« No puedo esperar a llegar a casa, tu tienes esa prisa y yo no quiero que pares »
El inspector jefe entro al garaje privado con el zeta, mirando de reojo a su novio se quito el pasamontañas negro, Viktor mientras tanto daba la orden de que el otro inspector quedaba a cargo de la malla, cuando terminó de organizar aquello apago ambas radios.
Lamió sus labios mirando a su novio, Horacio dio unos golpecitos en sus piernas y Viktor, captando la señal, se movió de asiento, se posó sobre Horacio y lo besó con fuerza, sintiendo los brazos de Perez recorrerle la espalda y piernas, apretándolas de vez en cuando para aumentar la velocidad de los besos y lenguas chocando.
Horacio empezó despojando a Viktor de la pistolera marrón, dejándola en el asiento trasero al igual que la camisa de vestir gris cuando fue, igualmente, despojada de su dueño. Viktor dejaba que Horacio lo amoldara a su cuerpo, que lo moviera de un lado a otro y le besara donde quisiera.
Viktor se echo hacía atrás cuando la lengua del inspector toco uno de sus pezones ya erecto, causo un pequeño toque al claxon, Horacio empujo su cintura hacía adelante con rapidez, haciendo que se encorvara un poco.
— Joder, Viktor— Dijo casi en un suspiró.
— Lo siento— Respondió, acariciando con sus pálidas manos la cresta despeinada, empujándola un poco hacía su pezón de nuevo.
Los jadeos roncos de Volkov no se hicieron esperar cuando Horacio mientras que con su boca le daba placer a sus pezones con sus mano acariciaba su miembro por encima del pantalón negro, simulando masturbarlo. Viktor se sostenía de donde sea que pudiese del zeta, tratando de no tambalearse tanto y volver a tocar el claxon, ponía una de sus manos sobre el el techo aterciopelado negro, enterrando un poco sus uñas ahí.
Horacio empezaba a querer explotar, desabrocho el cinturón de Viktor y, con fuerza, regreso al hombre al asiento de copiloto, sentándolo ahí con las piernas abiertas. Viktor le ayudo a quitarle el cinturón y bajar sus pantalones, dejando liberado el miembro rosado y goteante. Perez no pensaba esperar más así que se inclino sobre su asiento y metió todo lo que podía a su boca, Viktor soltó un fuerte y gangoso gemido, rasguñando durante esté los hombros del hombre que tenía sobre él. Horacio movía su cabeza de arriba a abajo durante unos minutos, dejo el pene descansar sobre el estómago del ruso y metió sus testículos a su boca, haciendo a Viktor volverse loco, sus piernas pálidas temblaban y su cabeza se echaba hacía atrás con el pasar de los segundos.
Horacio alcanzo la boca de Viktor, besándolo con fuerza y brusquedad, haciendo que la saliva le escurriera a Volkov por la barbilla.
— Déjame montarte— Pidió con la voz temblorosa de la excitación.
— ¿Pensabas que ibas a hacer otra cosa?— Preguntó el chico con una sonrisa, Viktor le regresó la sonrisa ligeramente.
Viktor se puso de rodillas sobre el asiento de cuero negro, mirando a Horacio quitar su camisa blanca de policía, Perez lo miró por unos segundos y después continuo quitando su ropa, levantando un poco la cintura para poder bajar un poco sus pantalones.
— ¿Tienes apetito de chuparmela?— Preguntó juguetón y Viktor asintió relamiendo sus labios.
Viktor se puso en cuatro, dejando su trasero al aire e inclinándose hacía el pene de su novio, dejando lamidas con la punta de la lengua, llevándose a su boca todo aquel líquido transparente que salía constantemente del pene del chico. Horacio tomaba el corto cabello de Viktor, tratando de peinarlo un poco hacía atrás.
— ¿Te estas convirtiendo en un puto gato?— Preguntó mirando y disfrutando de las lamidas con la punta de la lengua que Viktor le proporcionaba. El comisario asintió con rapidez, siguiendo aquella broma— Ver esas cosas animadas esta afectándote— Bromeó de nuevo y por respuesta recibió un pellizco en el pezón derecho, haciéndolo soltar un ligero grito.
Viktor chupaba el pene del chico como si de una paleta derritiéndose se tratara, pasaba su lengua por todos los rincones posibles, delineando con la punta de la lengua las notables venas saltadas de este lugar, haciendo a Horacio gemir en alto, sin importarle que algún compañero pudiese encontrarlos.
Viktor sin que se el inspector se lo pidiera se volvió a poner encima de él, besándolo por unos segundos. Se levantó un poco y, con su mano acomodó el miembro de su pareja en su entrada rosada. Horacio cuando supo lo que iba a hacer lo detuvo.
