CAPÍTULO CINCUENTA
La semana pasa de forma bastante monótona y aburrida, especialmente porque no he hecho mucho más que trabajar, salir a hacer algo de ejercicio con Brass y replantearme mi existencia. Además, he repetido tantas veces las palabras te quiero, muñeca dentro de mi cabeza, que las he gastado.
—¿En qué estás pensando? — Brass me saca del amasijo de pensamientos, con voz jadeante. Llevamos más de una hora en el parque al que he venido con Demian luego del incómodo encuentro con Benjamín en la cafetería donde trabajo.
No le he dicho a Brass que Demian dijo lo que dijo, pero no es que esté intentando evitar la conversación, simplemente no surgió.
—Demian me dijo que me quiere— pongo mis manos sobre mis rodillas, deteniéndome de correr y trato de respirar entre palabras—. Me lo dijo el sábado por la noche, cuando ya estábamos acostados.
—La noche en la que te emborrachaste.
—Ajá— ambos caminamos hasta el césped y nos dejamos caer. Ni siquiera me importa ensuciarme la ropa.
—¿Qué le respondiste?
—Nada, pero él... dijo dilas cuando tú estés lista— finjo un tono de voz más grave—. No pude decirlas.
—Pero aunque no las digas, ¿Las sientes?
—Sí.
—Entonces solo es cuestión de tiempo para que puedas hacerlo— él jadea en busca de aire al igual que yo—. Nuestra condición física apesta, freudita.
—Sí, es verdad.
—Tenemos que seguir corriendo— hago un sonido en queja cuando Brass se levanta y tira de mí para sacar mi culo del césped.
—Estoy cómoda aquí.
—Escucha— él me da la sonrisa de estoy por decir una estupidez —— Tienes que hacer sentadillas, para tener un buen culo que Demian pueda nalguear.
—Pues tú también deberías hacer sentadillas para que Sam pueda...
—No soy pasivo, freudita— Brass se carcajea—, pero, de todos modos, mi culo debe estar en forma.
Me río, con mi humor bastante mejorado desde la charla del domingo con el hermano de Demian. Lo cierto es que el almuerzo fue genial y Viktor se comportó demasiado bien. Fue un alivio tener a Brass ahí porque el hombre siempre hace preguntas y me permite conocer más a Demian y su hermano. Preguntas del tipo... ¿Cuál es tu animal espiritual?
—Bien, por hoy ha sido suficiente— bufo un rato después.
Regresamos a nuestro departamento, para encontrar a Skinner despatarrado en el sofá como si no tuviera nada mejor que hacer. No lo tiene, pero al menos podría fingir.
Gato malcriado.
—¿Crees que deberíamos empezar a sacarlo a caminar? — me pregunta Brass—. Tenemos la correa y esas cosas, pero... Skinner es antisocial... y no es que esté equivocando los términos asocial y antisocial, mi querida amiga psicóloga, amante de Freud. Ambos sabemos que Skinner odia la existencia humana en sí misma.
Resoplo y lo ignoro.
—No lo sé, tal vez deberíamos consultar con un veterinario, porque está demasiado gordo como para empezar a hacer ejercicio de golpe— suspiro—. Tal vez algo paulatino.
Mi teléfono suena en algún lugar de la casa y sonrío, sabiendo que probablemente sea Demian. No hemos hablado mucho por teléfono, pero nos hemos mandado demasiados mensajes estos días.
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Sinestesia | SEKS #1
Storie d'amoreSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
