Mundos Diferentes

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—Es esta. Aquí.—Señaló Camila, desde donde estaba sentada en el asiento trasero del auto de Dinah.

—¡Caramba!—Exclamo Dinah, mientras se detenía en el camino de entrada a la casa de las Cabello.—¿Esta es tu casa?

—Sí.—Asintió Camila.

—Esto no es una casa. ¡Es un jodido hotel!Declaró Lauren.

Camila sintió un poco de aprensión por la reacción de sus compañeras sobre su casa.

Sí, era rica, pero no quería que la trataran de manera diferente.

Demonios, Lauren ya le había hecho eso lo suficiente y esto solo confirmaba que la ojiverde tenía razón. Que ella era privilegiada. Esto fue solo la guinda del pastel para Lauren.

—Muchas gracias por traerme, Dinah.—Dijo Camila antes de abrir la puerta.

—No hay problema. Y gracias por ser mi compinche, mucho más amable.—Dinah sonrió.

—Oh, lo que sea.—Intervino Lauren—Soy tu mejor amiga.

—Fue un placer.—Camila se rió entre dientes antes de salir del auto y cerrar la puerta detrás de ella. Se acercó a la ventana del lado del pasajero, donde Lauren tenía la ventana bajada.—Adiós, Dinah—saludó cortésmente, luego posó su mirada en la ojiverde—Lauren.—dijo.

—Camila.—Respondió la ojiverde en el mismo tono.

—Nos vemos luego.—dijo Dinah antes de alejarse.

Con eso, Camila se volvió y subió los escalones hacia la enorme casa. A pesar de su enfrentamiento con Lauren, había sido una tarde agradable. Se sintió maravilloso socializar con personas de su edad y sentirse realmente como miembro de un grupo. Sonrió levemente mientras recordaba lo nerviosa que estaba Dinah y cómo Lauren se estaba burlando.

Aunque Lauren estaba siendo una idiota, Camila sabía que se preocupaba por su amiga, así como se preocupaba por sus hermanos.

Camila no pudo evitar encontrar tierno ese lado de Lauren.

Cuando alcanzó la puerta, esta se abrió de repente. Las cejas de Camila se alzaron.

—¿Madre? ¿Estás en casa?

—¡Hola cariño!—Sinu sonrió alegremente.

Se inclinó hacia delante colocando besos ligeros como plumas en cada una de las mejillas de Camila.

—Pensé en darte una sorpresa. Resultó que pude cerrar el negocio mucho más rápido de lo que pensaba.

Camila sonrió.

—Estoy realmente sorprendida.

Entraron en la casa y se dirigieron por el pasillo.

—¿Cuándo llegaste a casa?

—Mi avión aterrizó hace una hora y media. Quería estar aquí cuando regresaras a casa.

—Es maravilloso verte en casa, madre.

—Camila, querida. No pude evitar notar que salías de un vehículo de aspecto bastante ordinario. ¿Quiénes eran esas personas?—Sinu preguntó con curiosidad.

—Oh, algunos amigas de la escuela. Acabamos de regresar de la heladería—sonrió Camila, feliz de poder charla, para variar.

—¿Amigas? Bueno, deberías invitarlas a cenar una noche.

Camila dudo en responder.

—Tal vez, madre. No lo sé. Solo las estoy conociendo. Además, no están realmente acostumbradas a este tipo de estilo de vida. Me temo que pueden sentirse incómodas.

Bully in Love (Camren) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora