Samantha.
Cuando terminaron la comida, los helados de postre e incluso algún chupito, todos estaban bastante agotados por lo que decidieron irse a descansar un poco, no era para menos con la montaña de emociones de aquel día. Quedaron en volver a encontrarse en el mismo bar al que ya consideraban su sitio a las 8. Eva y Samantha caminaban hacia al hotel un poco atrasadas de los demás.
-Tía, ¿qué han sido esas miradas durante toda la comida? Parecía que en cualquier momento os ibais a tirar a los brazos del otro.
-¿Qué dices? Él me miraba y no sé por qué, y yo sólo intentaba entender por qué lo hacía. Todo lo demás han sido imaginaciones tuyas -mintió.
Eva decidió dejarlo estar, acababa de conocer a la rubia pero ya había aprendido que cuando no quería hablar de algo lo mejor era dejarlo estar. Al llegar a la habitación ambas se tumbaron en las camas y cayeron al instante. Un par de horas después, el despertador de Eva comenzó a sonar y se levantó a regañadientes, pero no quería llegar tarde. Se sentía destrozada después de la siesta, igual no había sido tan buena idea. Después de retozar un poco, se levantó y se acercó a la cama de Samantha para despertarla. La rubia se quejó y finalmente acordaron que tenía para despertarse el tiempo que tardase la primera en ducharse. Tan sólo una hora y media después ambas estaban preparadas para salir, y únicamente iban a llegar 10 minutos tarde. Lo consideraban un récord personal.
Pero cuando llegaron, la única persona que había ocupando la gran mesa que habían reservado era Flavio, nadie más había llegado al sitio. En seguida Eva se dio cuenta y aprovechó para dejarles intimidad.
-Voy al baño -dijo, ganándose una mirada asesina por parte de su compañera de habitación. Y desapareció al interior del local.
-Hola -dijo, sentándose enfrente del chico de gafas.
-Hola SamanTHA, ¿qué tal? -respondió éste, visiblemente incómodo y nervioso ante la situación. Ni siquiera habían hablado desde aquella noche y ninguno de los dos sabía muy bien qué esperar.
-Bien, ¿y tú? ¿Qué tal ha ido la prueba? -preguntó, aunque ya lo sabía porque Eva se lo había contado.
-Creo que muy bien, estoy muy contenta. ¿Qué te pasaba esta mañana que no dejabas de mirarme? -preguntó la rubia sin cortarse un pelo, como solía ser su estilo, lo cual pilló al chico desprevenido una vez más.
-¿Yo? Yo no te miraba, SamanTHA -intentó defenderse, aunque sabía que la chica no se había creído ni una sola de sus palabras.
-¿Qué pasa, Flavio? ¿Acaso te gusto? -el chico se atragantó con su propia saliva y tosió un poco, poniéndose rojo. Pero por no levantar la mirada no pudo ver que ella estaba más o menos del mismo color.
-No sé qué te piensas, SamanTHA, pero estás muy equivocada. -dijo intentando sonar convencido.
-No es lo que parecía la otra noche. -recriminó la chica. No se podía creer estar teniendo esta conversación, pero menos aún las respuestas del chico. Pensaba que los dos habían sentido esa conexión que ella misma había tratado de negar, pero escuchar como él lo hacía no le estaba gustando.
-La otra noche estaba borracho, no recuerdo de lo que hablas. -mintió, y ella sintió una pequeña punzada en el estómago.
Afortunadamente, la llegada de Ari y Javy en aquel instante le salvó de tener que decir nada más. Les saludó inmediatamente y comenzó a hablar con ellos. Y así pasó toda la noche, evitando hablar y mirar al chico que acababa de dejarla como una niña tonta que se monta películas en su cabeza. ¿Cómo podía haber pensado siquiera que podía gustarle un poco aquel chico? Si se veía claramente que era un niñato y un gilipollas. Por suerte ya no tendría por qué verle más, las pruebas habían acabado y les llamarían por teléfono uno a uno para anunciarles al ganador.
Flavio.
No tenía ni idea de lo que acababa de pasar con Samantha. Estaba tan en shock de que la rubia fuera tan de frente y le sacara el tema de las miradas de por la mañana y todo lo que pasó aquella noche que no se le ocurrió otra cosa que cerrarse en banda y decir que no se acordaba de lo que hablaba.
En ese preciso momento, juraría que había visto en los ojos de Samantha romperse algo parecido a una ¿ilusión? No lo sabía pero juraría que cuando el moreno pronunció la frase "no recuerdo de lo que hablas" algo se había roto dentro de la rubia.
A la vez se sintió estúpido aunque también un poco acorralado. Le hubiera gustado ser absolutamente sincero con ella pero entre que no sabía nada acerca de sus sentimientos, tenía una confusión enorme y ella no había sido del todo amable en todas las situaciones, no pudo más que salir de aquel atolladero tan rápido como fue capaz.
La noche pasó, para él sin pena ni gloria. Intentaba distraerse e hizo todo lo posible por evitar mirarla. Y es que cuanto más lo pensaba, más incómodo se sentía con la situación. ¿Qué clase de señales le había dado él para que ella creyese tan acérrimamente que sentía algo por ella? No dejaba de pensarlo y estaba un poco molesto tanto con ella como con él mismo. Con ella por creerse cosas que no eran, o qué él se había esforzado por ocultar un poco y con él por haber llegado a dudar en algún momento de si sentía algo por ella o no. Y es que no dejaba de repetirse a sí mismo que no tenía nada que ver con ella y que era prácticamente imposible que una chica tan directa y tan "sin pelos en la lengua" cuadrase en su vida.
Es que, por más que lo pensaba, sentía que no encajaban, y que no lo podrían hacer nunca. "Somos demasiado distintos" pensaba una y otra vez, y con este batiburrillo de sentimientos, se despidió de sus compañeros y emprendió el camino a casa enterrado en sus pensamientos.
Desgraciadamente no cambió al llegar a casa, su cabeza seguía dándole vueltas, y ahora estaba molesto con él mismo. Siempre había sido muy tímido y, está claro, que el alcohol de aquella noche le había quitado esa vergüenza tan característica suya. Sin embargo, había ido demasiado lejos, dándole a entender cosas a Samantha que, aunque fueran en parte verdad, no podía dejar que ella supiese o creyese saber, que era era otra. Como ella, con una noche, es capaz de enfrentarle de aquellas maneras y decirle directamente que ella le gustaba a él.
Al darle tantas vueltas, en su cabeza se había asentado bastante fuerte la idea de su diferencia de personalidades y los feos que había tenido la rubia con él. A medida que pasaba el tiempo, más seguro estaba de que ni loco podría gustarle. Demasiado directa, intensa y sin filtro eran bastante adjetivos que no encajaban con él y cada vez lo tenía más claro.
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Entre acordes ~ Flamantha
Fiksi PenggemarEllos buscaban ganarse un hueco en la industria musical cuando se presentó la oportunidad que tanto estaban esperando. Pero no sabían que aquel concurso por ser teloneros de una gran artista cambaría sus vidas para siempre.