CAPITULO SIETE
Llegar al centro me lleva menos tiempo del que me gustaría.
El bus se detiene y cuando bajo, debo caminar una cuadra para llegar a la plaza, donde Demian dijo que estaría. Hay bastante gente, especialmente porque es sábado y el clima es agradable.
Cuando llego a la plaza, veo un grupo de personas, otros cuantos adolescentes y unas chicas. Sin embargo, no veo a Demian. Saco mi teléfono, busco su contacto y lo llamo.
—Realmente me gusta más cómo te quedan los vestidos— dice, sin siquiera saludar.
—¿Disculpa?
—No puedo quejarme, sin embargo. La verdad es que esos pantalones marcan lo necesario— miro detrás de mí y a mi alrededor, para ver dónde demonios está, pero no veo nada—. Estoy en el coche, justo frente a ti, Lianna.
Entonces, el auto estacionado al costado de mi cuerpo enciende sus luces y yo me acerco. Tomo una respiración profunda antes de abrir la puerta del copiloto y ver a Demian sentado frente al volante.
—Hola, Demian— digo, un poco crispada por el comentario del pantalón.
—Buenas noches, Lianna— él mantiene una sonrisa en sus labios— ¿Cómo fue tu cita?
—Bastante bien, en realidad— digo—. Fue agradable.
—¿Agradable? — el hombre arquea una ceja— ¿Así lo describirías? ¿Agradable?
—¿Podrías devolverme mi libreta, por favor?
—Te la daré luego de que me respondas algo, Lianna— él me sonríe y yo tomo una respiración profunda— ¿Por qué no subes al coche?
—Me gustaría recuperar mi agenda e ir a mi casa— me mantengo firme en mi postura.
—Puedo llevarte— insiste.
—Demian...
—Además, el otro dijiste que querías hacer las cosas de forma más profesional y estuve pensando en eso— me dice—. No creo que estés cómoda inclinada por la puerta del coche, además— soltando un suspiro, me siento en el lugar del copiloto—. Entonces, la cita.
—Fue perfecta— le digo— ¿Feliz?
—Bien, perfecta es más que agradable.
—¿Por qué importa, de todos modos? — él observa el muñeco que ganamos en la feria, que aún sigue en mis manos y frunce un poco el ceño, pero luego se recompone y habla.
—Para una chica con fobia social, avanzamos bastante en una semana.
—¿Avanzamos en qué?
—En salir de eso — dice, mientras enciende el motor del coche—, y en tu liberación, por supuesto.
—¿Sabes, Demian? Con él no hubo incomodidades, pánico, ni nada de eso.
—Entonces debió ser una cita muy aburrida— dice, mientras gira el volante para sacar el coche del costado de la plaza—. Significa que ni siquiera intentó presionarte fuera de tu zona, ¿Verdad?
— Y eso está mal para ti— asumo.
—Depende lo que tú quieras— me dice—. Este chico... ¿Cómo dices que se llama?
—Nunca lo dije— murmuro.
—Y tampoco vas a decirlo, al parecer— él me mira por unos segundos—. Bien, finjamos que se llama... José. José y tú fueron a la feria, José compró un algodón de azúcar, subieron a los juegos, fue algo divertido y te reíste en el mientras tanto — lo odio —. Luego de eso, seguramente intentaste encontrar una salida rápida, una excusa y te fuiste, porque, aunque fue algo monótono, te abrumó que el hombre te pidiera una segunda cita.
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Sinestesia | SEKS #1
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
