CAPÍTULO VEINTITRES
No pasa mucho tiempo antes de que alguien más aparezca. Esta vez, es un hombre vestido con una camisa blanca y un pantalón negro de vestir, con una sonrisa descarada que lo hace lucir como un niño travieso.
—Creí haber dejado claro que es la noche de negro, Andrei— el pecho de Demian vibra contra mi mejilla, aunque no parece enojado cuando habla—. ¿Tengo que conseguir que Marianne o alguna de las dominantes te enseñen a obedecer?
—Sabes perfectamente que eso de estar de rodillas frente a una mujer no es lo mío— miro al hombre, notando algo levemente conocido—, al menos no como un sumiso.
Bueno, bien.
He captado que nadie aquí dentro tiene un maldito filtro respecto a los comentarios sexuales.
—Bastardo— Demian se ríe, aún con uno de sus brazos alrededor de mi cuerpo y con su mano en el costado de mi cabeza, manteniéndola pegada a su pecho. Si no estuviera tan exaltada por todo lo que me rodea, posiblemente me dormiría.
—¿Tienes chica para la noche, eh? — él hombre se deja caer del otro lado del sofá, de modo que puedo verlo. Algo en su rostro me resulta familiar y me esfuerzo por no mirarlo a la cara por mucho tiempo porque ya he caído en cuenta de que es uno de los dominantes—. ¿Cómo se llama?
Suspiro, relajada. Al menos no me está hablando a mí.
—Lianna— le responde Demian—. ¿Nikolai no ha venido?
—Estaba terminando su turno en la estación, le han cambiado a la noche por hoy— dice el otro hombre—. ¿Sabes de alguna chica que quiera...?— Demian debe haberle hecho un gesto que lo calla—. Entonces, ¿Lianna?
—Sí, Lianna.
Es un poco extraño no participar en una conversación en la que ya han dicho mi nombre tres veces.
—¿Frecuenta el club?
—No— la voz de Demian es relajada y no suena tan a la defensiva como con el hombre en la barra y la mujer—. ¿Qué ha pasado con la sumisa con la que estaban?
¿Dijo estaban? Como... ¿Con más de una persona?
—Las cosas se enfriaron, era... demasiado sumisa— le dice Andrei—, nos gustan un poquito más descaradas, que las cosas sean más interesantes.
—Veré si consigo a alguien— Demian comienza a mover la mano casi de forma distraída en mi cabeza y yo quisiera ronronear y acurrucarme como si no hubiera nada más que esto.
—Tienes una pequeña gatita cariñosa aquí, ¿Verdad? — al menos él no hace ni siquiera el intento de tocarme y por la forma relajada en la que se mantiene Demian, tienen un poco más de confianza—. ¿La dejas hablar?
—¿Lianna? — Demian presiona levemente el agarre de su brazo y yo separo mi cabeza de su pecho para mirarlo a la cara.
—¿Cómo estás, mascota? — la voz del otro hombre me hace voltear un poco la cabeza.
—bien, señor, gracias— ¿Debería preguntarle cómo está él? ¿Hacerlo es respetuoso o no?
—Es la primera noche que vienes aquí, ¿Verdad? No te he visto antes— él mantiene sus ojos clavados en los míos, esperando una respuesta.
—Sí... señor.
—¿Cómo lo estás llevando?
La mano de Demian se mueve lentamente, arriba y abajo, en mi brazo.
—Bien, señor...— tomo una respiración profunda—. Gracias por preguntar.
—Tienes una linda chica educada aquí— él saca los ojos de los míos y los clava en Demian—. Veré si puedo encontrar a Nikolai y... algo de diversión esta noche— él la da dos palmadas en el brazo a Demian y se para—. Te veo luego, primo.
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Sinestesia | SEKS #1
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
