote estos últimos días- prosiguió -Fue un acto muy inmaduro de mi parte. Espero no me guardes rencor y puedas aceptar mis disculpas- dijo esto fijando sus ojos sobre los contrarios. Finalmente volvían a experimentar el contacto visual. Sus ojos oscuros se clavaban como un rayo de esperanza sobre los aguamarina, como una caricia que desprendía bondad.
-N-no te preocupes- tartamudeó -Acepto tus disculpas.
Aunque todo ese tiempo había sufrido por toda esa inseguridad que le causaba el no recibir siquiera un saludo de su parte, el hecho de tenerlo frente a él y que le demostrara su aflicción con respecto a su actuar le parecía un gesto muy noble y dulce de su parte. Simplemente se derretía al tenerlo así de cerca. No podría negarle sus disculpas.
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One of those Days || Gaalee/Leegaa
Fan-FictionGaara entra a una de las más prestigiosas universidades, en la cual, conoce a alguien que le dará un vuelco rotundo a su vida. -AU (Universo Alterno) -Contenido Homosexual -R18 -Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
