BALL 8

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Las bolas de marfil siendo golpeadas resonaban por todo el salón con algunas otras mesas, eran fechas navideñas razón por la que aquel salón estaba casi vacío a excepción de dos grupos de amigos ¿qué harían dos chicos ahí y no con su familia?

Poco a poco los grupos empezaban a deshacerse, entre risas, despedidas, tragos y calidez, chico tras chico iba saliendo de aquel lugar.

Gustabo le dedicó una sonrisa a su amigo antes de darle un ligero gesto con la cabeza y salir del local después de la promesa de su amigo sobre limpiar lo que habían dejado y marcharse a su casa a pasar las vísperas con su perrita y cerdito a pesar de que Gustabo lo había invitado a pasar con su padre pero, Horacio sabía que necesitaban un tiempo a solas.

Así que Horacio se quedo a solas, recogiendo un poco el desorden que él y sus otros amigos habían hecho, colocando las latas de cerveza en el bote de basura junto a la mesa, colocando las bolas elegantes de colores dentro del triángulo correspondiente.

Viktor por su parte, igualmente dejaba a sus amigos irse, despidiendose con la mano y algunas palabras de despedidas, saliendo junto al último de aquel lugar pero poco después regresando, sentandose cerca del chico y acariciando sus muslos para calentarlos del frío que había sentido afuera.

— ¿Estás solo?— Se atrevió a preguntar, Horacio lo miró por unos segundos y asintió.

— Mis amigos se fueron hace unos minutos.

— Los míos también— Asintió mientras terminaba de acomodar las bolas.

— ¿Quieres jugar?

— Es tarde, la verdad.

— Oh, estás asustado de perder— Afirmó, dejándose llevar por los efectos del alcohol.

— Seguro que tu siquiera meterás una— Casi apostó.

Viktor sonreía, mirando la manera en que el chico se inclinaba sobre la mesa y deslizaba el taco entre sus dedos, golpeando la bola blanca que hacía a las demás moverse por la mesa. Los golpes del marfil chocando contra otro resonaban por todo el lugar pues, al estar solo eran más notorios los golpeteos.

— ¿Tu tampoco tienes con quién pasar vísperas?— Preguntó el ruso con su peculiar voz.

— No— Respondió cortamente, mirando al contrario llenar la punta del taco con la tiza- Mi familia esta muy lejos de aquí— Viktor asintió.

— La mía también— Respondió inclinándose sobre la mesa.

— Seguro, y vienes al billar a emborracharte para olvidar que tu familia no te quiere cerca, ¿no?— Se burló un poco.

— Y tu también ¿no es así?— Las bolas chocando de nuevo resonaron. Horacio rió un poco y asintió.

— Sí, estás en lo correcto— Dejó caer sus hombros mientras tomaba su turno de juego.

— Somos unos perdedores— Dijo riendo un poquito.

— ¿Quieres que nos besemos?— Se atrevió a preguntar finalmente, absteniéndose las ganas ya desde hacía un rato, acercándose despacio al ruso.

— Suena bien— Aceptó el más alto.

El cuerpo de Perez golpeó contra los bordes de madera de la mesa, Viktor sujetando qcon una mano el taco y con la otra la cintura del más pequeño acorralado contra su cuerpo y la mesa.

Horacio, como el chico caliente que era, muy pronto se encendió, jadeando entre el beso y metiendo sus manos entre la camisa del ruso, acariciando su lechosa piel y apretándole un poco.

One-Shots || +18 || VOLKACIOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora