CAPÍTULO TREINTA
Me toma un montón de tiempo salir del baño, encontrar a Demian y mirarlo a la cara. Él no dice mucho, pero no saca sus ojos de mí y comienza a ponerme nerviosa. ¿Por qué m está mirando?
Mi cerebro me está jugando una mala pasada y toda la autoestima que me llevó a pensar que era buena idea provocarlo mientras hablaba por teléfono, desapareció en esos minutos dentro del baño.
Hay un montón de ideas estúpidas golpeando mi cerebro, pero hay tres que resuenan con mucha fuerza.
No soy suficiente para él.
No merezco a Demian.
Tengo que irme.
—¿Quieres comer algo?
—Creo que me iré a dar un baño.
Me escapo de su capacidad de leerme la mente y me vuelvo a encerrar en el baño. Mientras dejo que el agua corra por mi cuerpo, la vocecita de mi padre repite en mi cabeza lo que lo he escuchado decir muchas veces.
No es suficiente. No eres suficiente.
Lo sé. Tengo claro que algún día Demian se dará cuenta de eso y me dejará y yo me quedaré rota. Mis sentimientos y yo, completamente destrozados.
Respira.
Tomo coraje— de algún lugar— y salgo. Realmente espero no ver a Demian por otro par de minutos para poder recomponerme un poco, pero cuando cruzo el pasillo a la habitación, él me habla.
—¿Ya estás lista?
Estuve más de una hora encerrada en el baño, hasta que mi cuerpo se enfrió. Antes de responderle, clavo mis ojos en las paredes, intentando centrar mi mente en eso para evitar pensar. Ya no me parece tan chocante el color oscuro, ni la extraña cantidad de cosas en los estantes o el espejo aterradoramente enorme que cubre la mitad de una de las paredes.
—Sí, ya estoy —intento suprimir todos mis pensamientos, aunque eso es prácticamente imposible y suspiro. No puedo dejar de pensar en todo. Me pasan cosas con Demian, tengo que asumirlo.
Sin embargo, me da miedo.
Una cosa es gustar, otra es querer, otra es amar y otra, bastante diferente, es desear. ¿Qué siento por él, en realidad? Me gusta que pasemos tiempo juntos, que riamos, mirar películas y hablar. También hay una atracción física, sin duda, pero, ¿Hay algo más? ¿Puedo proyectar algo con él?
No.
Demian está sentado en el sillón negro, con las piernas ligeramente separadas y los codos sobre los muslos. Aprieto con fuerza la toalla a mi alrededor y suspiro. Me está observando con demasiada intensidad y no sé qué pasa.
—¿En qué estás pensando?
Él no puede leer tu mente, tranquila.
—En nada.
—Inténtalo de nuevo.
—Estoy pensando en cosas que quiero mantener para mí, ¿Está eso permitido, señor? – le digo con un poco de brusquedad, por los nervios.
Él frunce un poco el ceño pero asiente. Yo suspiro. No es que esté enojada pero estoy confundida. Tengo miedo de no poder controlar lo que me pasa con Demian y terminar lastimada. Sé que todos tenemos que pasar por la etapa de los corazones rotos pero... no quiero que Demian rompa el mío. Sé que soy cobarde, lo sé, pero también creo que es algo normal. No solo un chico puede romperte el corazón. Mis padres —ambos— los resquebrajaron a su manera y ya está bastante maltrecho como para aguantar otra rajadura.
ESTÁS LEYENDO
Sinestesia | SEKS #1
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
