Soy un perdedor

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Han pasado ya dos años desde que estuve en juegos departamentales y desde ese entonces no he podido ganar, siempre pierdo en el primer combate y por esta razón me he puesto a pensar frecuentemente sobre en retirarme de esto. Además mis compañeros en la escuela no dejan de molestarme y burlarse de mi diciendo que el Hapkido no me sirve para nada en la vida. Dicen que soy un perdedor y que estoy perdiendo el tiempo y dinero en esto. Yo me empiezo a creer lo que me dicen pero hay algo que me impide retirarme, puede que sea porque ya se convirtió en rutina o que no tenga el valor necesario para abandonar y tirar la toalla. He perdido la confianza en mí mismo y me he convertido en una persona dos veces más insegura de lo que era antes.

He seguido ascendiendo de rango, soy cinturón verde y en poco tiempo se van a volver a repetir los juegos departamentales pero esta vez podré participar en Hapkido.

Todo cambio en mi : mi coraje esta embotado, mi confianza esta por el piso, siento miedo a la hora del combate y solo hago combates con los principiantes porque son fáciles y no tengo opción de perder.

Un compañero nota lo que me esta sucediendo e intenta imbuir en mi.

-¿Porque solo haces combate con los principiantes? -dijo él.
- Uds los avanzados tienen mucho nivel y yo aun no tengo su nivel- respondí.
- ¿Pero qué dices? Ya eres cinturón verde y tienes que mejorar- me dijo en forma de regaño y un poco exasperado - de ahora en adelante voy a trabajar contigo y te voy a machacar hasta que te aprendas a defender ¿entendido?

Yo asiento con la cabeza, me siento muy nervioso por el ultimo comentario de mi compañero aunque sabía que era la única manera de adquirir nivel.

Entonces nos ponemos lo implementos de protección y empezamos el combate. Ataco con mucha inseguridad, mis patadas no le aciertan. En cambio las patadas de él me llegan al rostro con mucha facilidad. Con las uñas de los dedos de los pies me raya la cara. A pesar de que mi compañero es más pequeño que yo me lanza con mucha facilidad y mantengo en el piso. Se termina el combate y yo quedo exhausto. Estoy pletórico de inseguridad, Siento miedo.

En los siguientes entrenamientos mi mismo compañero Miguel me buscaba para pelear conmigo pero siempre le huía sacando una excusa sobre alguna incapacidad que me impedía hacer combate.

Empece a vivir como un cobarde, siempre con miedo a pelear. Entonces me di cuenta que no podía seguir viviendo de esta manera. Tenía que cambiar, tenía una pelea contra mí mismo y nadie me podía ayudar en esta pelea. Era mi pelea y estaba solo. Me arme de valor y seguí haciendo combates con Miguel, siempre llegaba machacado a casa y mi mamá se preocupaba.

Poco a poco empece a mejorar, ya no me daba miedo pelear pero seguía con inseguridad en mis golpes. Hasta que por fin le pude conectar un golpe al rostro a Miguel. Él me felicito porque era un avance.

Este año se repetían los juegos departamentales de Hapkido pero faltaba un requisito para que fuera legal el evento y por lo tanto no hubo competencia.

Empece a tener ganas de revancha, ganas de querer vivir sin miedo. Revisando mi Facebook encontré una frase dé película que me cambio la vida. Decía "si quieres ser el mejor, debes ganarle al mejor". Entonces me di cuenta que le tenía que ganar al mejor y sabiendo esto lo puse en practica. Ya no peleaba con principiantes sino que buscaba a los más avanzados de mi academia, ahora no tenía miedo, en cambio tenía hambre, tenía hambre del oro. Si me preguntaban que quería ser. Yo respondía que quería ser campeón. Encabezar el podium era mi anhelo.

También quería ser un peleador integral, quería aprender a pelear de pie pero también saber defenderme en el piso. Me convertí en un gran admirador de las artes marciales mixtas y sus peleadores por tener diferencia de estilos y una alta versatilidad a la hora de manejar el combate.

Estudié movimientos de las MMA (mixed martial arts) para incorporarlos a mi repertorio de combate. Aprendi técnicas de luxación, inmovilización, sometimiento y estrangulación del jiujitsu brasileño. Aprendi diferentes tipos de proyectar y lanzar a mi oponente del judo. Entrene la fluidez del wushu. También puse en practica la meditación e investigue sobre la teoría del taoísmo. Aprendi los tipos de puñetazos que se usaban en el boxeo. Era imparable pero sólo podía comprobarlo poniéndome a prueba en mis próximas competencias.

Nadie nace campeónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora