십일

230 43 5
                                        

- Te quedan tres minutos WonHo, apúrate.

La voz de MinHyuk sonó molesta a través de la puerta, y sus puños golpeando en ella solo hizo que el dolor en su cabeza aumentara aún más. Ignorándole, se miró al espejo. Su labio seguía notablemente hinchado, al igual que sus pómulos y varios moretones a lo largo de su cuerpo. Con un poco de maquillaje intentó cubrir el rojo de sus mejillas, pero parecía resplandecer por debajo de la pálida base. Soltando un suspiro lleno de resignación, siguió pintándose el rostro.

Recordaba como hacía menos de una semana pensó que las noches eran eternas. El dolor no hacía más que llegar sin intenciones de abandonarlo jamás. Él ya conocía todo lo que le iban a hacer, pero aún así mantuvo una pequeña esperanza en lo profundo de su pecho.

- Lo siento, pero sabes como son las cosas - Shownu le había dicho apenas pudo ponerse de pie.

HoSeok lo sabía, no iba a resistirse. Sumiso, se dio vuelta y dejó que le ataran las muñecas detrás de la espalda. Al sentir nuevamente el alambre sobre sus cicatrices, su cuerpo se estremeció ante los recuerdos. Sin embargo, su mirada seguía baja y su semblante tranquilo, inquebrantable. No lo arrastraron, no lo amordazaron, no le vendaron. Con un agarre gentil Shownu lo llevó al último piso y le mostró donde arrodillarse. No estaban solos, varios de sus hombres estaban allí. Solo pudo reconocer a JooHeon que los miraba desde uno de los rincones con el arma entre las manos.

Lo único que podía escucharse eran los fuertes pasos del jefe al deambular por el lugar. Varios minutos pasaron hasta que HoSeok se atrevió a levantar la cabeza, encontrándose directamente con aquellos ojos que comenzaba a conocer bastante bien. Por ello, cuando caminó hacia JooHeon y le quitó el arma de las manos, no se sorprendió. Ahora las posiciones habían cambiado, Shownu vigilaba desde la esquina mientras JooHeon se acercaba. El sonido de sus nudillos crujir resaltaron sobre el de sus pasos. Sus golpes fueron duros, no había ni una pizca de piedad en ellos. Rostro, pecho, brazos, piernas, recibió cada uno de los golpes con la cabeza baja, aún cuando su visión comenzaba a fallar. Antes de caer rendido, dio un vistazo hacia la esquina donde un hombre, sin ser capaz de mirar la escena, intentaba permanecer inmóvil. HoSeok sonrió antes de que un último golpe terminara por cerrarle los ojos.

Cuando despertó, MinHyuk estaba arrodillado a su lado. Apenas podía moverse, el frío del piso le hizo tiritar. Mirándole con pena, el chico se encargó de limpiar cada una de sus heridas. Sus largos dedos se movían con delicadeza sobre su piel, mientras que con susurros intentaba tranquilizarlo. Cerrando los ojos, se dejó consentir.

- Eres más que una puta - MinHyuk río al notar la confusión en su ceño fruncido. - Al Jefe le gusta castigar, pero parece que mí querido Seokie es la excepción.

Se levantó de golpe, pero las nauseas le obligaron a quedarse quieto. MinHyuk le ayudó a apoyarse contra una de las sillas, aunque su cabeza estuviera perdida en el intentó de encontrarle un sentido a aquellas palabras. Abrió lo ojos, clavándolos en los contrarios.

- Eso no es cierto - se sentía inquieto al hablar. Mientras más lo pensaba, los nervios le cerraban la garganta. - Yo solo soy uno más, nada especial.

MinHyuk río mientras untaba crema en uno de sus moretones. - Eso dices porque no lo conoces.

- Claro que lo conozco, seguro que lo conozco mejor que tú.

- Seokie, cogerte a alguien no quiere decir que lo conoces. - en ese momento, MinHyuk dejó las cosas de lado y se sentó frente a él, cara a cara. - Al Jefe le divierte el dolor, y más si es él quien lo hace. Sentir la sangre en sus manos, los gritos, le encanta matar. - HoSeok alzó las cejas sorprendido ¿Estaban hablando de la misma persona? - Tú cometiste un error muy grave, dejaste que lo lastimaran, y sin embargo, estás aquí con solo un par de moretones.

- Quizás cambió...

- Nadie cambia. Él es así... pero no contigo. - se acercó un poco más. - ¿Qué es lo que pasa entre ustedes? No soy idiota HoSeok, esto no es solo sexo. ¿Hasta dónde van a llegar?

- A ningún lado porque no hay nada entre nosotros. - Tomándolo del brazo, lo acercó aún más hasta tenerlo sentado en su regazo, con cada rodilla a los lados de su cuerpo. Sus respiraciones se mezclaban, su ojos no se separaban. - Yo solo quiero venganza.

- Pues parece que estuvieras buscando más que eso.

- Solo es parte del juego MinHyuk.

- Entonces si juega, tenga cuidado. - puso sus dedos sobre los labios de HoSeok. Su mirada se intensificó, al igual que una sonrisa cargada de malicia. - Nunca sabe cuando se te puede escapar la partida.

Otros golpes en la puerta le hicieron volver a la realidad, forzándose a olvidar las palabras de MinHyuk para abrir la puerta. Su cuerpo dolía a cada movimiento, tendría que acostumbrarse. Al poner la mano sobre el picaporte los nervios picaron en su piel y por un momento pudo ver el rostro de Shownu detrás de la puerta. Eso le dio tranquilidad, no podía entenderlo. Sin embargo, al abrirla todas sus ilusiones se desvanecieron, al igual que su minúscula sonrisa.

- Viejo, estás hecho mierda.

- Yo también estoy muy feliz por verte I.M.

El chico sonrío mientras tomaba asiento frente al espejo, mirando las cosas sobre la mesa. HoSeok cerró rápidamente la puerta, sintiéndose estúpido al anhelar que Shownu fuera a salvarlo. La música se escuchaba a través de las paredes. Al imaginar a los hombres aprovechándose de su cuerpo su estómago se revolvió, y sus ojos comenzaron a picar. ¿Qué le estaba pasando? El dolor debía ponerle sensible, trató convencerse de ello y mirar a su alrededor. El chico le observaba con una sonrisa en el rostro. Sus ropas negras le cubrían de pies a cabeza, pero había algo que no encajaba.

- ¿Y eso? - señaló el AK-47 que parecía estar alardeando en silencio. - No me digas que ahora estás en las terrazas.

- Estuve haciendo un par de tratos y bueno, acá está mí recompensa. - su sonrisa no se borró, aunque no había felicidad en ella. La superioridad se percibía desde lejos. - Parece que no fui el único que hizo buenos tratos. - HoSeok ladeó la cabeza, confundido. - No te hagas el estúpido ¿Cuánto te salió seguir con vida?

Harto, se dejó caer hasta que su espalda chocó contra la puerta. - ¿Tú también estás con eso?

- Y como para no estarlo. Es la primera vez que El Jefe no mata a alguien, y eso que no faltaba motivo para cortarte la cabeza.

Abrió la boca para contestar antes de que los golpes en la puerta le hicieran cerrarla. "¿Tanta prisa tienes?" gruñó por lo bajo sin siquiera moverse. Los golpes se volvieron desesperados, pero no tenía interés alguno de moverse.

- ¡WonHo, sal ahora! ¡La yuta está gritando tu nombre! ¡Debes salir antes de que entren! - MinHyuk gritaba intentando abrir la puerta.

En ese momento, su cabeza quedó en un blanco total. No lo dudó ni un segundo. De un manotazo le arrebató el arma al chico e, ignorando los gritos del lugar, salió corriendo a las calles. La poca gente que había le miraba con curiosidad, pero él solo podía ver las luces azules volviéndose cada vez más brillantes a medida que avanzaba.

- ¡Cierra la boca, hijo de puta!

Los gritos de JooHeon acompañados de disparos llegaron a sus oídos. Sus puños se cerraron con fuerza alrededor del arma mientras se hacía paso entre la gente. Al verlo, JooHeon logró darle un sobre e intentó detenerlo, pero él ya había saltado la barrera. "Es todo o nada" se dijo a sí mismo mientras se pavoneaba en medio del alboroto, siendo el blanco de decenas de armas. Reía mientras los oficiales gritaban, su corazón martillaba fuertemente contra su pecho. Paró por unos segundos, viendo detenidamente dentro de unas patrullas. Su sangre ardió al mismo tiempo que su sonrisa crecía.

Esto se pondría interesante.


The Clan // ShowHoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora