⩤ El amor es una mariposa que intento atrapar cada noche. Cariño, solo quiero bailar contigo ⩥
Horacio miró al hombre delante de él, relamiendo sus labios, mirando como se quitaba la camiseta, esperando a sentir todo aquello revolotearle por el cuerpo. Estaba sentado en el borde de la cama impaciente, moviendo su pierna de arriba a abajo, quería a su profesor, quería tenerlo enterrado, solo lo quería y ya.
Y el momento esperado llegó, su profesor lo besó con fuerza de pronto, tirandolo sobre la cama y colocándose encima del chiquillo, manoseando poco a poco todo su cuerpo, metiendo sus grandes manos en su camisa, el olor del vodka estaba inundando las fosas nasales del alumno, pero le encantaba.
— Te voy a follar tan fuerte que tu cuerpo va a explotar— Dijo sobre los labios rojos e hinchados del menor— Es tu puto castigo por coquetear frente a mi, ¿aún no haz aprendido, Horacio?
— ¿E-el qué?— Preguntó nervioso, sin saber exactamente a que se refería.
— El colegio no es para ir a buscar pareja— Respondió, alejándose un poco de él— Y eres mi perrito, una preciosa mascotita.
El cuerpo del menor tembló un poco, sintiéndose un poquito herido pero sabía que el docente no lo decía en serio ¿verdad? El cuerpo de Horacio pegó contra la pared gris claro con brusquedad, emitiendo un sonido al chocar la piel bronceada y suave de su espalda contra el frío de aquella tapia.
Un ruso se tiró de rodillas frente a él, con brusquedad y aceleración bajo sus pantalones grises de uniforme, un ligero sonido de tela rasgándose resonó por la habitación, en cuestión de segundos el chico estaba desnudo en su totalidad. Viktor tampoco pensó mucho en ello y metió el pequeño miembro en su boca, succionándolo con fuerza y mordisqueándolo, escuchando gemidos y gritos del chico, doliéndole pero disfrutando de ese dulce dolor. Las manitas del chico estiraban un poco los cabellos platinados del mayor, tratando de alejarlo en cuanto el dolor en su glande se hacía presente, sin embargo no podía.
El profesor Volkov estiró su mano, golpeando con delicadeza los labios del chico quién abrió su boca y los saboreo, moviendo su cabeza de adelante a atrás, ensalivándolos como nunca antes, incluso causándose unas ligeras horcadas al metérselos tan profundo. El pedagogo los saco de repente, alejando su mano y acercándola ahora a su entrada, tanteándola un poco antes de introducirlos en él, aún con el miembro en su boca, metió ambos dedos en el chico, recibiendo como respuesta un pequeño grito, los movió sin esperar mucho, torturándolo un poco con esos dos dedos, haciendo movimientos de tijera o incluso en círculo, y con las pequeñas mordidas y succiones.
El chico estaba sintiendo mucho más que mariposas revoloteándole en el vientre, estaba sintiendo elefantes bailando ahí dentro.
El educador se alejó, sacando sus dedos y liberando el miembro, haciendo a Horacio sentirse vacío y siendo un desalmado, desabrochó su cinturón con rapidez, retirando su pantalón y ropa interior, dejando la ropa acariciar sus piernas y quedando en el suelo abandonada. Con fuerza agarró los muslos traseros del menor, levantándolo, dejando que sus brazos rodearan su cuello, apretó un poco aquellos bronceados muslos, dirigiendo su boca y dientes hacía el cuello del chico, mordiéndolo y dejando pequeñas marcas, dejando lengüetazos de vez en cuando. A pesar de la brusquedad con la que hacía todas sus acciones, trato de introducirse con delicadeza, tratando de no lastimarlo por la falta de lubricante y dilatación, besaba su boca, iniciando aquella deliciosa guerra, tratando de distraer el dolor que podía sentir.
Los gemidos del estudiando no se hicieron esperar por mucho, el miembro grueso lo llenó por completo, seguía el beso con dificultad, tratando de continuar el ritmo pero las embestidas se lo hicieron más difícil, su delicado cuerpo chocaba contra la pared de una manera placentera, el frío chocando con fuerza contra el calor de su piel era un manjar que disfrutaba muchísimo. Su profesor manoseaba todo su cuerpo con un poco de brusquedad, pellizcando sus pezones y estirándolos, estrujando su trasero y enterrando sus uñas en los muslitos del chico.
El contrario del profesor mordía su hombro, y rasguñaba su espalda y brazos, apretándolos de vez en cuando, gimiendo contra su cuello y quejándose cuando golpeaba con más fuerza su espalda contra el muro. El glande del mayor tocaba con una precisión y dureza espectacular el puntito especial del chico, haciendo que se volviera loco, que rasguñara con más fuerza y gimiera con un volumen muy alto, echando su cabeza hacía atrás mientras su espalda golpeaba con más fuerza la pared.
Los movimientos de Viktor cada vez eran más fuertes y rápidos, chocando contra la próstata del adolescente con más velocidad y siendo más constantes, soltando pequeños jadeos contra el hombro y cuello del chico. Cuando los pliegues de Horacio se ajustaban al miembro del mayor era una locura, la calidez que le hacía sentir era maravillosa.
El gozo que se acumulaba entre aquellas cuatro paredes era incomparable, la danza de aquellos dos cuerpos masculinos era preciosa, ni una canción erótica se podía comparar con ellos. El calor era potente y el cariño que se podía sentir ahí dentro era inhumano, a pesar de la brusquedad, fuerza y velocidad con la que aquella danza estaba siendo presentada, el amor era más sólido que cualquier otra cosa.
Las mariposas en el vientre de Horacio se convirtieron en una supernova, la explosión que hubo dentro de él fue más que hermosa, el clímax se apodero de su cuerpo, haciéndolo temblar y soltar algunas lágrimas de placer, dejando que su boca se deshiciera de aquellos gemidos que se había tragado antes.
La imagen de Horacio de ese momento, con el sudor recorriendo su torso, sus pezones erectos al igual que su miembro y sus labios abiertos, con las piernas temblando y enrollándose en la cintura del mayor lo hicieron llegar al orgasmo, rellenando al chiquillo con su líquido espeso y blanquecino, recargando su frente en el corto hombro del alumno, tratando de recobrar su cordura. Respiraba con dificultad, y los pechos chocaban constantemente al estar ambos agitados.
Después de unos segundos llevó al chiquillo a la cama, dejándolo ahí mientras le daba un trago al vodka que estaba en la mesita de noche. Miró al adolescente acomodarse en la cama para descansar, esperándolo con los brazos abiertos para recibir su robusto cuerpo.
Aquella noche los hombros no solo sintieron mariposas sino fue todo más allá, el universo volvió a sufrir una explosión dentro de sus pechos al dormir abrazados y dándose mimitos.
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One-Shots || +18 || VOLKACIO
Fanfiction❝Follaba con él todas las noches, sé como amarlo❞ [ 🍂 ] One-Shots / AU's. [ 🍂 ] Volkacio: Viktor Volkov X Horacio Perez. [ 🍂 ] One-Shots +18. [ 🍂 ] Actualizaciones un poco lentas. [ 🍂 ] Si quieres leer las actualizaciones antes puedes seguirme...
