10. Resaca

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Samantha.

En el mismo momento en el que su consciencia salió del mundo de los sueños para entrar en el terrenal le golpeó un profundo dolor de cabeza. "No pienso volver a beber" pensó, sabiendo que ese autoengaño no le duraría demasiado. Resopló y se incorporó para mirar a la persona que todavía dormía a su lado. Y entonces tuvo un flashback del final de la noche.

Bailaba con Flavio, dejándose llevar por los torrentes de alcohol que corrían por sus venas, y parecía que el chico hacía lo mismo. Estaban muy cerca, cada vez más, y no entendía la atracción que le hacía sentir ese chico. En cada uno de ellos estaba el magnetismo que sólo se siente por los polos opuestos. Y entonces...

-Samantha, no me encuentro bien -Eva se acercó a ella, estaba muy pálida y andaba dando tumbos.

-Vamos fuera nena, necesitas que te dé el aire -la rubia le dedicó una media sonrisa al chico antes de agarrar a su amiga , pasando su brazo por su hombro y arrastrándola hasta la salida.

-¿Necesitas ayuda? -le preguntó Flavio, que estaba siguiéndolas sin que se hubiesen dado cuenta.

-¿Flavio? No, bebé, ve a divertirte con los demás, yo me encargo. Voy a pedir un taxi y nos vamos directas al hotel.

Eva seguía durmiendo plácidamente, con una pierna colgando de la cama. "Joder, cualquiera diría que hace cuatro horas le estaba sujetando el pelo mientras lo echaba todo" pensó la rubia con un poco de envidia, le encantaría poder estar durmiendo así en ese momento. Aprovechó que ya estaba despierta para comenzar su día, quería pasarse por la universidad para resolver todas las cuestiones pendientes sobre su traslado y retozando en la cama no iba a aclarar nada.

Después de haberse duchado, vestido y maquillado un poco dejó una nota a su compañera indicando que regresaría a la tarde y pidiéndole que se tomase un ibuprofeno nada más despertar. Guiándose por google maps, cogió el metro y llegó finalmente a la puerta de la facultad. Se quedó parada, admirando por un momento la fachada, aquel sitio era mucho más grande que su antigua facultad en Alicante. Entonces escuchó una vocecilla detrás de ella. Se giró y pudo ver a una chica castaña, con el pelo por encima del hombro y una enorme sonrisa en la cara.

-¿Necesitas ayuda?

-Eh... pues la verdad es que me vendía bien. Estoy buscando la secretaría.

-Ah, sí, está de camino a mi aula. Si quieres te acompaño y te enseño dónde exactamente. ¿Te parece bien?

-Joder, pues la verdad es que me harías un favorazo enorme.

-¡De eso nada! Para eso está la gente, para ayudarse. Me llamo Maialen, pero todo el mundo me llama Mai.

-Encantada, Mai. Yo soy Samantha, aunque me suelen decir Sam. -las dos chicas entraron el facultad mientras Maialen se interesaba por los motivos de la valencia y le contaba cómo había ido a parar a Madrid, hasta que llegaron a la puerta de la secretaría.

-Pues esta es tu parada, espero que hayas disfrutado del tour de Maialen -rió la castaña, era muy risueña y Sam se había divertido mucho ese rato juntas.

-Oye, Mai, ¿me das tu número? Así puedo escribirte el curso que viene y no estaré tan perdida -le dijo la rubia.

-Te lo doy pero con una condición.

-Sorpréndeme.

-Que me vas a escribir y nos vamos a ver antes del curso que viene.- Ambas rieron y se intercambiaron los números.

-¡Adiós, Mai!

-¡Hasta otro día, Samanthiti!

Una hora después, Samantha salía del lugar con toda la información que necesitaba para hacer el cambio y continuar allí con sus estudios. "Ya sólo me falta encontrar un lugar donde vivir y una forma de pagarlo todo" suspiró en sus pensamientos. Volvió al hotel donde Eva ya le esperaba despierta y decidieron salir a comer por ahí. La morena decidió comenzar la conversación:

Entre acordes ~ FlamanthaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora