Harry se encontraba recostado en el piso masajeandose el cuello lo mejor que su parálisis le permitía, mientras que escuchaba al rubio tratar de distraerlo. De alguna manera, la persona que fingió ser alguien que no era y le mintió el cien por ciento de su identidad era su mejor amigo, y ahora que era un momento crucial no le daba demasiada importancia a las otras cosas.
–¿Qué se supone que estamos esperando? Llévame a un hospital, ¡Puedo estar a punto de tener un infarto!
–No seas exagerado, te dije que hay que esperar a que lleguen mis amigos y todo estará bien.
–Ya se lo que me dijiste, pero ya no puedo confiar en ti.
Bueno, tal vez no había olvidado del todo la situación.
–Ya tenías que hablar sobre eso.
–Obvio que debo hablar sobre eso, no sé ni cómo demonios tengo que llamarte.
–Esta bien, ganaste, me descubriste. Soy Niall, ¿feliz?
–¡Lo sabía!
-Oh wow, descubriste América, ¡felicidades! Déjame que te voy a buscar el premio Nobel de ciencias.
–Tengo tantas cosas que preguntar, que no se ni por donde empezar.
–Entonces no empieces, te voy a explicar todo cuando lleguen los chicos pero ahora necesitas silencio.
Harry iba a refunfuñar, pero el ardor volvió a sentirse antes de poder decir una palabra; decidió callarse y esperar.
No tuvieron que esperar mucho más, entre la multitud se hicieron notar tres chicos corriendo en su dirección.
–¡Llegamos!– Liam elevó la voz, increíblemente tranquila a pesar de haber corrido sin parar por varios minutos.
–Por fin, Harry todavía está con el ardor.
–Deberia de haber frenado hace un par de minutos, déjenme que yo me encargo– Respondió Louis, abriéndose paso entre los demás.
-Harry, necesitamos que lo mires fijo a los ojos y que no te asustes con lo que vas a ver.
El rizado asintió con la cabeza, un poco aturdido pero dispuesto a hacer lo que sea para frenar aquel hormigueo infernal. Levantó la mirada y se perdió en el azul de los ojos, inconscientemente una sonrisa se le escapó de los labios. Los segundos parecieron eternidades, ambos estaban completamente perdidos el uno del otro.
Pero lo que vió de repente hizo que su cuerpo se tensara, y que aquella calma que había logrado conseguir se esfumara en cuestión de segundos. El bello azul del iris se había ido para dar paso a un violeta oscuro, no quedaba rastro de aquellos ojos que tanto había apreciado. Trató de abrir la boca para gritar, pero simplemente no pudo, algo en esos ojos lo obligaba a mantenerse quieto sin emitir ninguna palabra, rígido cual piedra. Otros pocos segundos bastaron para que el ardor en su cuerpo disminuyera, y luego desapareciera por arte de magia. Finalmente, los ojos volvieron al azul, aunque las pupilas seguían anormalmente dilatadas.
-–Por Dios, ¿qué acaba de pasar?
–Magia– Dijo Louis, moviendo las manos como si fuera un baile de jazz.
–No digas esas cosas que seguramente se lo termine creyendo.
–Técnicamente es como magia, pero no lo es– Insistió.
–¿Todos ustedes cambian el color de sus ojos?– Preguntó, luego de vacilar por unos momentos.
–Pues si, pero no todos al mismo color– Comenzó a explicar uno– Yo, por ejemplo, soy amarillo. Por cierto, no me había presentado. Un gusto, soy Zayn. A Liam se les ponen negros, a Niall verdes y a Louis, como ya viste, violetas.
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Sujeto Experimental.
FanfictionHace quince años había ocurrido una extraña desaparición de cuatro pequeños de cinco años de edad. Harry Styles, un joven alumno de la facultad de periodismo, se interesó en el extraño caso. Aprovechando que la justicia decidió dejarlo de lado por f...
