32-Planes malvados..?

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Lena
Esta mañana me levanté más temprano para preparar el desayuno y llevárselo a la cama a Kara, quería sorprenderla, le prepare panqués, fruta y un poco de jugo de naranja.

-Buenos días preciosa!-Me acerque llevando la charola a su lado.

-Buenos días, que consentida me tiene señorita Luthor.

-Solo lo que mereces- le di un beso en la nariz y comenzó a comer.

-Voy a despertar a Katie para que nos acompañe y luego le daré su regalo.

-Bien, me muero por ver su carita.

-También yo.

Desperté a la pequeña y la traje en brazos a nuestra habitación para que desayunara con nosotros y después nos levantamos y fuimos a la sala.

-Oye pequeña traje algo para ti quieres verlo? Ayer ya no te lo pude dar porque mamá kara estaba muy cansada pero guarde la sorpresa para hoy.

-Que es?- me miró emocionada acercándose a mi

-Espera aquí.

Entre al pequeño cuarto donde guardábamos las cosas de limpieza

-Ta-ran

-Una bicicleta!!!!- se acercó corriendo a sostenerla- Y es rosa!!!!!

-Mamá Kara ya viste?! Lena me trajo una bicicleta!!!

-Wow pequeña, es hermosa

Kara me sonrió y juro que en ese momento me derretí ante esa sonrisa, mire a Katie y su expresión ahora era miraba la bicicleta muy seria.

-Que pasa pequeña?- me agaché a su altura mirándola- no te gusto?

-Es que.. no se andar en ella..

-Pero no te pongas triste, yo te voy a enseñar

-De verdad?-

-Por supuesto anda ve a cambiarte y te ayudo a ponerte el casco y lo demás.

La Niña corrió a su habitación y Kara se acercó a mi

-No dirás nada?- le dije tomándola de la cintura

-Te amo! Es todo lo que puedo decir. No sabes lo bien que nos hace tenerte con nosotros.

-No más de lo que me hacen a mi, ansiaba por el momento en que estuviéramos juntas de nuevo.

Nos dimos un rápido beso y vimos a katie corriendo hacia nosotros.

-Lista monito?

-Siiii

-Amor ¿vienes con nosotras?

-No me lo perdería.- y ahí estaba de nuevo su mirada en mi, esa sensación indescriptible que tenía solo con verla.

Pasamos la mayor parte de la mañana enseñando a katie y divirtiéndonos las 3, me sentía plena, con una dicha enorme de tener estos momentos y deseaba que nunca se terminaran.

Al medio día volvimos a la cabaña y preparamos la comida entre risas, Katie estaba muy feliz, ya casi no había nada de esa niña asustada que no lograba tener contacto visual con alguien por más de 5 segundos, ahora estaba contenta, acoplada con nosotros y Kara estaba feliz de tenerla, lo podía ver en sus ojos y en la mirada que le daba cada vez que la pequeña hablaba.
Necesitaba que esta situación terminara ya y así poder adoptar formalmente a Katie y que se quedara con nosotros para siempre, porque desde el primer momento supe que ella se sumaba a que nuestra felicidad fuera completa.

Hasta el último respiroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora