십육

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Su corazón se aceleró al girar y encontrarse con los ojos negros que había aprendido a conocer. El brillo en su mirada parecía alumbrar entre la oscuridad del lugar. Su rostro serio no demostraba más que indiferencia, completamente indescifrable, pero no hacía falta ningún gesto para saber que era lo que quería. Sumiso, HoSeok se dejó arrastrar hasta una de las ventanas. Los vidrios crujieron debajo de sus botas, el frío le acarició el rostro. Sin decir palabra, sintió como la mano de Shownu abandonaba su muñeca para ponerse detrás de él, rodeándole ahora la cintura con los brazos. El peso de su cabeza sobre el hombro le resultaba agradable, y fue imposible no recostar la suya sobre ella. El calor de su cuerpo lo protegía de la helada brisa. Por un momento se obligó a mantener la mente en blanco y solo concentrarse en sentir su respiración, su calor. Miró al cielo negro, deseando poder llevar esa sensación tan acogedora consigo.

Llevó su vista hacia abajo, hacia las calles. En medio de la soledad, un grupo de hombre armados caminaba imponente. Como sombras, los del Clan escoltaban a los sujetos vestidos de blancos. HongJoong iba a la cabeza, liderando a su gente con la misma sonrisa de hacía minutos antes. ¿Alguna vez dejaba de sonreír? HoSeok no lo sabía, lo único que tenía en mente era su liderazgo, su dominio. Observándole con admiración desde lejos, entendió a donde quería llegar. Si deseaba llegar alto, debería ser como él. Si lograba tener su actitud poderosa, dominante, sería más fácil llegar hasta la cima. Sin embargo, aún debía sortear varios obstáculos, algunos tan grandes que dudaba alguna vez poder superarlos.

- Tienes una nueva tarea mañana. - la voz sobre su hombro le sacó de sus pensamientos, mas su mirada seguía en las calles. - JooHeon está a cargo de repartir las armas, deberás ayudarle.

HoSeok solo asintió, acariciando los fuertes brazos que rodeaban su cintura. - ¿Sobre qué era el trato?

La conversación se negaba a salir de su cabeza. "Sabes que nosotros no nos metemos con eso" Resultaba gracioso, tantas cosas pasaban allí dentro ¿Qué podría ser peor? ¿Qué podía ser tan inmoral que ni siquiera se atrevieran a aceptarlo?

- No interesa en este momento... - intentó esquivar la pregunta apretando su agarre y comenzando a dejar besos húmedos en su cuello.

- Claro que interesa - con algo de dificultad logró girarse, quedando cara a cara. Simulando un puchero, le miró suplicante. Conseguiría esa información como sea. - ¿Acaso no confías en mí?

Sabía que era un golpe bajo, justo lo que necesitaba. Debía saberlo, aquello le dictaría cómo seguir. Parecía que muchas cosas venían de la mano con ese famoso trato, cosas que podrían serle de mucha ayuda. Solo bastaron un par de segundos para escucharle suspirar y volver a sentir las manos alrededor de su cuerpo. HoSeok volvió a girar sobre sí, no pudo reprimir una minúscula sonrisa triunfal.

- Lo de ellos va mucho más allá de lo que nosotros queremos. - su voz sonaba cansada - Ellos quieren pactar un trato con nosotros. A cambio de una comisión intentan convencerme para pasar niños de contrabando por la frontera. Compraron el este y el oeste, solo falta el Clan para que cualquiera pueda comprar a una criatura en cualquier parte del país y pasarlo por la frontera.

- ¿Por qué no lo aceptas? El trato es tentador.

- Es un negocio muy jodido, no me fío de la protección que puedan darnos. Una cosa es trabajar solos, y otra muy distinta es depender de otros. La red que manejamos acá podemos controlarla, todo es seguro porque queda aquí. Cualquiera puede entrar al Clan por su propia voluntad o por tráfico, pero nadie puede salir. Si acepto, gente estaría entrando y saliendo constantemente, y eso no me conviene.

- ¿No confías en él? - HoSeok quería escarbar hasta lo más profundo.

- No puedes confiar en nadie. Nada me asegura que todo lo que dijo es verdad, que no saldré perdiendo del trato. Al mínimo error se desataría una guerra, y yo no quiero eso. - los ojos de ambos estaban puestos en las calles que poco a poco empezaban a cobrar vida. - Drogas, sicarios, trata, todo lo construimos nosotros sin ayuda de nadie. Las armas vienen del sur, necesito de ellos, no hay otra. El día que la tregua se termine, veremos quien queda en pie para tener el poder total del tráfico, pero hasta que eso suceda prefiero quedarme solo.

- No estás solo.

- A veces siento que sí... - suspiró pesado, sin duda estaba agotado. - No puedo correr el riesgo de confiar en alguien, debe moverme solo; es la única manera de permanecer con vida.

HoSeok quitó las manos de su cuerpo para volver a girarse y mirarle a la cara. En sus ojos se notaba la angustia, aún cuando su boca se mantenía cerrada y su rostro impasible. Su corazón se estrujó al acariciarle la mejilla y verle cerrar los ojos, buscando con su cabeza aún más cariño. Le escuchó respirar hondo y suspirar. Tan pesada era su carga sobre sus hombros que parecía que, en cualquier momento, terminaría aplastándolo. ¿Él estaba preparado para soportarlo? Lo estaría cuando llegara el momento, pero ahora solo podía limitarse a entrelazar sus manos y a tocarle con dulzura.

- No estás solo, me tienes a mí. - susurraba con voz cálida. - Permíteme estar a tu lado, no tienes por qué soportar todo esto solo. ¿Me dejarías estar a tu lado? ¿Me darías el placer de confiar en mí?

Los labios de Shownu se encontraron con los suyos antes de que pudiera seguir hablando. Un beso diferente a cualquier otro, no había deseo alguno. Shownu estaba roto por dentro, y aquel beso fue la única manera de demostrarlo. El temor, la angustia, la súplica, todos aquellos sentimientos les envolvían. HoSeok respondió con dulzura, sus labios acariciaban los otros. Se permitió, aunque fuera por unos segundo, expresar lo que sentía su corazón. Ambos lo necesitaban.

- Sería un honor que te quedaras a mi lado. - Se miraron a los ojos por última vez antes de abrazase. - Tú eres lo único que necesito.

The Clan // ShowHoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora