⇦ Nos hacemos los inocentes cuando no podemos parar de pensar en ello. Sabes que ella no se compara a mi ⇨
Viktor sonrió al mirar al inspector frente a él, con su pasamontañas negro, conduciendo hacía su casa con el comisario de copiloto, con el rostro cubierto también.
Parecían unos delincuentes que querían cometer un delito y bueno, lo que harían sería un pecado igualmente.
El comisario posó una mano en el muslo del chico, dando algunos golpecitos con sus dedos y trazando vagas líneas, respirando lentamente, con tranquilidad, el ambiente era tranquilo en general, parecía amoroso.
Viktor cargó al menor, dejándolo sobre el mesón de la cocina, besándolo antes de hacer algún otro movimiento, se alejó de su rostro y sonrió, orgulloso y con una pizca de amor, el chico se sonrojo un poco.
— Ya, Viktor, ven a besarme— Ordenó estirando sus brazos, y colocándolos al rededor del cuello del más alto. El comisario rió un poco sin embargo cumplió con aquella orden.
Los brazos de Horacio se enrollaban en el cuello del mayor, dejando algunas caricias suaves en ese lugar y estirando un poco los cabellos de la nuca del hombre, sonriendo entre el beso de vez en cuando. Disfrutaban de la calidez que la boca del otro le proporcionaba, mezclando aquellas salivas con sabores a fresas y chocolate, debido al postre que acababan de saborear aunque no había mejor postre que la boca del otro.
Volkov apretaba ligeramente la cintura del menor, suspirando sobre sus labios en algunos momentos, enamorado de estar ahí, de ser un poco más libres con el chico que realmente amaba.
— Divorciate ya— Pidió sobre sus labios el menor, haciendo que se alejara un poco, mirandolo.
— Pero mira donde estamos ahora, no pienses en ello, ¿vale?
— No quiero seguir ocultándome.
— De todas formas lo harás— Hizo un pucherito— ¿Qué pasa? ¿de verdad quieres ver el papel y ya? Si ya prácticamente vivo contigo, ¿Qué más necesitas? Venga que lo cumpliré.
— Que te divorcies— Volvió a pedirle, acercandolo de nuevo y dejando un besito en sus labios— Por favor— Otro besito— Quizás quiero pedirte matrimonio— Volvió a dejar un beso— Y no puedo por ella— Y un beso más.
— ¿Qu-qué?— Preguntó desconcertado, dejando que el menor siguiera dejando besos por su rostro.
— Bueno, el super quiere una familia y estabilidad para ti, si tu quieres y yo lo deseo, podríamos— Bajó los besos hasta el cuello— ¿Mmmh? ¿qué dices?— Preguntó mientras desabotonaba la camisa del hombre, quitando la pistolera antes de despojarlo de su camisa.
Viktor trató de no pensar en la propuesta que le acababan de hacer, y no porque no quisiera, sino que le daba miedo, no quería que por su culpa y por un matrimonio que podían aplazar meter en problemas al inspector. Tomó con fuerza los hombros del chico y lo acercó para besarlo con un poco de brusquedad, tratando de olvidar aquella bonita situación anterior y cambiarla por algo más picante.
Despojó al inspector de su chaleco negro, tarándolo en el suelo de la cocina, levantó su camisa hasta por encima de su pecho, yendo a atacar directamente sus pezones, todo esto con aceleración, solo quería enterrarse en el chico y olvidarse de su esposa, de su matrimonio que estaba en un camino en dirección a la mierda, del divorcio, de su trabajo y de la nueva propuesta. Quería meterse en la cama con el chico, follarlo, darle mimos y dormir abrazados.
Con sus movimientos rápidos y atrabancados trataba de desabrochar el pantalón mezclilla del chico atorándose con sus propias manos y tardando más de lo normal hasta hacerlo. Horacio notó aquello, notó los movimientos tan bruscos y la actitud extraña que su amante empezó a tener después de la propuesta, sin embargo no quería arruinar aquello, estaba bien y si no fingiría estarlo.
Volvió a besarlo, acariciando sus mejillas y la barba de un par de días crecida, tratando de tranquilizar los movimientos pero no lográndolo, las manos del ruso aún vagaban por la espalda y torso del chico, pellizcando sus pezones hasta dejarlos de un tono rojo, en cuanto su boca se desocupo fue en dirección a sus hombros y cuello, dejando ligeras mordidas pero fuertes succiones que sabría que dejarían marcas que no se quitarían tan fácil pero aquello era su marca personal, Viktor se lo hacía a él por placer de tenerlo marcado y él se los hacía a Viktor por placer de saber que su esposa se retorcería de odio, y todo sin saber que en realidad la había cambiado por un chico, pero un chico precioso y perfecto ante los ojos de Volkov.
Horacio imito las acciones de Viktor de hacía unos momentos, mordisqueando su cuello, hombros y torso, dejando marcas rojas y moradas, firmando, coloreando aquello, trazando como si de un lienzo se trata el torso, como si quisiera superar a la Mona Lisa en cuanto a pinturas preciosas se trataban. De tan sumido en besos, caricias, agasajos y estrujadas no noto en cuanto el pantalón de su amante estuvo fuera del camino, pero es que los gemidos y jadeos del mayor inundaban la cocina y aquello le alegraba el alma.
Viktor con fuerza bajo al chico del mesón y lo inclino para que quedara con su torso sobre el mármol blanco frío y su trasero un tanto alzado, acarició su fornida espalda y dejo algunos besos en sus lunares, haciéndole sentir amor aún en esa situación brusca, delineo con su lengua la aleta de tiburón con tinta permanente que se encontraba en su espalda baja, dejó un beso al final de esta y se alejó, arrodillándose y quitando los tenis color arcoíris que su amante usaba, se levantó con un poco de apuro, bajó los pantalones y ropa interior del menor con algo de rapidez y dejo que cayera al suelo, volvió a arrodillarse, dejando una mordida en el trasero del chico, escuchando un quejido pero después un gemido, causado por el aire que el ruso le soplo en la entrada, dejó un lengüetazo en esa zona, mojando los pliegues, dio otros más antes de introducirla en él, haciendo algunos movimientos que sabía volverían loco al inspector jefe.
Los gemidos, quejidos y jadeos de Dan resonaban ya no solo por la cocina, sino por toda la pequeña casa, creyendo que hasta sus vecinos podrían escuchar el escandalo montado. Su vientre palpitaba al igual que su pene, encorvaba su espalda un poco y trataba de sujetarse de los bordes del mesón, girando un poco su torso y con su mano acariciaba la cabeza del ruso, empujándola un poco para sentirlo más, porque Horacio siempre quería más y más, necesitaba más. La humedad que el mayor le proporcionaba era deliciosa, su lengua acariciaba sus bordes y paredes como el experto que era porque eso si, habían practicado un montón. El éxtasis que Perez lograba sentir era impresionante, deseaba compartirlo con el mundo entero pero no lo merecían, ningún mindundi merecía gozar de aquel placer siquiera de escuchar lo que casaba, nadie más que aquellos dos en esa habitación de cocinar era digno para probar y disfrutar de ello.
Los dedos índice, medio y anular de la pálida mano se colaron en el cuerpo del chico, aumentando el disfrute que tenía, la lengua rosita jamás se alejo de él, hasta que estuvo listo. Viktor se levantó, sin sacar sus dedos, penetrándolo con ellos y flexionándolos, se acercó al rostro del chico y dejó besos por sus mejillas, sonrió al escuchar los bonitos gemidos que su chico le dedicaba, mirándolo a los ojos y mordiendo su labio inferior, con el ceño un tanto fruncido y los ojos entrecerrados.
— Jo-joder Vik— Pronunció a penas, con dificultad, sus ojos se volvieron blancos por unos segundos— Follame ya— Le pidió, acercándolo con fuerza para que lo besara de nuevo.
— Como ordenes— Dejó un beso en su frente y sin cuidado sacó sus dedo, dejando a Horacio loco y con un vacío en él.
No mucho tiempo paso para que Viktor entrara de lleno en el chico, abrazándolo por la cintura y acariciando su cabello, tratando calmarlo debido a tan repentino cambio de tamaño, besando su nuca, esperando a que el chico asintiera o le dijera algo para continuar. Dejó un par de mimitos más antes de que Perez le rogara para que siguiera. Las embestidas continuaron, primero un poco lentas para después de un par volverse aceleradas y bruscas, el cuerpo de Dan se movía con la misma fuerza que las embestidas eran otorgadas, algunas lágrimas le salieron porque el placer que estaba sintiendo no era para nada normal, quizás eran las ganas que tenía Volkov de olvidarse hasta de su nombre. Echó su cabeza hacía atrás, buscando los ojitos marrones de su pareja, al atraparlos se enamoro un poco más, dilatados como nunca antes y su iris más brillante que de costumbre.
