15. Destino

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Flavio.

No podía creerse lo que estaba viendo y eso que lo hacía con sus propios ojos. Samantha, la del casting, aquellos ojos azules que tanto le había costado arrinconar en su cabeza e ignorar, estaba sentada en su salón junto a su mejor amiga y compañera de piso.

Flavio negó e insistió en su pregunta .- No, qué haces tú aquí, yo vivo aquí, esta es mi casa.

-¿Tu casa? -preguntó ella bastante sorprendida mirando intercaladamente a Flavio y Maialen.- Ay la hostia...

Y, entre la confusión del moreno y la rubia, se alzó una vocecilla cargada de preguntas y con un tono bastante gracioso.

-Bueno, pero a ver, ¿vosotros de que os conocéis? Es que yo flipo, ¿como no me decís nada? -preguntó Maialen a ambos, aunque ninguno abrió la boca, no les dio tiempo ya que ella misma se contestó.- Claro, no podíais decirme nada porque no sabíais nada de ésto, ni que yo os conocía a ambos, ¡qué tremenda casualidad, esto es muy fuerte! -comenzó la morena a divagar felizmente.

-Si... vaya casualidad... -murmuró la rubia no demasiado contenta.

-Bueno, Fla, ya que has vuelto, te unirás a nosotras, ¿no? Ahora que nos hemos ahorrado las presentaciones y ya se que os conocéis, será más fácil -decía la morena muy animada.

-Mai... estoy muy cansado, llevo toda la tarde ensayando y quería meterme en la cama y descansar un poco .-intentó disculparse Flavio con ella. Sin embargo, esta reacción no fue la que Mai esperaba y torció un poco el morro.

-Pero Fla... para ese examen aún tienes días, y apenas estas en casa con tanto ensayo... un ratito por favor...-intentaba convencerle Mai para pasar un rato juntos.

-Mai, si él está cansado es normal que quiera ir a descansar y desconectar -intentó Samantha ponerse del lado del moreno, a lo que este respondió con una mueca.

La pequeña disputa entre los tres sobre si Fla podía o no ir a descansar se alargó un poquillo y, al final, éste acabó cediendo y diciéndole a Mai que cenarían los tres juntos y luego se iría a descansar, un trato básico pero justo con el que Mai se quedó satisfecha y dejó de insistir.

Entre el moreno y la rubia surgían miradas que ambos intentaban evitar y desviar. Todo aquello les había pillado de imprevisto total. Flavio no sabía muy bien como sentirse. Intentaba ser amable para que Maialen no notara nada raro y no empezase a hacer preguntas, sin embargo, qué Samantha estuviera en su salón después de todo lo que había pasado le resultaba, cuanto menos, una jugarreta del destino que se estaba portando un poco mal con el moreno. "Tremenda casualidad... y ahí está, sentada sin más, aunque claro, es amiga de Mai es lógico que esté ahí..." divagaba Flavio, ausente totalmente a la conversación que estaban manteniendo las chicas.

Decidieron que lo mejor sería pedir algo de cena, así que Mai se levantó y se fue a la cocina para llamar a uno de sus restaurantes favoritos y pedir unas pizzas vegetarianas. Entre eso y cualquier cosilla que tuvieran por casa, cenarían los tres sin problema.

Cuando Mai se levantó, el ambiente se tornó un poco incómodo, así que el moreno intentó entablar conversación con Samantha, sin mucho éxito.

-Y bueno Sam, ¿qué tal estos días? ¿Qué vas a hacer ahora que se ha acabado el concurso de teloneros? -se interesó Flavio. Quería entablar una conversación y al menos suavizar lo que pasó en la última; una relación cordial iba a ser necesaria entre ellos ya que tenían en común a Mai, y lo que mejor quería Flavio era herir a su amiga de ninguna manera.

-Pues bien, la vida sigue, ¿no? Voy a quedarme en Madrid y estudiar aquí.-contestó la rubia un poco fría.

-Eh... si claro, claro que la vida sigue... -dijo él un poco cortado. Suspiró y volvió a intentarlo.- Oye, que guay que hayas decidido mudarte a Madrid, un cambio de aires viene bien a veces, ¿no? -dijo el moreno con un intento de sonrisa dibujado en sus labios.

-Si, eso espero .- contestó ella secamente.

Flavio suspiró y decidió que lo mejor era dejarlo estar. Desde aquella noche y su negación ante las insinuaciones de Samantha, las cosas se habían vuelto algo frías. No entendía en exceso su forma de actuar en estos momentos, pero tampoco iba a darle demasiadas vueltas. ¿Se arrepentía de lo que pasó la última vez? Quizá un poco, quizá hubiera sido valiente haberle dicho a Sam la verdad, pero se sintió tan acorralado que ahora todo eso no es posible arreglarlo. Así que decidió resignarse y se quedó callado, dejando a la rubia a sus anchas.

Maialen volvió tras pedir la pizza, se sentó en el sofá entre sus dos amigos y comenzó a hablar animadamente con Samantha, Flavio de vez en cuando asentía, aunque era más una conversación entre ellas con breves apariciones del moreno.

Estas conversaciones quedaron interrumpidas cuando el timbre sonó, anunciando que la cena acababa de llegar. Maialen se acercó a la puerta para pagar al repartidor y Flavio fue a la cocina a coger unos platos, vasos y algo para beber.

-¿Queréis algo en especial para beber? -chilló desde la cocina.

-Yo quiero agua y Sam dice que si tenemos Coca-Cola .- le devolvió el grito Maialen.

Flavio cogió la botella de agua del frigo, así como la botella de Coca-Cola y lo llevó todo al comedor con cuidado de no tirar nada. Se sentaron en el suelo, alrededor de la mesa pequeña del salón y repartieron los platos y los vasos. Pusieron una película cualquiera y comenzaron a cenar en silencio. Flavio miraba de reojo a Samantha e intentaba que no le pillase mirándole como la última vez.

Cuando terminaron de cenar, Maialen se levantó al baño y Flavio aprovechó a recoger las cosas de la cena: sobras, platos y vasos todo a la cocina.

Samantha.

El destino le estaba tomando el pelo, de eso estaba segura. Había pasado más de una semana sin saber nada de Flavio, sabía que Eva y él seguían hablando pero la gallega no le contaba nada al respecto, ya que sabía que Samantha no estaba interesada en oír hablar de él. Pero por mucho que intentara negarlo y ocultarlo, había pasado más de una noche sorprendiéndose a sí misma pensando en él. No entendía por qué el chaval se había metido en su cabeza de aquella manera pero sabía que necesitaba hablar con él para acallar las voces de su cabeza por lo que aprovechó la oportunidad y cogió un par de cosas que había dejado el moreno en el salón como excusa para plantarse en la cocina.

-Flavio, no hemos empezado con buen pie pero lo mejor será llevarnos bien. Maialen es la única persona que conozco en Madrid y es muy especial, no quiero que esto pueda afectar a lo que tengo con ella.

-¿Empezar con mal pie? Nunca hemos tenido un buen pie, SamanTHA. -respondió el chico, cansado de que siempre todo tuviese que hacerse cuando ella quería hacerlo. Él ya había intentado ser cordial y de qué le había servido.

-Bueno, es que no lo pones nada fácil, Flavio -contraatacó ella. ¿Por qué hasta eso era tan complicado? El chico le ponía de los nervios, le volvía loca, y nunca sabía cómo comportarse con él, hiciese lo que hiciese parecía que estaba mal.

-Ah, claro, porque tú lo has hecho todo facilísimo siempre, ¿no? -se miraban intensamente, ninguno de los dos era capaz de apartar la vista del otro.

-No. Y por eso te estoy pidiendo perdón. Pero parece que no me escuchas.

-¿Perdón? ¿En qué momento te has disculpado? Porque lo único que has dicho es que no querías que jodiese tu relación con Maialen y eso demuestra lo poco que me conoces si piensas por un segundo que yo... -no pudo terminar la frase cuando los labios de la chica se abalanzaron sobre los suyos. Samantha notó su sorpresa inicial y cómo después se dejó llevar, entreabriendo la boca para dejar paso a la lengua de la chica. Sintió cómo él posaba una de sus manos en la parte baja de su cintura, atrayéndola hacia él mientras la otra la colocaba en su mejilla. En aquel momento sus cabezas se habían vaciado por completo de su contenido y únicamente se dejaban llevar por lo que sus cuerpos les pedían. No sabían cuánto tiempo llevaban así, pues se había detenido por completo, hasta que escucharon la puerta del baño y la voz clara de una Maialen que parecía que se despedía de su novio por teléfono. Se separaron rápidamente y tras una fugaz mirada en los ojos del otro Flavio rompió el silencio que se había instaurado entre ellos. 

Entre acordes ~ FlamanthaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora