Un nuevo comienzo

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Alzando la vista al cielo, exhaló suavemente, contemplando con sus ojos azules el inmenso azul del firmamento. En la distancia, podía imaginarse los coloridos techos de la aldea que era su hogar y las cabezas de los Hokage talladas en la gran montaña contra cuya ladera se expandía Konoha. A su alrededor, los cuatro AMBU que habían sido asignados como sus escoltas continuaban rodeándolo, protegiéndolo. Dos por delante y dos por detrás. Aún con sus máscaras puestas, Naruto había aprendido a conocerlos y diferenciarlos. Solo uno de ellos era una mujer, y tenía un temperamento bastante similar al de Sakura. Era estricta, y temperamental y tendía a violentarse con su compañero siempre que este decía algo tonto, algo como lo que Naruto solía decir. La víctima, por otro lado, ese AMBU bocón era el más joven de todos. Y en combate era tan parco y serio como el resto, más que Sai o Neji, pero fuera de su deber se comportaba alegremente. Lo cual le agradaba a Naruto. Los otros dos, en general, no se diferenciaban mucho. Uno era más serio que el otro, aunque los dos lo eran, tanto estando en servicio como no estándolo. Por supuesto, ninguno de ellos le habían dicho su nombre –aunque él los había preguntado-, dado que estaban en una misión. Por lo que Naruto había decido llamarlos AMBU, al joven –porque era el que más simpático le parecía-, AMBU serio 1 y AMBU serio 2 –lo cual no parecía importarles a ninguno de ellos-, y AMBU chica –lo cual no parecía ser demasiado de su agrado. Pero eso a Naruto no le importaba, no realmente. Y la escolta que le habían asignado desde Sunagakure parecía encontrar gracioso y divertido que un Kage se comportara tan infantilmente. Pero, dado que Gaara era el Kazekage de ella, no era de sorprenderse tampoco. El pelirrojo podía ser todo salvo divertido, Naruto suponía. Y eso era de entenderse.

—¡Yo soy mas gracioso que Gaara, de veras! —exclamó de forma bromista, intentando envararse en vano. La herida en su costado era fastidiosa, razón por la cual la que fuera la escolta enviada de la arena lo ayudaba a trasladarse.

La joven, sonriendo, solo contestó —Gaara-sama es un gran Kazekage.

Naruto hizo pucheros, una vez más, de forma infantil —¡Ow, eres tan mala como Sakura-chan, Kohana-chan! Ninguna quiere admitir que soy gracioso.

Kohana, rió —¿Sakura-chan es su novia, Hokage-sama?

El rubio infló las mejillas —Ya quisiera. Es por ese estúpido de Sasuke, ¿sabes?
la chica frunció el entrecejo —¿Uchiha Sasuke? ¿No es por él por quien viajó hasta Sunagakure?

—¡Pff! Si, el muy Teme es mi amigo y eso... supongo. Pero sigo sin entender que es tan interesante de él. Sakura-chan solo sabe decir "Sasuke-kun" y el Teme ni siquiera la mira. Mas le vale que cuando regrese haya reaccionado o tendré que hacerlo reaccionar a golpes —sonrió. La chica devolvió la sonrisa, conciente de que a los AMBU a su alrededor parecía molestarle el trato familiar que ella le daba a él, a excepción de uno, que no parecía importarle. Pero, honestamente, no era su culpa. Estaba acostumbrada al Kazekage, estoico y serio, y era desconcertante que alguien que fuera Hokage le hablara como si la hubiera conocido de toda la vida. Aunque, por lo que había escuchado de Temari, así era él simplemente.

—Seguro que cuando veas a Sasuke empiezas también como Sakura-chan, Ino también estaba loca por el Teme. No lo entiendo. Yo soy mejor, de veras. ¿A que sí?

Ligeramente sonrojada, la chica obvió la pregunta y siguió adelante. Naruto dejó el tema cuando empezó a ver la aldea cada vez más próxima.

—Ahí esta —exclamó el rubio, alegre, intentando zafarse del apoyo que la chica le estaba proporcionando.

—Hokage-sama, no creo que deba correr en su estado.

El rubio se detuvo. Cierto, por la emoción del momento había olvidado por completo la herida de su costado que había recibido en el viaje de regreso. En efecto, había sido un infortunio que Madara hubiera planeado emboscarlos en el intervalo entre Suna y Konoha, y Naruto había tenido que usar toda su chakra y todas sus técnicas para defenderse y para, principalmente, proteger a los cuatro AMBU y a la escolta de Suna –a pesar de las quejas de los cinco, quienes habían alegado que la situación debería ser a la inversa-. Lo había logrado, pero no le quedaba demasiada energía. Madara se había marchado, por el momento, y aunque sabía que regresaría Naruto solo podía pensar en que estaba de regreso.

4X: Un nuevo comienzoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora