Inuyasha Taisho, jefe de Corporaciones Taisho, tiene como amante a Kagome Higurashi, una mujer aplicada que trabaja en una filial dos pisos debajo de su oficina.
Kagome siempre ha sido una mujer libre. Ama experimentar, tomar sus propias decisiones...
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Ese fin de semana se quedó en el departamento de la azabache, disfrutando de la calma y tranquilidad. Al fin tenía los papeles del divorcio listos, se preparaba ansioso de poder llegar a su casa y hacerle firmar los papeles a su futura ex esposa.
Ya era domingo pasada la cena y Kagome todavía no regresaba pero le resto importancia, la vería mañana en la empresa.
Abordo su coche y no tardo demasiado en llegar a la casa de los gritos. Entro y las palabras insultantes de su esposa lo recibieron.
— Adiós paz y tranquilidad — suspiro de inmediato cansado y eso que se sentía antes de llegar energético.
— ¿¡Dónde estabas imbécil!? ¡Recuerda que aún eres hombre casado! — Kikyo apareció en su campo de visión y aguanto las ganas de responderle de forma hiriente.
— Aquí están los papeles de divorcio, firmalos. Me rindo, mi vida, nuestras vidas no pueden seguir así — observo a la peli negra de cabellera corta acercarse a la mesita decorativa de entrada y tomar una lapicera, sin dudarlo firmo, ella también ya estaba cansada del infierno en su vida.
— Nunca fuimos compatibles, solo te casaste conmigo para fastidiar a tus padres — su oficial ex esposa le entrego los papeles firmados.
— Verdad — por primera vez en años tenían una plática tranquila sin gritos e insultos.
— Un consejo, para la próxima escucha a tú corazón no a los pensamientos rebeldes que tienes.
— Lo haré.
Oficialmente era un hombre soltero, libre de cualquier compromiso marital. Esperaba y Kagome se alegrará de la noticia sorpresiva que tenía para darle.
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— Donde esta... — murmuraba impaciente mientras movía su pierna derecha con impaciencia.
Había pasado casi toda la jornada de trabajo y Kagome todavía no aparecía en su oficina. Sin poder soportar más se puso de pie y el mismo iría a darle una cordial visita.
Salió del elevador y directamente se dirigió hasta la oficina de la azabache, entrando sin hacerse anunciar, la vio preparando todas sus pertenencias para marcharse.
— Señor Taisho — murmuro la azabache sorprendida.
— Te espere todo el día — se acercó Inuyasha abrazándola protectoramente.
— Estuve demasiado ocupada, discúlpeme — sonrió Kagome recibiendo gustosa los besos fugaces que su jefe le obsequiaba.
— ¿Ya te vas?
— Tengo prisa...
— ¿Por qué?
— Tengo que hacer algunos encargos familiares con mi padre, y tengo que llegar rápidamente ya que él no sabe nada de mi trabajo — respondió con rapidez Kagome terminando con darle un beso a su jefe y separarse del protector abrazo.