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Gilbert

Después de algunas semanas todo estuvo más tranquilo, en esos momentos ya pasaba desapercibido por otro nuevo rumor que estaba corriendo por todo el colegio, pues según algunas chicas que se acercaron a mí, dijeron que había una chica en el segundo año que tenía una relación con el profesor Jiménez, y más aparte que se drogaba. La verdad es que yo no conocía tanto a ese profesor, ya que solo tenía dos clases a la semana con él porque daba la clase de Arte, pero debo reconocer que ese profesor a veces llegaba a tener comportamientos extraños, y recuerdo que aún bajo sus gafas se podían notar sus ojos dilatados, aunque él decía que solo era por insomnio..

Al día siguiente me encontraba escuchando música a través de mis audífonos por el pasillo del colegio ya que era primera hora y llegué tarde por 2 minutos, pero en definitiva no le caía bien a mi profesor de Matemáticas, el señor García, así que esperaba la siguiente hora para ir a la clase de la maestra Cruz, ella me daba inglés y realmente nos llevábamos muy bien, además de que me iba excelente en su materia, muy obvio, ¿no?

Estaba tan metido en la canción que estaba sonando que no me di cuenta con quien tropecé.

-Enserio ten cuidado para la próxima, ¿no?-dijo aquel chico de chinos revueltos.

-¿De nuevo tú?-pregunté recogiendo mi celular que había caído.

-Parece que estamos destinados a chocar siempre, chico extraño-dijo con algunas risitas.

Así es, hemos chocado una vez más después de lo de la malteada, pero no hablamos, solo nos dimos una sonrisa.

-Y lo que me parece raro es que después de eso, aún no sepa tu nombre-dije al instante.

-Pues, nunca me lo has preguntado-musitó.

-Cierto, ¿Cuál es tu nombre?--pregunté.

- Álvaro.

-Álvaro se escucha bien-respondí mientras notaba que al decirle eso, se había ruborizado.

-¿Tú cómo te llamas?-preguntó con una chispa de emoción en sus ojos.

-Gilbert.

-No está mal-respondió.

-Lo sé, y ¿Tú qué haces aquí en lugar de estar en clase?-pregunté mientras jugaba con la pulsera que tenía sobre la muñeca.

*Flashback*

24 de Diciembre de 2010; Sídney, Australia.

-Hey Gilbert come here, I want to give you something-.Hey Gilbert ven aquí, te quiero dar algo-dijo mi madre aquel día.

-Claro, ¿Qué pasa? –Respondí mientras terminaba mi último dulce.

Mi madre originalmente era de Australia, y su lengua materna era el inglés, pero entendía perfectamente el español.

-Open the little box-exclamó mientras tomaba mi mano y ponía la cajita sobre esta-.

La cajita era de color blanco con un listón rojo, y cuando la abrí, había una pulsera dorada con un corazón colgando que decía: "Be brave", en su traducción: "Sé valiente". Cuando finalmente decidí mirarla, me dijo:

-Be brave in the face of circumstances that come your way, risk it all if necessary.-Sé valiente ante las circunstancias que se te presenten, arriesga todo si es necesario.

*Fin del flashback*

Una lágrima corrió sobre mi mejilla y no me di cuenta hasta que sentí la fría mano de Álvaro sobre mi rostro.

-Hey, ¿Qué pasa? ¿Por qué estás así?-preguntó un tanto confundido.

Sinceramente, jamás me atreví a contarle a nadie sobre mi pasado, y con él de alguna forma sentí que podía hacerlo, pero rápidamente quité todos esos pensamientos y respondí.

-A veces solo quisiera retroceder el tiempo y volver a donde era feliz.-respondí sorbiendo mi nariz.

-Lo sé, a veces las cosas son difíciles y quisiéramos que las cosas hubieran sido diferentes.

Al momento en que dijo eso, recuerdo ver algo de tristeza y nostalgia en sus ojos, como si él hubiera pasado algo parecido. Después de eso quedamos en un silencio un poco incómodo, y no quise preguntar sobre eso porque pensé que parecería algo entrometido, así que decidí romperlo.

-¿Qué clase te toca?-pregunté mirándolo a los ojos que por alguna razón me llamaban mucho la atención, y sentía placer al verlos.

-Inglés, ¿Y a ti?-respondió mirando hacia los lados para ver si no venía el director o prefecto y nos sancionara por no estar en clases-.

-Igual, ¿Qué te parece si esperamos afuera mientras termina?-y esperé su respuesta.

-Me parece bien, así también podemos sentarnos juntos.

Dijo esto y me jalo del brazo para salir corriendo entre los pasillos casi resbalando.

Mi nombre entre tus labiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora