JooHeon caminaba a su lado por las calles, la noche se erguía ante ellos. Andar, pensar, planear, en eso se había basado toda su tarde. Encontró que estando solo se sentía mucho más seguro que en compañía del más fuerte. Intentaba ordenar su cabeza, las ideas parecían no tomar forma en medio de un mar de odio, aún cuando se obliga a dejarla en blanco. No debía fallar, estudiar cada movimiento le aseguraría la cima o de lo contrario caería en lo más profundo del abismo. MinHyuk fuera, un palo menos en su rueda.
- I.M. ya está encerrado en lo de los perros y HongJoong vendrá mañana a primera hora. - JooHeon habló con voz rasposa. Aquellas palabras fueron música para sus oídos.
- Buen chico, Honey.
En poco tiempo, JooHeon le estaba demostrando lo que valía. Todo lo que se le ordenaba, el chico lo cumplía de inmediato. Tenía más cabeza que cualquier allí dentro y conocía hasta el rincón más recóndito del lugar, no se sorprendía que Shownu le hubiera tomado como mano derecha. Un arma de doble filo, lo sabía mejor que nadie, tanta información podía jugarle en contra. JooHeon sabía cómo esconder, y cómo esconderse. Nadie se enteraría de nada de lo que él hiciera, a menos que así lo quisiera. HoSeok sabía que en cualquier momento esa alianza podía transformarse en una feroz batalla de la cual él saldría perdiendo, pero aún debían tener el campo libre para ello. Hasta que Shownu no cayera, JooHeon sería su más fiel aliado y le aprovecharía al máximo. Debía conocer sus puntos fuertes, sus debilidades, sus puntos ciegos, y descubrir la manera justa de destruirlo. La delgada línea entre la alianza y el odio se desdibujaría, y tenía que estar preparado.
Siguieron caminando en silencio, ahora con el chico un paso detrás suyo. Le vigilaba de reojo, el arma que tenía entre las manos no le inspiraba la más mínima confianza. Inconscientemente sacó la suya, dejando el dedo sobre el gatillo y apresurando el paso. Su presencia le ponía nervioso, pero no era excusa para actuar como un estúpido.
Por más que solo había entrado una vez al lugar, fue más que suficiente para aprenderse el recorrido. Las misma casas abandonadas, las misma personas a su alrededor, lo único que cambiaba era la compañía. Cuando estuvo frente a la casa en ruinas, con las tablas cubriendo las ventanas, esperó que unas manos envolvieran su cintura. El vacío en su pecho le recordó que Shownu no estaría para tranquilizarle. Ya no le susurraría cosas al oído, ya no le acariciaría como solo él sabía hacerlo. Mentirse no serviría, ni siquiera se había ido y ya le extrañaba horrores, pero intentaba convencerse de que el sacrificio valdría la pena. La primera vez que había entrado a ese lugar había sido de la mano del jefe, siendo ambos cómplices de un mismo delito. Suspirando caminó hasta la puerta, de ahora en más debía acostumbrarse a la soledad.
Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no notó al par de ojos que le miraban desde la entrada. Parado frente a la puerta, HyungWon parecía esperarlo. La escopeta al frente, su vista dura puesta en la nada, su cuerpo temblando. Muy sutil como para distinguirlo, pero demasiado notorio ante los ojos de HoSeok. A paso lento se acercó, quedando a milimetros de distancia, su rostros frente a frente. Ignoró la pesada respiración sobre sus labios para acariciarle las manos con dulzura. Tan frías, tan delgadas como la primera vez.
- Sabes lo que hiciste. - susurró, mirándole directo a los ojos. - Ocultarme información es algo malo, muy malo. Ahora entiendo quien es él hijo de puta que nombraste aquella vez cuando me acusaron de botón. - pudo ver el miedo en sus ojos, sus manos tensas bajo las suyas. - Tranquilo, no te haré nada. Solo quiero una cosa HyungWonnie: sígueme. Si me proteges, si me ayudas, todo lo que des te lo devolveré de la misma manera. ¿Entendido?
- Entendido.
HyungWon se tiró a sus labios con desespero, mas HoSeok le rechazó sin descaro, apartando el rostro. - No HyungWonnie, solo los chicos buenos tienen su premio. Solo Vigila.
Sin mirarle, entró al lugar. Todo estaba tal y como lo recordaba, la destrucción gobernaba cada rincón de la casucha. Siguió caminando, el hedor rancio de la humedad le penetró la nariz, mas una sonrisa se formó al verle. En medio de la abandonada sala de estar, I.M. le miraba sentado en una silla. Sus manos atadas detrás de la espalda, sus tobillos agarrotados con alambres a las patas de madera, su boca amordaza. No luchaba, no gritaba, solo le observaba con desprecio. "Perfecto" pensó HoSeok mientras escuchaba sus pasos retumbar. Cuando estuvo detrás del chico, observó las pequeñas gotas de sangre que caían de sus muñecas. Muy tranquilo frente a él, pero sabía que solo era una máscara. A I.M. le aterraba su destino, y ni la actitud más serena podría engañarle. Con una lentitud torturante le desató la tela de la boca, notando sus grandes bocanadas en busca de algo de aire. Volvió a pararse frente. Su rostro sin una sola marca, su cuerpo sin un solo moretón, justo como lo necesitaba.
- La verdad que calladito te ves mucho más bonito, pero que sentido tendría hablar solo en nuestra última conversación.
- ¿Cómo estás tan seguro que será la última?
- ¿Acaso tú puedes decir lo contrario? - el silencio le dio la respuesta. De pronto, unos aplausos junto con su risa rompieron el ambiente. - Debo felicitarte, un trabajo impecable. Hasta te daría la mano, pero no quiero que me dejes colgado porque ambos sabemos que no te atreverías.
- Yo no soy cobarde, con quién mierda te pensás que estás hablando. - su voz sonaba rasposa, desafiante.
- ¿Así que no lo sos? ¿Inventar una violación para quitar gente del camino no es de cobarde? ¿Disparar a lo lejos en la oscuridad no es de cobarde? - se acercó hasta quedar a su altura, tomándole del hombro para dejar su rostro a centímetro. - Mi querido I.M, por más que quieras jugar en el mundo de los grandes, no dejás de ser un puto crío miedoso.
- Por lo menos tengo los huevos que a ti te faltan. ¿Intentar escapar antes de ser asesinado por el jefe no es de cobarde?
HoSeok rio con soberbia, ese chico no daría el brazo a torcer. Sin apartarle la mirada, sacó el arma de su bolsillo y la dejó sobre el regazo del chico, alejándose unos metros. Los ojos del chico fueron de la semiautomática hasta él. Intentó zafarse del agarre de las muñecas, pero el metal clavándose en su piel le obligó a detenerse con su rostro deformado por el dolor.
- Si logras liberarte, mátame, te la dejo servida en charola de plata; pero hasta que eso suceda, jugamos bajo mis reglas. - su frustración le causó regocijo. - Como decía, tu trabajo fue espléndido. No solo me engañaste a mi hermano y a mí, sino que fuiste más alto aún y le vendiste un cuento al jefe. Sé que no fuimos los únicos. ¿No te cansas?
Por primera vez, una enfermiza sonrisa se formó en su rostro - ¿Cómo hacerlo? Uno solo arma el dominó para ver las piezas caer unas sobre otras. La muerte siempre fue mi amiga, qué decirte.
- Me alegra mucho escuchar eso, porque dentro de unas semanas te volverás a ver con ella cara a cara. Aunque, antes de que eso pase, te voy a hacer una última pregunta... ¿Por qué?
- Es estúpido que tú me preguntes eso ¿No te parece? - el silencio se hizo entre ellos. I.M. esperó a que hablase, pero los labios de HoSeok permanecieron sellados. - Quiero lo mismo que tú, todos aquí quieren lo mismo que tú. En lo que nos distinguimos es que algunos juegan desde adentro, y otros jugamos desde afuera. Llámame cobarde o como se te salga de los huevos, pero debes admitir que desde lo lejos se ve todo mucho más claro.
- Me alegra mucho que te guste mirar desde afuera, porque es desde ahí donde me verás tener todo lo que tú quieres. Para lograr algo debes hacer, no esconderte.
Complacido, observaba su confusión. - ¿No vas a matarme?
- Claro que no, no soy bueno - volvió a tomar su arma del regazo , tanta charla comenzaba a aburrirle. - Si la muerte es amiga tuya, que venga a buscarte. Hasta entonces, el hambre y la sed te harán compañía.
Sin importarle sus quejas, le amordazó nuevamente. Sus chillidos le causaron gracia mientras caminaba hacia la puerta. Al abrirla, le miró a lo lejos con una espléndida sonrisa.
- Si no eres un cobarde, afronta tu destino con la frente bien en alto. Hasta nunca, I.M.
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The Clan // ShowHo
FanfictionHoSeok lo único que quiere es venganza... Y no va a parar hasta conseguirla. Grupo: Monsta X Pareja: ShowHo (ShowNu × WonHo) Capítulos: 29 Extensión de capítulos: Variada ( 1000 - 2000 palabras) Incio de publicación: 2.6.20 Fin de p...
