Diecinueve

443 65 50
                                        

–¡Harry! Ha pasado tanto tiempo, por Dios, ¡estás tan grande!– Expresó mientras que, a la fuerza, le daba un incómodo abrazo.

El rizado se sentía extraño entre aquellos brazos, una mezcla de disgusto y a la vez nostalgia hacían explosión en su interior. Sentía que esa muestra de cariño era falsa, los brazos rígidos y el contacto forzado se lo confirmaban. Aquel abrazo no era por amor ni sentimiento, no era porque lo extrañaba, no era para generar la conexión perdida hace años. Era para mostrar un cariño falso, y parecer más importante en su vida de lo que en realidad era. De igual manera, Harry no rechazó el abrazo. Lo quisiera o no, extrañaba demasiado aquel contacto como para no aceptarlo.

–¿Qué haces aquí?– Preguntó finalmente cuando se soltaron, ya más tranquilo y sin dudar.

–¿No puedo pasar a ver a mi único hijo?

Se había olvidado de lo tradicional que era ese señor, era de aquellas personas que seguían creyendo en la importancia del primer hijo varón y del rol de la mujer como esposa del hombre.

–Hubiera sido mejor todavía, si no hubieras aparecido de la nada después de doce años.

–Que no me hayas visto no significa que nunca me preocupé por ti, siempre estuve al tanto de las cosas que hacías.

–Claro, total para qué quiere un niño una figura paterna si tan solo basta con saber que está bien, eso soluciona todo.

–No seas rencoroso Styles, para eso estoy aquí. En este momento, quiero reparar lazos.

–Llegaste tarde, doce años tarde.

Estuvo apunto de cerrar la puerta cuando una pierna se interpuso sin miedo alguno.

–Déjeme pasar, Styles, hablemos como personas civilizadas.

Dudó por un momento. El hombre que tenía en frente se había ausentado lo suficiente como para poder odiarlo sin que se lo pueda reprochar. Era libre de sentirlo, lo sabía. Pero no sé sentía cómodo odiandolo, no era rencoroso. Es por eso que, cuando su padre dio sin permiso un paso dentro, no lo detuvo. Lo acompañó a regañadientes hacia la sala y se detuvo allí tras notar, y por dentro agradecer, que su madre no se encontraba.

Louis observaba la escena con la boca abierta. No podía creer que aquel hombre tan asqueroso era el padre de Harry. No sabía qué hacer, más que sentirse estafado. De repente, cientos de cosas cobraron sentido. La pieza restante del puzle se dejó aparecer frente a sus ojos.

Se tomó unos segundos para pensar qué hacer. Decidió, finalmente, ir del lado de Zayn para hablar de lo ocurrido. Comenzó a avanzar lentamente hacia la parte de atrás de la casa, evitando todas las ventanas para rodear toda la construcción y llegar del lado de su compañero sin ser visto, pero una falla de cálculos hizo que se tropezara y terminara cayendo justo contra el tacho de basura. Un gran estruendo sonó.

Desesperado, hizo el intento de correr. Se levantó y se limpió rápidamente, pero tardó demasiado. Harry y el otro hombre ya estaban fuera de la casa, observándolo. Uno con confusión pero con un poco de alegría, y el otro con furia, demasiada furia.

–Cachorro, ¿qué haces aquí?

–¿Cachorro? ¿Lo conoces? ¿Por qué lo tratas como perro?– Harry bombardeó a preguntas al hombre que no paraba de mirar furioso al joven travieso.

–Cachorro, te repito la pregunta devuelta y más te vale responder o la vas a pasar muy mal, ¿qué estas haciendo aquí?– Repitió, resaltando palabra por palabra para que note la seriedad con la que estaba hablando. Ignoró a su confundido hijo.

Louis se quedó mudo, estaba perdido. Sabía que de nada iba a servir inventar una excusa, no había razón alguna por la cual debería estar ahí.

–¿Tú conoces a este chico?– Preguntó aquel hombre, dirigiéndose a Harry lo suficiente como para darle la espalda al intruso.

Louis entró en pánico, debía de actuar rápido, su pellejo dependía de ello. Aprovechando que Harry seguía mirándolo, hizo lo que mejor sabía hacer. El azul se tornó del violeta ya usual y logró espesar una frase que sólo el ojiverde pudo entender bajo el efecto de su iris. Unas simples palabras que pronto, muy seguramente, se arrepentiría. "Olvidate de mí, no me conoces ni me conociste nunca". Su corazón se partió cuando el rizado pestañeó y salió del imperceptible trance.

–No, por eso te estoy preguntando quién es él y por qué lo tratas como perro.

–Es el hijo de un amigo, le digo así cariñosamente– Dijo finalmente, fingiendo una sonrisa.

–Sí, somos conocidos– Louis confirmó serio. Imposible notar cómo su alma se fragmentaba.

–Bien, Harry. Lo siento por aparecer así de la nada después de tantos años, pensé que iba a ser lindo hablarnos como solíamos hacer, pero ahora lamentablemente me tengo que ir. Este chico no debería estar aquí, lo llevaré a casa para evitar problemas con su padre– Inquirió a regañadientes.

–¿Por qué será que no te creo?

–Te juro que voy a volver, en dos o tres días seguramente. Mañana si así lo deseas, pero tengo que llevarme a éste hasta su casa, no quiero que se meta en problemas.

Louis asentía a todo con la mirada en el piso, estaba resignado a todo lo que estaba ocurriendo, ya había aceptado internamente lo que se le avecinaba. Sabia perfectamente que su jefe no era una de las personas que se les engañaba fácil, que cualquier mentira que diga iba a ser detectada al instante. No había desarrollado esa habilidad tan bien como Liam lo había hecho, solo quedaba callar y rogar que no lo termine asesinando a golpes. Comenzó a afirmar cada cosa que el señor le decía a Harry para convencerlo, después de todo él ya estaba perdido. Su prioridad ahora era salir de ese lugar lo más antes posible, cuanto más tiempo se tardaran más probabilidades habrían de que descubran a Zayn.

–Sí, Harry, todo lo que dice tu padre es cierto– Casi se atragantó al decir esa frase, no sabía si por el hecho de darle el nombre de "padre" a aquel monstruo, o por el hecho de simplemente darle la razón–.  Me escapé de mi casa cuando enrealidad debería estar con mis hermanos en mi habitación. Lo siento, señor, menos mal que me encontró y me hizo recapacitar– Recitó como si de una obra de teatro se tratase.

–¿Lo ves, niño? Ya no sé como decírtelo para que me creas, si no le crees desde su propia boca entonces no sé cómo me vas a creer.

–Ya no soy un niño, lamento decirte que en tu ausencia crecí y ya soy un adulto que está estudiando en la facultad, adelantado un año por cierto. ¿Si ves por qué no te creo? Es difícil creerle a alguien que abandonó a su hijo con solo ocho años diciéndole que debía ir a una reunión de trabajos, es difícil creerle a alguien que dejó a una madre sola sin tan solo un poco de sustento económico, es difícil creerle a alguien tan poco humano como lo eres tú– Terminó la frase con un nudo en la garganta, nunca creyó poder enfrentar a alguien así de seguro, nunca creyó poder liberarse de la presión que se guardó durante años, sin saber que el día en el que lo volviese a ver llegaría.

–Bueno, esta charla cambió demasiado su rumbo. Vendré mañana mismo y vamos a hablar como dos personas civilizadas– Finalizó dándose la vuelta, llevando al pobre castaño arrastrado del brazo.

–Cobarde.

Su padre frenó su paso inmediatamente. Volteó sobre su eje para volver a hacer contacto visual con aquel chico. Comenzó a acercarse hasta tenerlo frente a frente.

–Ojo con lo que dices, Harry, no digas cosas de las que después te vas a arrepentir.

Se dio otra media vuelta y comenzó a avanzar hacia la calle, con Louis siendo arrastrado del cuello de su camisa.

–¡Espera! ¿Cómo te llamas?– Llegó a gritar lo suficientemente alto para que el chico lo escuchara.

El castaño no volteó.

-Louis, me llamo Louis- Susurró para si mismo, con la cabeza baja.

Sujeto Experimental.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora