Capítulo 29

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—Por favor, sólo déjame que te lo explique.

—Nada, nada. ¿Acaso buscas excusarte más?

—No, no es eso. Sólo necesito...

—¿Qué es lo que buscas conmigo? Yo no puedo hacer nada.

—Sólo hazme un favor, es muy pequeño, te lo pido, necesito hablar con él.

—Cejotas, ya te dije que...

—Es importante, enserio, ¿acaso no quieres lo mejor para él?

Paró en seco antes de soltar un profundo suspiro y cruzarse de brazos ya rendido.
—Empieza a explicarte, más te vale convencerme.



La última hoja con los documentos salió de la impresora, finalmente había terminado su trabajo. Tomó el montón de papeles para acomodarlos y guardarlos en una carpeta que seguidamente colocó en su mochila.
Los últimos días había estado demasiado ocupado de aquí para allá, organizando documentos, buscando otros, haciendo copias y yendo a todos lados.
No podía negarlo, estaba feliz de que todo hubiera salido como quería, hasta mucho mejor de lo esperado, pero aún así, lo que conllevaba hacer el cambio era agotador. Ahora entendía a su padre, la burocracia era demasiado molesta.

Salió de la oficina de fotocopias de la universidad y se dirigió a su habitación. Ya no hacía tanto frío como antes, de hecho, el clima estaba hermoso; el cielo de leves tonos rosados y anaranjados, una suave brisa que refrescaba el ambiente y un aroma tan limpio. Le generaba paz a su, últimamente, ajetreada vida.

Llegó al complejo de habitaciones de su fraternidad, saludando a las personas que se encontraba en el trayecto, como siempre.

—¡Hey, Gaara!— lo saludó otro chico de La Arena—¿Cómo van tus preparativos?

El pelirrojo hizo un ademán mostrando la mochila donde llevaba todos sus documentos. —Pues... va yendo— sonrió.

—Suerte con eso, ojalá termines todo.

—Gracias, nos vemos— se despidió con la mano antes de entrar a su pieza.

Soltó un suspiro en cuanto cerró la puerta detrás de él y terminó de entrar por completo encontrándose con su hermano sentado en su escritorio.

—Vaya, te tomó tiempo— mencionó Kankuro sin despegar su vista de su laptop.

—Hola— bufó el pelirrojo antes de tirarse a su cama—Tuve una clase, la cual casi olvido, por eso me tardé.

—¿Por qué sigues asistiendo? Ya no tiene mucho sentido que digamos.

—Todavía tengo tiempo, y ni siquiera acaba este semestre, no quiero estar sin hacer nada.

—¿Tienes todos los documentos?

—Sí— dijo sacando la carpeta de su mochila de mala gana para mostrársela al castaño, pero a penas y había volteado a verlo. Hizo un puchero por la molestia. —¿Qué haces?

—Estoy buscando departamentos, mira.

El pelirrojo se levantó como un rayo, fue como si le devolviesen la energía.
Se posicionó detrás del mayor y apreció la pantalla. La opción encontrada por Kankuro tenía muy buen aspecto.

One of those Days || Gaalee/LeegaaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora