Presa vs Depredador

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A la mañana siguiente, Camila entró en su escuela, con confíanza renovada en su andar. Decidió usar una falda negra que le llegaba apenas por encima de sus rodillas y una blusa rosada. Mientras se dirigía a su casillero, estuvo atenta a Lauren, pero la ojiverde nunca apareció. Era extraño, pero Camila no le presto mucha atención.

Luego, cuando llegó la hora del almuerzo y Lauren todavía no se presentó, Camila supo que algo estaba pasando. Y la ausencia de Lauren continuó al día siguiente y el día después de ese.

Camila concluyó que algo estaba sucediendo.

Una de dos, o Lauren estaba mortalmente enferma y no podía ir a la escuela, o estaba evitándola como a una plaga.

Camila se inclinó por la segunda opción y no estaba contenta con eso. Así que, ¿Lauren pudo intimidarla durante dos años seguidos y ahora ella era la que quería esconderse?

Camila se negó a dejarlo pasar.

Durante su período de asistente estudiantil, trabajando en la oficina de la escuela, la castaña revisó los archivos de los estudiantes en la computadora y buscó la dirección de Lauren.

Una pequeña sonrisa traviesa se formó en sus labios. Sabia que la ojiverde nunca esperaría esto. Se tomó la libertad de comprobar la asistencia de Lauren durante la semana. El primer día se marcó como enferma, pero los dos últimos días se marcaron como ausente.

Después de la escuela, Camila fue a cada una de las clases de Lauren y afirmó que la pelinegra le pidió que recogiera cualquier trabajo de recuperación que pudiera necesitar.

De esta forma Camila tendría una excusa para presentarse en casa de Lauren. Luego, Camila asistió a la primera reunión en el año del Consejo Estudiantil y había mucho que repasar. Para cuando salió, eran casi las 4 de la tarde.

Ahora, para poner su plan en acción, Camila hizo que su chofer la llevara a la dirección de Lauren. El viaje tomó unos quince minutos hasta que llegaron al vecindario. Camila no podía negar que era bastante agradable. Se dio cuenta de que algunos niños en sus patios  jugaban baloncesto o fútbol. Familias de clase media que estaban completamente contentas con sus vidas.

El conductor se detuvo frente a una acogedora casa de dos pisos con un jardín delantero bien cuidado. Era agradable y en realidad parecía normal. No era el lugar donde esperaba que viviera su abusona.

Camila subió por la pequeña entrada y respiró hondo antes de tocar el timbre.

—¡Yo atiendo !-Escuchó una voz gritar.
Sonaba como Lauren.

Cuando se abrió la puerta, vio que efectivamente era Lauren y observó con deleite cómo el color desaparecía del rostro de la ojiverde al verla.

Camila sonrió dulcemente a Lauren, que ahora estaba congelada en el lugar. Sus ojos esmeralda se abrieron en estado de shock y pánico.

—Hola, Lauren.-Saludó suavemente, Camila.

Lauren intentó hablar, pero ninguna palabra salía de su boca.

Camila se rió levemente divertida.
-¿Estás bien?—Preguntó con fingida preocupación.

Lauren finalmente consiguió que su cerebro funcionara y salió de su estupor.

—¿Qué...—Lauren rápidamente miró hacia su casa por encima del hombro y luego de nuevo a Camila—¿Qué estás haciendo aquí?—Preguntó, cerrando la puerta un poco más para que Camila no pudiera ser vista.

Camila se encogió de hombros de manera inocente.

—Bueno, no te he visto en la escuela en toda la semana. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien.

Bully in Love (Camren) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora