Inuyasha Taisho, jefe de Corporaciones Taisho, tiene como amante a Kagome Higurashi, una mujer aplicada que trabaja en una filial dos pisos debajo de su oficina.
Kagome siempre ha sido una mujer libre. Ama experimentar, tomar sus propias decisiones...
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— Sea lo que sea que hayas dicho, te perdonó Inuyasha — Bankotsu asintió y le tendió su delgada mano.
— Gracias...la verdad que necesitaba decirte esto para estar bien...
— ¿Contigo, conmigo o con Kagome? — Inuyasha abrió sus ojos al escuchar el nombre de la azabache.
— Con...los dos, pero principalmente con Kagome — Bankotsu sonrió de lado.
— Sé quién eres — Bankotsu clavo su mirada azulada en la ambarina de Inuyasha — Inuyasha Taisho, hijo de Inu No Taisho y director de unas de sus empresas ¿Me equivoco?
— Para nada.
— Sé que parezco estúpido, pero no lo soy...
— Nadie mencionó eso Bankotsu — aclaró Inuyasha nervioso — Kagome me presento a su manera, yo solo le seguí el juego.
— ¿Tengo que creerme también que son solos amigos?
— ¿Te dijo algo Kagome?
— Ella evita la pregunta, siempre evade lo importante...
— No te puedo decir nada Bankotsu.
— Esta bien, puedo imaginármelo — Bankotsu le dio otra vez la espalda para dirigirse a su cama — ¿Me das una mano? — el moreno cabeceo la cama e Inuyasha asintió, tal y como Kagome le había dado las instrucciones de mecánica corporal, lo levanto hasta ponerlo en la cama, ayudo a acomodarlo y taparlo con una sábana en sus piernas.
— ¿No te importa lo que Kagome haga?
— Me importa mucho, pero no me preocupa. Cuando nos casemos ella dejará todo eso para ser una fiel esposa...
— Respeto a eso...
— Señor, la hora de visita término, tiene que marcharse — una enfermera irrumpió en la habitación despachando a Inuyasha.
— Adiós Inuyasha...
°°°
— Kagome abre, por favor... — Inuyasha golpeteaba con paciencia la puerta del departamento de la hermosa azabache.
— ¡Vete por favor Inuyasha! — se escuchó desde adentro.
— Yo...fui a ver a Bankotsu... — el silencio inundó el pasillo para luego escuchar como la cerradura era manipulada por una llave.
— ¿Cómo qué fuiste a ver a Bankotsu? — Kagome abrió la puerta de par en par.
— ¿Ahora quieres hablar? — sin ser invitado Inuyasha entro al interior del apartamento con rapidez.
— ¿Enserio fue? — pregunto una vez más Kagome cerrando la puerta y cruzando sus brazos sobre su pecho, una vez más la veía vestir un pantalón holgado y sudadera ancha.