—Podríamos enseñarte a usar tu don, a sacarle el mayor provecho posible. —insistió al ver como Adara desviaba la vista en un gesto de análisis. —Aquí podrías ser tú misma... sin limitantes. Piénsalo un momento. —hizo un sutil gesto con la mano. —Demetri, acompáñala.
Adara alzó la vista encontrándose con los empañados ojos de Aro. El otro vampiro que les había escoltado se acercó a ella de forma tranquila, la tomó por los hombros delicadamente y la hizo sentarse en un elegante sofá pegado a la pared.
Su mirada se detuvo unos segundos sobre Demitri, quien la veía con atención. Desvió la mirada y recorrió cada rincón de la habitación que podía permitirse sin girar el cuerpo.
Cayo y Marco también la veían atentamente. Sus alisadas y negras capas los hacían lucir mucho más pálidos de lo que eran. Por el tono de su piel, como si fuera hecha de papel cebolla, Adara supuso que serían increíblemente viejos.
La vejez sin duda otorgaba conocimiento. Y ellos tenían todo el tiempo del mundo para seguir aprendiendo. No podía ser una mentira que Aro le dijera que la ayudaría a saber más de su don.
Un pensamiento la llevó a otro a tal grado que se imaginó con una de esas grandes y bellas capas negras. Su atuendo, fuera cual fuera -si es que tenían algún código de vestimenta- estaría adornado por pequeños, bellos y delicados hilos negros. Porque no tendría que esconderlos, así como tampoco tendría que esconder sus ojos carmesíes tras lentes polarizados, ni su gélida piel, ni la palidez de su rostro bajo el maquillaje. Ahí, justo donde estaba, Adara no debía ocultar nada.
El vampiro a su lado la hizo reaccionar. Sobre su mano había dejado un hermoso anillo. Tenía grabado un pequeño escudo de una "V" con dos pequeños rubíes incrustados. Adara no se atrevió a hacer nada más que limitarse a admirarlo.
—Es nuestro emblema.
Demetri buscó la mirada de Adara, sin embargo, ella seguía viendo el anillo. Tragó saliva de forma nerviosa, debatiéndose internamente. Algo en ella se negaba a aceptar que los Vulturis serían una buena elección, mas no podía descartar la invitación.
Como en todas sus decisiones, Bella influyó. No podía dejarla, no solo por lo mucho que la amaba, sino porque mudarse a Italia significaría dejarla sola, desprotegida. O tal vez no... Edward había vuelto y por la forma tan protectora en que se erguía al lado de la humana, Adara supuso que ya no se iría.
Pensar en que Bella estaría bien la hizo volver a imaginar las posibilidades que tendría con los Vulturis.
Conocimiento, libertad. Aquellas dos palabras la motivaban a aceptar la oferta. Su mano se fue cerrando lentamente sobre el anillo. Demetri sonrió en dirección a Aro quien estaba al pendiente de la conversación de Cayo y Edward y de las acciones de Adara. Se encontraba seguro de que mínimo una de las hermanas Swan formaría parte de la guardia.
Cuando el anillo estaba a punto de perderse en el puño cerrado de Adara un fuerte palpitar la distrajo. Levantó la vista del anillo encontrándose con la angustiada mirada de Bella. El latir del corazón se multiplicó y poco a poco su sed aumentó. Olisqueó levemente el aire, alcanzando a distinguir el aroma de varios humanos.
Los Vulturis estaban por alimentarse.
En un rápido movimiento puso el anillo sobre la mano de Demitri y fue como si una gran nube de confusión se alejara de su mente, permitiéndole pensar con claridad.
¡Claro que no podía aceptar la oferta! Ni todo el conocimiento de sus dones o toda la libertad del mundo bastarían para que accediera ser parte de los Vulturis. No quería ser una asesina, no quería dañar a nadie y no quería separarse de su familia.
ESTÁS LEYENDO
Hematoide.
FanfictionSentía que se ahogaba en un mar rojo, un mar de sangre y dolor. Publicada: 20/11/2020 Terminada: 22/01/2021 》Secuela de Jaspe.《 » Libro 2/4 inspirado en la saga de Crepúsculo « Orden: 1.- Jaspe. 2.- Hematoide.