— Te va a doler— Dijo sosteniendo con fuerza la cintura del hombre, evitando que se penetrara.
— ¿Y qué?
— No voy a lastimarte, rusito— Abrió la puerta del zeta, saliendo con el ruso en brazos, lo dejo en el asiento con rapidez y se acomodo bien los pantalones rojos. Se arrodillo sobre el sucio suelo y con fuerza estiro los tobillos del hombre, acercándolo al filo del asiento, puso una de sus piernas sobre el volante y la otra en uno de sus hombros. Dejando expuesta por completo su entrada— Grita si ves a alguien venir— Le ordenó sabiendo que definitivamente eso no pasaría porque Viktor ni siquiera tendría la cordura para gritar.
Horacio paso su húmeda lengua por la rosada entrada del chico, Viktor echo la cabeza hacía atrás soltando unos ligeros gemidos, Perez continuo con su trabajo, penetrando con la lengua al ruso, sacándola y metiendola, haciendo al hombre que estaba debajo de él volverse loco, disfrutando de la calidez y humedad que Horacio le proporcionaba, Viktor sentía las cosquillas acumulándose en su abdomen. Horacio, con su mano libre le metió tres dedos a la boca, dejando a Viktor entreteniéndose con ellos, lamiéndolos y llenándolos de su tibia saliva. Pocos minutos después Horacio se los saco de la boca y, con cuidado y delicadeza introdujo dos en el hombre.
Volkov lo miraba morderse el labio, mientras metía sus dedos haciendo movimientos de adentro hacía afuera, abriéndolos despacio en su interior, cuando Horacio sentía que podía lastimarlo regresaba su lengua a sus pliegues y los humedecía con los dedos dentro. Viktor comenzó a masturbarse con fuerza y rapidez mientras gemía y gritaba el nombre de Horacio.
El calor y placer lo estaban ahogando, sentía su pecho caliente y como si su garganta estuviese cerrándose. Ni siquiera podía mantener su lengua dentro de su boca, la saliva le caía como un río por su garganta y cuello, excitando hasta el límite a Horacio cada que levantaba la mirada y observaba el estado en el que su novio se encontraba. Viktor no pudo más, sentir la calidez dentro de él, la lengua de su chico pasando constantemente por su entrada y mirándolo de una manera que no era normal, lo hizo llegar al límite.
El líquido blanquecino salió de su pene, manchando su pecho, el techo, y el volante del zeta.
— Jo-der— Murmuró cansado, echando su cabeza hacía atrás, sintiendo poco después su pene volver a ponerse firme.
Horacio se levantó un poco, dejando los dedos moviéndose como una hermosa y lenta melodía dentro de él, lamió el líquido que yacía en el pecho del chico, lo saboreo como si del mejor manjar se tratara, y quizás lo era. Besó al hombre por unos minutos, bajo su boca al cuello pálido, dejando mordidas y ligeras marcas rojas en él.
— Más rápido— Pidió Viktor.
— ¿Cómo que más rápido? Trato de tener cuidado, ruso caliente— Volkov sonrió.
— Venga, no se-seas blandito.
— ¿Cómo que blandito?— Preguntó fingiendo que estaba ofendido, Viktor asintió mordiendo su labio inferior— Pues nada, ahora...— Horacio bajo un poco su pantalón y volvió a meterse al auto de policía, cargando un poco al ruso para acomodarlo— Ahora no te dilatas y te jodes.
Horacio no dijo más, con rapidez acomodó su pene en la entrada del ruso y con fuerza lo dejo caer sobre él.
— ¡Joder, Horacio!— Se quejó el de ojos marrones. Horacio sonrió, tomando la cintura del hombre y con fuerza empujándolo más abajo— ¿Quieres matarme? ¡Der'mo! (Mierda)— Volvió a quejarse por las punzadas de dolor que le provoco aquello que hasta una lagrima salió de su ojo. Horacio seguía sonriendo, con razón de que a pesar de todo lo hacía con cuidado y conocía el límite de su novio.
Perez realmente amaba a aquel ruso. Viktor podía ser un hijo de puta, gritándole a los alumnos, quejándose de ellos, regañándolos y dándoles ordenes con su voz fuerte e intimidante pero después estaba ahí, siendo sumiso, dejando que lo empotre y le meta la polla hasta el fondo, hasta que se canse y lo mueva a su antojo, hasta que lo haga venirse con sus saltos y gemidos. Haciendo las cosas más sucias solo para él, para su placer y gozo.
El inspector jefe atrapo los labios de su novio, besándolo con dureza pero acariciando sus mejillas y cuello, tratando de tranquilizar aquella situación, acariciaba su nuca y cabello, haciendo que se calmara.