Trató de buscar su miembro para darle la atención que nadie le estaba proporcionando, sin embargo el movimiento de los cuerpos no dejaban siquiera que lo sostuviera por unos segundos, quería tocarse un poco, aumentar el placer por cien pero era difícil. Si el placer del glande tocando su próstata de la más vulgar manera lo estaba enloqueciendo de verdad, el masturbarse al mismo tiempo lo harían perder totalmente su cordura.
— Espera, cariño— Le dijo el mayor al notar su insistencia por tocarse. Dejó una pequeña mordida en el lóbulo de su oreja— Espera— Le susurró.
Las embestidas fuertes y bruscas continuaron por largos y placenteros minutos más, el punto el chico hasta podía sentirse palpitar pero lo estaba disfrutando muchísimo. El primero en explotar fue Viktor, dejando su líquido dentro del menor, rellenándolo como si fuese le pavo para navidad. Horacio suspiró ante la calidez del espeso líquido blanquecino. Volkov lo giró, mirándolo y dándole un brusco beso, beso que se deslizo por su cuello, hombros y torso hasta llegar a su vientre y dejar algunas mordiditas ahí. Casi de una metió por completo el palpitante y bronceado miembro a su boca, succionando el glande con delicadeza y trazando con su lengua líneas imaginarias, el glande golpeo su campanilla haciéndolo producir más saliva y dejar salir una arcada. Acarició los muslos traseros del chico, sintiendo un poco de líquido caliente en sus manos. Movía su cabeza con un ritmo constante de adelante hacía atrás, escuchando los gemidos igualmente constantes de su pequeño amante, el chico revolvía sus cabellos plateados, estirándolos un poquito de vez en cuando.
Viktor sintió atragantarse un poco cuando el líquido de su pareja sexual golpeo su garganta, tosiendo un poco pero tragándoselo por completo, riendo un poquito al terminar. Horacio también dejó salir un risita. El comisario tomo a su compañero de trabajo en brazos, llevándolo de esa manera hasta la cama y acostándose junto a él.
El resto de la noche transcurrió entre mimitos y películas de amor que a Horacio tanto le gustaban ver, con algunas risas ante los comentarios de Viktor sobre que eran un poco irreales, aunque en el amor todo es un poco irreal para los que lo ven de fuera ¿no? Estaban bien, estaban perfectamente hasta que el móvil de Viktor vibró, se levantó con fatiga y empezó a ponerse sus zapatos, teniendo a un Horacio a su espalda confundido.
— No te vayas— Le pidió, sabiendo a dónde iría el mayor.
— Horacio— Murmuró, con un montón de ganas de quedarse.
— No me dejes aquí, no me dejes como siempre— Hablaba con el ceño fruncido.
— No te dejo siempre, no mientas— Respondió terminando de abrochar sus zapatos.
— ¡No me dejes! ¡¿Te vas con ella?!— Viktor no respondió, sin embargo se levantó del borde de la cama y lo miró— ¡Es que mierda! ¡¿Le quieres?! ¡Es por eso que no te divorcias, ¿verdad?!— Viktor trató de acercarse, sin embargo Horacio buscaba la lejanía— ¿No me quieres de la manera en la que yo lo hago? ¿Es eso?— Viktor lo llevó hasta el borde de la cama donde no podría moverse más. Se tiró encima de él con una sonrisa— ¡Quitate! ¡quitate!
— ¿Por qué haces tu dramita? ¿Eh?— Preguntó, dejando toquecitos en su nariz y pasando un dedo por su frente para que la desarrugara— Horacio, usted sabe que lo amo— Confesó sonriendo y dejando un casto beso en sus labios— Como no te haces una idea, Horacio, te amo más de lo que mi pecho puede resistir— Horacio sintió sus piernas temblar ante aquello, las palabras tan fuertes como esas no eran fáciles de sacarle a Viktor— Venga, no te enfades, me quedaré todo el fin de semana contigo, solo iré a la casa, dejaré que vea lo que me haz hecho y volveré, sabés que siempre es así— Horacio rió un poquito, olvidando el enfado por completo.
— Vale, pero todo el fin de semana eres mío.
— Yo ya soy tuyo.
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One-Shots || +18 || VOLKACIO
Fanfiction❝Follaba con él todas las noches, sé como amarlo❞ [ 🍂 ] One-Shots / AU's. [ 🍂 ] Volkacio: Viktor Volkov X Horacio Perez. [ 🍂 ] One-Shots +18. [ 🍂 ] Actualizaciones un poco lentas. [ 🍂 ] Si quieres leer las actualizaciones antes puedes seguirme...
