Ellos buscaban ganarse un hueco en la industria musical cuando se presentó la oportunidad que tanto estaban esperando. Pero no sabían que aquel concurso por ser teloneros de una gran artista cambaría sus vidas para siempre.
-No me lo puedo creer, de verdad que no. -decía mientras paseaba nerviosa por la habitación y su amiga la miraba sentada en la cama.- ¡Que me han elegido a mi! ¡Con lo buenos que sois todos! Tiene que ser una broma, es que no puede ser verdad.
-Te lo mereces más que nadie, en serio. Nunca he conocido a nadie con el magnetismo que tienes tú sobre el escenario, Eva.- le respondió Samantha.
Tras haber colgado el teléfono, Samantha le contó a su amiga lo que le había explicado Ana Julieta. No había sido la elegida, pero estaban muy agradecidos de haberla conocido y la animaban a seguir intentándolo porque tenía mucho talento. Eva se empezó a poner nerviosa en ese momento, porque ella estaba convencida de que elegirían a la valenciana. Si no lo habían hecho ella todavía tenía algún tipo de posibilidad. Por lo que decidieron pagar las cervezas e ir al hotel a esperar su llamada. Y cuando Ana Julieta habló con ella y le comunicó la gran noticia ambas saltaron de emoción y se abrazaron. Samantha estaba contenta de que hubiesen escogido a su amiga, y aunque sentía una pequeña punzada de dolor por no ser ella, era la única persona por la que se iba a alegrar tanto. Después de un buen rato la gallega consiguió tranquilizarse.
-Entonces tú te tienes que quedar aquí hasta el lunes, ¿no? -preguntó Samantha.
-Sí, no voy a poder estar contigo en nuestra primera noche en el piso... -dijo la morena, algo apenada, ya que obviamente iba a estar trabajando y era algo necesario. Pero le hubiese gustado poder compartir ese momento con su amiga.
-No te preocupes, habrá muchas noches más. Cuando vengas el lunes lo celebramos por todo lo alto, con cervezas, pizzas, helado y netflix. Tú mañana estarás entre peluqueros, maquillaje, focos... ¡Te vas a hacer famosa, amiga!
Y así se durmieron, imaginando cómo sería la gira de Nia y lo famosa que se haría Eva por ser su telonera. A la mañana siguiente, Eva se levantó temprano porque la habían citado a las 8 de la mañana. Samantha durmió un poco más pero tampoco demasiado, tenía que hacer la maleta y dirigirse al piso. Había quedado a las 11 con el casero para firmar el contrato y que le entregase las llaves y a eso si que no podía llegar tarde, por lo que a las 11 menos dos minutos ya estaba en la puerta de la vivienda con la maleta llena de ropa y esperanzas. Tras la firma del contrato y la charla protocolaria con el casero, se quedó sola en la que iba a ser su nueva casa.
Sabía que debería comenzar las cosas, pero le daba mucha pereza y se excusaba pensando que sería mucho más divertido hacerlo al día siguiente con Eva. Tras un rato sin hacer literalmente nada, supo que pasar allí esa primera noche sola se le iba a hacer cuesta arriba por lo que cogió el móvil y escribió a la única persona que había conocido en Madrid y le apetecía ver esa noche.
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Tenía todavía varias horas hasta que Maialen fuese a su casa, por lo que decidió embarcarse en la aventura de echar currículums en distintos bares con un punto musical que de vez en cuando ofrecían conciertos, así no estaría totalmente desconectada del mundo que le gustaba, podría pagar el piso y, con un poco de suerte, le dejarían tocar de vez en cuando. Acababa de regresar al piso cuando sonó el portero automático y subió la pamplonica al piso.