Capítulo 20

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Llegó hasta el gran campus deportivo de la universidad. No le tomó mucho hasta dar con el gimnasio en el cual entrenaba boxeo. Se trataba de una habitación amplia y rectangular, de un estilo urbano y rústico que hacía que el moderno ring del centro y todos los complejos artefactos de boxeo alrededor se lucieran perfectamente.

-¡Hey, Lee! ¿Cómo está mi estudiante estrella?- lo saludó con emoción un hombre de apariencia muy similar a la del joven boxeador.

-¡Gai-sensei!- lo saludó con una amplia sonrisa y extendiendo la mano.

-Llegas un poco más tarde de lo usual- advirtió el sensei cruzándose de brazos.

-Lo siento, tuve que atender unos asuntos, pero en seguido comienzo- se disculpó rascándose la cabeza nervioso.

Se dirigió hasta los vestidores del gimnasio, ahí se cambió y guardó la ropa que traía puesta en el bolsón que cargaba. Sin embargo, antes de hacer esto, tomó la remera que llevaba hace unos instantes y la acercó hasta sus fosas nasales. El aroma que emanaba de Gaara estaba ahí, se había impregnado por completo. Por un momento algo lo empujó a seguir olfateando aquel dulce olor, pero meneó la cabeza hacia ambos lados antes de guardar la tela bruscamente en su bolsón. Se puso sus shorts deportivos y comenzó a vendarse las manos. Entre el acto, no pudo evitar repasar en su mente todo lo que había pasado hace no más de media hora. La imagen de Gaara bajo su cuerpo, tan deseoso y de una mirada marina tan intensa, una mirada que reflejaba mucho, pero aún no descubría qué exactamente. Subió la vista topándose casualmente con el espejo de uno de los baños vacíos cuya puerta estaba abierta. Repasó su reflejo notando ciertas marcas rosadas sobre sus hombros y pectorales. Se sobresaltó y miró por sobre su hombro cierta parte de su espalda, notando unos leves arañazos que decoraban su piel. Suspiró para sus adentros, sabía muy bien cómo esas marcas habían llegado allí.

Una vez terminó de vendarse ambos brazos, buscó entre su bolsón alguna prenda que pudiera ponerse para tapar su torso, no sería muy buena idea que notaran aquellas comprometedoras marcas. Además, habían quedado en que actuarían como si lo que había pasado hace un rato nunca sucedió en realidad. Y aunque fue su propia idea, le estaba costando.  Desde que Gaara pronunció aquella pregunta, miles de dudas rondaban por su cabeza. No importaba lo tanto que trataba de evitarlo, ni él mismo comprendía qué era lo que estaba haciendo, no entendía qué lo lanzaba hacia aquel pelirrojo. Se mordió el labio y apretó los ojos antes de ponerse una solera algo holgada de color gris que encontró entre sus cosas. No acostumbraba usar algo arriba al momento de entrenar, pero esta vez haría una excepción.

Una vez hubo guardado sus cosas en su respectivo casillero y se percató de traer consigo los guantes de boxeo, salió de los vestidores para dirigirse al gimnasio. Miró de reojo a todos los demás alumnos que se encontraban ejercitando, cada uno concentrado en su propio trabajo. Era la primera vez que miraba por arriba de sus narices, nunca se había fijado en nadie más en ese lugar más que en su propio entrenamiento, sin embargo, se sentía tan fuera de sí que le estaba costando concentrarse en comenzar.

-¡Vamos, Lee! ¡No te quedes ahí parado!- lo animó su entrenador asustándolo al darle un suave golpe en el hombro.

-¡Ah! ¡Sí, Gai-sensei!- se incorporó meneando la cabeza de un lado al otro antes de comenzar con el estiramiento de siempre.

-Te ves algo apagado, querido Lee- comentó con cierto aire de preocupación.

-No es nada, Gai-sensei, solo he estado un poco ocupado con ciertas actividades de la facultad- respondió con una sonrisa.

One of those Days || Gaalee/LeegaaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora