39.

136K 10.7K 5.3K
                                        

Hoy actualicé dos capítulos así que fijate bien de leer el 38 antes sino no vas a entender nada xD 

CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE

Cuando llegamos al departamento de Demian, yo tengo que frotarme los ojos para mantenerme despierta. Luego de una ducha rápida y de deshacerme de todo el disfraz, caigo rendida en la cama, completamente decidida a cerrar los ojos y no despertar hasta el mes próximo.

—Lianna...

—No...— mi voz se ahoga contra la almohada cuando Demian me habla y suspiro—. Mi cabeza y mi cuerpo son una papilla en este momento.

—Lo sé— él pasa uno de sus dedos por mi columna vertebral, disparando electricidad por todo mi cuerpo—, pero tengo que ponerte esto en la piel para que no queden marcas— de pronto, algo frío y húmedo es dispersado por la piel enrojecida de mi culo y yo suspiro de alivio cuando el calor disminuye—. ¿Mejor?

Me fuerzo a mover la cabeza.

—Gracias.

Él no dice nada por unos segundos, moviéndose por la habitación, apagando las luces y metiéndose en la cama.

—No has puesto alarma para mañana, ¿Cierto?

—¿Puedo comprobarlo? — él me pasa mi teléfono y yo me aseguro de que no haya alarmas antes de deslizar el teléfono debajo de la almohada—. Nada de alarmas.

—Bien, porque necesitamos dormir— dice, poniendo la sábana por encima de nosotros—. ¿Muñeca?

—¿Uhm?

—Estás demasiado lejos— antes de poder objetar algo, soy arrastrada hasta estar prácticamente encima de él—. Así está mejor.

—¿Ya podemos dormir?

—Solo una cosa más —susurra—. Dime que vas a estar el jueves ahí.

Levanto un poco mi cabeza y a pesar de la oscuridad en la habitación, puedo ver ligeramente la silueta de su rostro.

—¿Por qué me quieres ahí?

—¿Por qué no te querría ahí?

Las muchas razones por las que eso podría ser así aparecen en mi cabeza con bastante rapidez y suelto un suspiro.

—Por nada, olvídalo.

—Lianna...

—Cuando me llamas por mi nombre sé que vas a regañarme— me quejo.

—No, uso tu nombre cuándo tendremos una conversación seria— dice—. ¿Por qué no te querría allí? —no respondo y él bufa—. ¿No vas a decir nada?

—No, ¿Podemos dormir, por favor?

—Que tu padre te haya convencido de que no eres suficiente no significa que sea lo mismo para los demás.

Trago saliva con dificultad, sintiendo el nudo en la boca del estómago, porque ha dado en el clavo. ¿Por qué querría Demian llevarme a mí pudiendo...?

Sal de ahí, Lianna.

—Descansa, Demian.

—Mañana vamos a hablar sobre esto— dice—. Descansa, muñeca.

Una sonrisa pequeña y estúpida se planta en mis labios al escucharlo. Al menos no está enojado conmigo.

Cierro los ojos, me acurruco contra él, dejando que su calor me abrace y me duermo con mucha más facilidad de la que hubiera previsto.

Sinestesia | SEKS #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora