◅ Me temó que así no es como funciona el mundo, no es divertido, lindo ni dulce. Podría funcionar para ti y para mi solo espera, no es el final ▻
Las gotas saladas recorrían sus mejillas, dejando salir todo ese dolor que desde hacía meses se había acumulado en él, la máscara de pestañas y el delineador negro se arruinaban poco a poco, recorriendo sus mejillas en curvas, siguiendo el mismo camino que sus lágrimas, el labial rosita pálido estaba esparcido por la comisura de sus labios gracias a los besos tan bruscos que se habían dado hacía un rato.
Los jadeos y gemidos que salían de él eran ruidosos, escandalosos como un concierto, resonaban por toda la habitación, aparte de ser placenteros y bonitos también eran desgarradores, dolorosos.
Su cuerpo dolía como un infierno, sus brazos poco más y podían sostenerse en el respaldo del sofá, sus piernas temblaban como si de un sismo se trataran, su pecho subía y bajaba con rapidez. Joder, todo dolía, todo.
Ni siquiera era por una droga, por alcohol, o por el placer que el ruso le estaba dando en ese momento, no, era el dolor de su corazón el que lo hacía sentir así.
Su cuerpo se movía en un vaivén de adelante hacía atrás con cada bonita embestida que el mayor le proporcionaba a su cuerpo.
Se dejo emborrachar por los gemidos que el pálido hombre detrás de él le daba el placer de escuchar, embriagándose con las caricias que le proporcionaban, dejando que recorriera su cuerpo a su manera, sus piernas, su torso. Con tanta pasión y amor que dolía, quemaba, su corazón ardía como si fuese el infierno. Y quizás esa noche lo fue.
Echó su cabeza hacía atrás, recargándola en su hombro, enderezando su cuerpo un poco y dejando que Viktor lo masturbara, empezando su juego de tortura, besando y mordiendo su cuello, limpiando aquellas lágrimas negras con sus labios y al besar su boca con un poco de fuerza llevando el labial a sus labios también. Recorrió su boca con su lengua, mordiendo sus labios un poco y riendo al recibir de vuelta una mordida en la lengua.
Volkov cansado de la posición, salió del chico, se sentó sobre el sofá y sonrió, palmeando sus muslos un poco, Horacio asintió y se sentó sobre él a horcajadas, sonriendo al mirarlo. Tomó su miembro y lo introdujo en él de nuevo, antes de hacer cualquier otro movimiento besó su frente.
Horacio besó todo el rostro del ruso, tratando de tatuar en sus labios cada detalle del arte que era, posando sus labios sobre los de él, dejándolos quietos por unos segundos para después atacar su boca, mientras comenzaba a embestirse, saltando y tomando sus hombros con fuerza, tratando de ganar un poco de estabilidad. Viktor tomaba su cintura, apretándola un poco, su boca siendo dirigida a su torso para dejar mordidas por todo ese lugar, mordidas y succiones, marcándolo como siempre, lamia sus pezones y los mordía un poco, encantado con el piercing que hacía poco se encontraba en uno de ellos, jugando con él entre sus dientes.
El comisario se deleitaba por los bonitos gemidos altos que el menor le dedicaba, los movimientos de cadera que hacía eran inigualables, imposible estar saciado de ellos, imposible tener suficiente de Horacio, porque todo lo que hacía Horacio era bonito, era precioso que no podías sacártelo de la cabeza los siguientes días. Inolvidable, sin duda.
El hombre echó un poco su cabeza hacía atrás, mordiendo su labio inferior y dejando salir algunos jadeos. Horacio acarició su cuello con sus largos dedos, dejando algunas figuras imaginarias sobre su manzana de adán y después yendo a morderla, dejándola un poco roja y una risita salió de sus labios. Alejándose y tomando las mejillas del comisario, con una sonrisa, dejó un par de besos sobre sus labios, bajándolos a sus hombros y clavículas, mordiéndolas un poco, escuchando algunos quejidos por parte del mayor.
Perez gimió más alto en cuanto sintió su próstata ser chocada con fuerza, gimió incoherencias a partir de ese momento, incluso soltó algunos "te amo" bajitos, los brazos del ruso lo levantaron un poco, penetrándolo con más fuerza y libertad, escuchando cada vez los gemidos más y más fuertes, quizás desgarrándosele un poco las cuerdas bucales, y las lágrimas no dejaron de salir, mojó el cuello de Volkov con ellas cuando trató de ocultar su rostro ahí, deseando quedarse a vivir para siempre en esa parte.
