CAPÍTULO 8
Demian conduce y la radio del coche está encendida, pero en un volumen bajo, aunque logro escuchar perfectamente la voz de Melendi, cantando Tu jardín con enanitos. Las ventanas están abiertas, así que la brisa caliente del mediodía entra al vehículo. Lo cierto es que, si las ventanas estuvieran cerradas, probablemente me ahogaría. La tensión se escapa hacia el exterior y es algo que, en cierto modo, me ayuda a sobrellevar toda la mezcla de emociones, sentimientos y el desastre hormonal que produce este hombre cada vez que lo tengo cerca.
—Entonces...— comienzo a hablar— ¿Cómo sigue esto?
—Hablando— murmura, sin sacar los ojos de la calle.
—¿Y a dónde estamos yendo?
—A mi departamento.
Bien, al menos conozco el lugar. Eso me tranquiliza un poco.
—Tengo preguntas, bastantes preguntas— eso lo hace sonreír—. No voy a firmar o aceptar nada sin tener las respuestas.
—Me parece bien— Demian me da un vistazo rápido— ¿Quieres empezar a preguntar?
Mi cabeza se siente como la escena inicial de Tiempos modernos, donde todos los trabajadores de amontonan para salir. Sin embargo, aquí son preguntas y no personas.
—Ayer te pregunté cuántos años tenías y no respondiste, ¿Por qué?
—¿La pregunta es por qué no dije mi edad o quieres saberlo?
—Ambas— murmuro.
—¿Importa?
—Si, bastante.
—Treinta y tres— dice luego de unos segundos—. No veo que haya muchos cambios ahora que lo sabes.
—Es algo básico— suspiro—. Es como... no lo sé, algo que debes saber de las personas con las que interactúas— insisto—. Te da un parámetro de la personalidad.
Él no dice nada más por unos segundos.
—¿Qué más quieres saber?
—Sigo sin entender por qué debo tener una palabra segura— murmuro—. Si debo tenerla, ¿Quiere decir que en algún momento tendré que usarla? ¿Eso significa que tú ya sabes de antemano que en algún momento intentarás hacer algo que yo no quiero que me hagas? ¿Qué sentido tiene tener una, si dices siempre que no vas a hacerme daño?
—No— su voz es suave—, una palabra segura o palabra de seguridad es la forma que tú tienes de limitarme— sigue—. Como te expliqué anoche, las personas hablamos durante el sexo, Lianna. Puedes soltar onomatopeyas, sonidos y gemidos y la palabra de seguridad debe ser algo que definitivamente no soltarías durante el sexo— él gira el volante del coche y doblamos en una esquina—, y aunque la idea es que nunca tengas que usarla, debes tener una.
—¿Es algo definitivo? ¿La digo y es como si todo se acabara? ¿Es cómo terminar el vínculo?
—No, claro que no— él frunce el ceño—. Me detendré en el momento y terminaremos por ese día— murmura—, y tendrás que decirme qué es lo que te molesta para no volver a hacerlo o trabajar sobre ello.
—¿Y qué pasa si quiero terminar con esto? — muevo mi mano señalándonos a ambos—. Definitivamente— añado.
—Me lo dices— Demian me da una sonrisa breve—, y esto se acaba.
—¿Así, sin más?
—Supongo que te pediré algún motivo, pero sí, Lianna, así sin más esto puede acabarse — dice.
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Sinestesia | SEKS #1
RomanceSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
