REVIENTE EL CAPÍTULO DE AMOR O KHEEEEE
CAPÍTULO SETENTA
Cuando la película termina, dejamos el cine y yo o puedo dejar de sentir como si todo el mundo supiera lo que acaba de pasar. El exterior, en la ciudad de Moscú está empapado y una tormenta aún más fuerte parece estar a punto de arrasar con todo, por lo que Demian decide que no es seguro conducir.
La lluvia cae torrencialmente mientras nos refugiamos dentro de un bar. Él está encargando de llamar a un mozo mientras yo observo la calle que ahora está desierta de gente, cubierta por las gruesas gotas de agua fría, desde el interior del lugar.
El cielo se ha roto en cuestión de minutos y debo confesar que me asusta un poco que el clima empeore aún más y debamos regresar a la casa con una tormenta. Las calles parecen resbaladizas y Demian me ha dicho que no es un gran fanático de conducir en el invierno ruso y yo no creo que manejar nervioso sea la mejor opción.
Solo espero que la tormenta cese.
Hay pocas personas en el lugar y dos meseras se pasean por las mesas tomando los pedidos y Demian pide los cafés. No puedo dejar de mirarlo mientras su boca suelta palabras que me son irreconocibles. Veo a la chica anotarlo en una libreta y luego, alejarse. Él me mira por unos segundos antes de darme una sonrisa leve.
—¿Qué ocurre?
—Tienes que enseñarme algo en ruso— determino.
Él sonríe más.
—¿En serio, muñeca? —él arquea una ceja y yo asiento—. ¿Qué quieres aprender?
Junto mis manos sobre la mesa, entrelazando mis dedos y observo sus ojos verde oscuro.
—¿Qué quieres enseñarme?
—Como todo en la vida, debes empezar desde lo básico, ¿No es así? No puedes echar a correr sin saber andar— ejemplifica —, por lo que podríamos empezar con algo simple—él me observa por unos segundos.
—¿Algo simple como qué?
La camarera se acerca con los cafés y dos porciones de algo que parece ser pastel de chocolate y lo deja sobre nuestra mesa, entre nosotros.
—¿Pediste esto?— le pregunto señalando la comida.
—Pruébalo.
Cuando voy a decir que estoy llena por las palomitas, mi teléfono suena y al ver que es Brass sonrío.
—Solo será un minuto—me excuso, respondiendo la llamada—. Hola, Brass.
—¡Freudita!
—¿Cómo estás?
Demian se mantiene centrado en su móvil mientras yo hablo con mi amigo.
—Estoy bien, ¿Cómo estás tú?
—Estoy bien—carraspeo —, vinimos a conocer Moscú.
—Dime que has tomado fotos.
—No, hay una tormenta —le digo— y reprimo cualquier pensamiento respecto al cine o la decisión sobre ser novios —. ¿Cómo está Skinner?
—Gordo y... gordo—se ríe—. Está bien. Ha estado durmiendo en tu habitación, supongo que después de todo, es un gato con sentimientos y te extraña.
—Acaríciale la barriga por mí, ¿Quieres?
—Lo que quiero —oh, Dios, aquí viene —, es saber si le has acariciado la barriga a tu gato.
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Sinestesia | SEKS #1
Roman d'amourSERIE SEKS, LIBRO #1 Lianna está a punto de terminar su carrera en psicología, pero su tesis es rechazada. En su intento por buscar información para abordar algún tema controversial, llega a Seks, un club sexual cuyo dueño parece dispuesto a darle u...