— Tranquilo, cariño— Viktor se recargo sobre él, escondiendo su rostro en su cuello y dejando besitos en ese lugar. Esperando unos minutos para que su cuerpo se acostumbrara al gordo pene de su novio.
— Eres un hijo de puta— Susurró sobre su cuello, mordiéndolo con un cierta fuerza.
— ¡Viktor!— Se quejó y removió.
— ¿Te dolió? Pues a mi también.
Horacio sonrió, tomó al chico de la cintura y empezó a embestirlo con fuerza y poco cuidado, haciendo que los gritos del ruso sonaran por todo el garaje, Viktor llevo una mano a su boca, tratando de reducir el sonido que emitía. Disfrutando cada centímetro en el que sus pieles rosaban, disfrutando de la brusquedad con la que su novio lo penetraba como si no hubiese un fondo, disfrutando del sonido que sus cuerpos emitían al chocar con la fuerza. Horacio destrozaba las caderas del chico, los muslos y el trasero al apretarlos y dejar ligeros golpes en ellos, dejando marcas rojas.
Viktor echaba la cabeza hacía atrás, sintiendo su cuerpo moverse con fuerza hacía arriba y abajo, sintiendo su cordura volar e irse lejos, su cabeza daba vueltas. La intensidad en la que ambos cuerpos se encontraban era increíble. Ambos tenían el pecho caliente, sentían hormigueo desde la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies. El mayor sentía espasmos en su abdomen, haciendo que se retorciera un poco, perdiendo por completo el aliento y tratando de recuperar la respiración constante, pero las embestidas y movimientos que su novio le daba le dificultaban tratar de recuperar cualquier cosa.
Horacio admiraba lo hermosamente débil que se veía su novio, sus ojos cerrados, su boca entreabierta soltando tiras de saliva al no tener siquiera la fuerza de mantener su lengua en su lugar, el sudor que aparecía en su frente y torso, sus piernas temblando como si de un terremoto se tratara, su ligero movimiento de abdomen ante los espasmos, sus manos tratando de sostenerse de algún lugar, colocando la mano sobre la ventana como manera de mantenerse en pie, la manera en que pasaba su manita sobre su cabello y trataba de mantener la compostura. Cuando lo miraba con las pupilas dilatadas y mordiendo con fuerza su labio inferior. O hasta la manera en que difícilmente se masturbaba ante sus ojos, tratando de darle más placer visual del que ya tenía.
Su novio era simplemente arte en todas las situaciones posibles. Cuando follaban, cuando estaba serio, cuando ordenaba la malla, cuando estaba cocinando en casa, cuando se paseaba desnudo por la habitación, cuando lo miraba delirando de placer. Su novio era arte en todo su esplendor, y de eso no había duda alguna.
Viktor una vez más exploto, sintiendo que perdía el conocimiento pero estando aún consiente, ensuciando a su señor, manchando ambos pechos. Horacio poco más tardo, explotando dentro del chico. Volkov sentía el líquido cálido dentro de él, sintiéndose bien con ello. Horacio salió de chico y lo dejó con cuidado en el asiento de copiloto, lo miró agitado, recargándose en el asiento tratando de regresar a su mejor estado pero se volvió loco de nuevo cuando vio a su ruso pasar sus dedos por su entrada, tomando del líquido blanco y metiéndoselos a la boca, saboreando el dulce sabor que el líquido le proporcionaba.
Horacio se inclino hacía él, lamiendo el líquido blanco que estaba escurriendo por su pecho, haciendo reír al ruso por las cosquillas que le provocaba, él también rió, dejando una ligera mordida en su pezón y subiendo a besarlo.
— Hay que pedirle un garaje privado a Conway— Horacio rió.
— Anda pídelo, dile que es para follar con más comodidad, pero te aviso que nos va a degradar a alumnos— Viktor rió levemente.
— Joder— Susurró, recargándose en el pecho del chico y mirando al techo, encontrando una blanca mancha— Ahí quedará para siempre en héroe— Dijo apuntando al techo.
— Me cago en la puta, Viktor— Trato de quitar la mancha, quitando el exceso pero quedando levemente el color.
— Quién te manda a tener un novio que se corre con fuerza— Dijo riendo, Horacio lo tomó de las mejillas y lo besó.
— Eres un gilipollas muy bonito— Dijo admirando los ojitos marrones y brillantes del chico, sonriéndose mutuamente.
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One-Shots || +18 || VOLKACIO
Fanfiction❝Follaba con él todas las noches, sé como amarlo❞ [ 🍂 ] One-Shots / AU's. [ 🍂 ] Volkacio: Viktor Volkov X Horacio Perez. [ 🍂 ] One-Shots +18. [ 🍂 ] Actualizaciones un poco lentas. [ 🍂 ] Si quieres leer las actualizaciones antes puedes seguirme...