Las piernas de ambos hombres temblaban, y sus cuerpos estaban exhaustos, queriendo solo tomar una siesta abrazados del otro. Horacio se levantó de golpe, se tiró de rodillas frente a él y sonrió mirándolo, soltándole un pequeño guiño, tomo el miembro rosado con sus manos, lo acarició un poco, masturbandolo con cierta rapidez, lamio el largo del falo antes de su glande, repartió besos por el miembro, delineando algunas venas con la lengua, tratando de saborear lo máximo posible. Succionaba su glande con cierta suavidad, escuchando los gemidos que salían de la boca del contrario, amándolos, disfrutándolos más que nunca, de hecho, explotando solo con escucharlos, ensuciando un poco el sofá y el suelo. Succiono con más fuerza la punta del miembro, una mano fue a parar en su cabeza, estirando un poco su cabello y siendo dirigida, como si fuese un títere, dejó que los dedos delgados se entrelazaran en su despeinada cresta y movieran su cabeza con rapidez.
Horacio saboreó todo el líquido que fue depositado en su boca, tratando de quedarse con ese agridulce sabor en su boca para siempre, algunas gotas cayeron por las comisuras de sus labios, sin embargo con su dedo las tomó y tragó. Probando por última vez ese festín, dejó una nueva succión en el glande, después un besito cayó en ese mismo lugar. Se levantó del suelo y miró al mayor con una sonrisa para después derramar algunas lágrimas más.
— Tienes que irte— Susurró, buscando su ropa y evitando la mirada del mayor.
Viktor no se tomó aquello en serio, así que tomó la cintura del menor y lo tiró sobre el sofá, colocándose encima de él y besando todo su rostro, escuchando algunas risitas de parte del inspector.
— ¿Qué pasa? ¿un berrinche más? ¿necesitas que te recuerde cuanto de amo?
— Necesito que te vayas— Murmuró con dolor, sobre sus labios y dejando un casto beso sobre ellos. Viktor se alejó un poco, dejando que el menor huyera, consternado y dolido ante aquello.
— ¿Qué dices?— Le preguntó, buscando sus ojos, sin embargo ellos no lo buscaban a él, al contrario, se alejaban.
— Vistete, Viktor— Le ordenó, dándole su ropa, mientras él hacía lo mismo.
— Cariño, ¿qué sucede?— Preguntó apenas terminó de colocarse sus zapatos.
— No continuaremos con esto, no puedo más— Murmuró.
Aquellas últimas palabras y la manera en que salieron de la boca de Horacio lo destruyeron, le hicieron mierda por dentro, sin embargo no quiso derramar ninguna lagrima, tratando de pensar en que aquello podía ser una broma cruel de su amante.
— Pero, ¿a qué te refieres?— Susurró, haciendo su mayor esfuerzo porque su voz no se quebrara.
— Viktor se acabo, no voy a seguir contigo si sigues con ella, no puedo— Pronunció lo último con más dolor del que ya sentía— Tu no quieres divorciarte y yo no quiero seguir a escondidas, entiendeme, el amor que sientes por mi no es tan grande como lo que dices sentir.
— Te he dicho que lo haré, Horacio, por favor— Se levantó de su lugar y caminó hacía él— Por favor— Insistió, Perez negó con la cabeza.
— Hazlo, mierda, hazlo de una puta vez, no volveré contigo hasta que lo hagas, te lo juro, no vas a obtener nada más de mi. Vete— Ordenó de nuevo. Viktor sin rechistar acato aquello, sabía que no había nada más que hacer.
La felicidad de Horacio era una mariposa, trataba de encontrarla y atraparla, pero nunca lo lograba, ella volaba más alto para solo ser admirada pero nunca tocada, y cuando creía tenerla se deslizaba entre sus manos y volvía a huir. Horacio probablemente jamás volvería a tener la felicidad y amor que deseaba y todo por aquellos ojos marrones que le habían destrozado.
No quería ser un amante, no quería seguir escondido, quería ser un amor de verdad que pudiesen presumir.
Viktor aquella noche no pudo dormir, ni las siguientes, no pudo volver a mirar a su jefe ni a su esposa. Odio todo, su vida se amargo como nunca e incluso pidió cambio de comisaria hacía el norte, su jefe, confundido se lo acepto con un poco de insistencias de que no se fuera, pero Viktor no podía con el dolor que su corazón sentía cuando se topaban a metros de distancia con el inspector jefe.
Después de perder al inspector de ojitos verdes, su vida se volvió una mierda, su actitud no bajo de prepotente y egoísta, ya no quería nada, nada que no fuese Horacio, no deseaba tocar a nadie que no fuese Horacio, no quería besar, acercarse o tener contacto con alguien que no fuese el de cresta colorida y tatuajes en los brazos.
Sin embargo su defecto fue ser un cobarde, con miedo a decepcionar a quién siempre confió en él, con miedo a perder lo único que le quedaba y le quería de verdad, su jefe.
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One-Shots || +18 || VOLKACIO
Fanfiction❝Follaba con él todas las noches, sé como amarlo❞ [ 🍂 ] One-Shots / AU's. [ 🍂 ] Volkacio: Viktor Volkov X Horacio Perez. [ 🍂 ] One-Shots +18. [ 🍂 ] Actualizaciones un poco lentas. [ 🍂 ] Si quieres leer las actualizaciones antes puedes seguirme...
