Ellos buscaban ganarse un hueco en la industria musical cuando se presentó la oportunidad que tanto estaban esperando. Pero no sabían que aquel concurso por ser teloneros de una gran artista cambaría sus vidas para siempre.
-Me voy a dormir. Buenas noches -dijo el chico al separarse y salió de la cocina sin decir nada más ni volver a mirar a la rubia, dejando un millón de dudas en el aire. La seguridad que había en ella hasta ese momento se rompió y sabía que no podía seguir en aquel piso por más tiempo, por lo que se disculpó con Maialen con la excusa de que su compañera le había escrito diciendo que la necesitaba y se fue del lugar. Lo que ninguno de ellos supo en aquel momento es que desde la puerta del baño la pamplonica había tenido una vista privilegiada del momento.
Tres días después
Habían pasado varios días desde el beso pero Samantha todavía no había podido dejar de pensar en aquel momento. Por unos segundos se entendieron y sentía que jamás se había complementado con alguien de aquel modo, pero en cuanto todo acabó se sintió más perdida incluso que antes. Ya no podía negarse a sí misma lo que sentía, pero se había dispuesto a negarselo a todos los demás, por lo que no le habló a nadie de aquel momento, ni siquiera a Eva. Únicamente le comentó lo curioso que era que el compañero de piso de su amiga Maialen fuese Flavio el chico del casting, sin ninguna mención adicional. Y Eva, con lo liada que estaba preparando la gira, tampoco había tenido demasiado tiempo de interrogar a su amiga.
Estaba tirada en medio del salón con la guitarra entre las piernas y una libreta con tachones delante suya. Hacía mucho tiempo que no escribía nada nuevo y aquel día se había sentido inspirada. Comenzó a tocar unos acordes y leyó lo que tenía escrito hasta el momento.
Tres días más y me pierdo
Tres besos más y te quiero
Hay que escapar y no puedo
Hay que correr y te espero
Le gustaba, sonaba muy bien, por lo que cogió el móvil que estaba encima de la mesa para poder grabarlo por si se le olvidaba en algún momento. Fue entonces cuando vio que tenía una notificación de Maialen.
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No tenía ninguna manera de librarse y sabía que Flavio estaría allí. Pero no pasaba nada, era en un bar por lo que había dicho así que seguro que habría sitio suficiente y gente para escabullirse y evitar al murciano durante toda la noche. En ese mismo momento su cabeza empezó a divagar sobre posibles looks que llevar al lugar, todavía quedaban varios días y ya se estaba empezando a poner nerviosa.
Sábado
No podía creerse lo rápida que había pasado la semana, y eso que no había hecho gran cosa pues todavía no había obtenido respuesta de ninguno de los bares en los que había dejado su currículum. Esperaba no tardar mucho en encontrar algo porque estaba tirando con el poco dinero que tenía ahorrado y algo que le mandaban sus padres.
Tras prepararse y revisar en el espejo su aspecto unas ochenta veces, salió de casa en dirección al lugar en el que le había citado Maialen. Tenía que coger el metro para llegar hasta allí y durante todo el trayecto se iba poniendo más y más nerviosa. "Samantha, tranquilizate, es sólo un niño y no tenéis por qué hablar" se decía a sí misma.