No sé ustedes, pero yo estoy amando que Lianna esté más empoderada y con la confianza de decirle las cosas a Demian <3 La muñeca está madurando un montón
—Entonces, ¿Cómo dices sí, señor en ruso?
Nikolai se ha ido hace un rato, pero Demian y yo seguimos en la cervecería a la que hemos venido luego del ataque de pánico de Alexis. Llevamos tres o cuatro cervezas encima y a él no parecen haberle hecho efecto, pero tal vez yo no debí beber tanto, especialmente con el estómago vacío.
Demian ahora debe estar convencido de que terminaré en Alcohólicos Anónimos.
—Da ser— la voz de Demian es ronca y divertida cuando me responde y yo intento repetirlas sin éxitos mientras él se ríe.
—Un día vamos a intentar mantener una conversación en ruso —él se inclina sobre la mesa—, o mejor aún, voy a darte órdenes en ruso y si no las cumples, tal vez te castigue.
—¡Eso es injusto!— me quejo, con el alcohol impulsando tonterías por mi boca—. No sé nada de ruso—me recuesto contra el respaldo del taburete y cruzo los brazos, obstinada —. Estás buscando una excusa mediocre para golpearme el culo.
Creo ver a una señora mirarnos con horror. Tal vez debería bajar un poco el tono de mi voz.
—No necesito una excusa para golpearte el culo, muñeca— Demian sigue ligeramente inclinado —, y baja la voz.
—No estoy... no estoy gritando—mascullo.
—No todavía— murmura—. Creo que es hora de que nos vayamos de aquí—. el comentario hace que mis mejillas se pongan rojas y Demian sonría —. Si, definitivamente vamos a irnos.
—Pero no quiero que toques mi culo —digo, instantes previos a que la mesera llegue. Mis mejillas se ponen aún más rojas y ni siquiera puedo mirarla a la cara, mientras Demian contiene una sonrisa mientras le paga y yo mantengo mi boca cerrada, mirando la mesa como si fuera lo más interesante —. Eso fue vergonzoso—digo cuando la chica se va.
—Creo que me agrada como todos tus filtros desaparecen cuando estás ebria. Deberías beber más seguido.
—No estoy ebria—suspiro —. Tal vez no debía tomar esa última cerveza, pero no estoy ebria.
Demian se ríe.
—Vamos a fingir que no estás mintiendo—él se levanta, sonriendo—. ¿Vamos?
Me levanto y él agarra mi mano hasta que llegamos al auto y, una vez dentro, miro mi teléfono. Tengo un mensaje de un número sin agendar y otro de Brass.
Freudita, qué vas a hacer hoy? Vienes a cenar? —Brass.
—¿Voy a quedarme contigo?— le pregunto a Demian mientras él empieza a conducir.
—Contaba con eso, ¿Quieres que te lleve a tu casa?
—No, está bien—él me da una sonrisa leve y yo le respondo a Brass que me quedaré con Demian. Luego, abro el otro mensaje.
Lianna, tenemos que hablar. No puedes seguir ignorandome, soy tu padre. Llámame.
Suelto un suspiro mientras leo una y otra vez el mensaje.
—¿Todo bien?
—Mi padre es insistente—murmuro—. ¿Puedes creer que se ha comprado al menos seis números de teléfono para hablarme?
—¿Desde cuándo? —pregunta, mientras dobla en una esquina.
—Desde que fui a su casa—le explico —. Antes de eso yo le había dicho que me llamara cuando estuviera listo, pero ahora...
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Sinestesia | SEKS #1
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
