Cuatro días hacía que no veía el sol, casualmente desde que lo besé. Pero por ahí no iban los tiros. No había salido a la calle desde la dichosa fiesta, no me habían ido demasiado bien y no por culpa de nadie, sino por la mía propia. Los fantasmas del pasado solo hacían volver a mi mente y no me estaban ayudando nada. Después de mi conversación con Ici todo iba genial hasta que mi móvil comenzó a vibrar, algo que no me gustó demasiado por que en mi pantalla se pudo leer: "Alicia Muro ha comenzado a seguirte". No lo entendía, no entendía como después de arruinarme la vida cómo lo hizo tenía la cara de volver sin más a seguirme en Instagram. Era algo que no podía llegar a entender, y aún así no paré de recordar aquella maldita noche. Después de hablar con Ici me metí en el baño y mi cara comenzó a hinundarse de gotas que caían de mis ojos. Estaba claro que la herida seguía abierta y cerrarla me estaba costando horrores. No confiaba en la gente fácilmente, no bebía ninguna bebida que estuviese abierta, me costaba acercarme a la gente nueva, no sabía como relacionarme con las personas que me podían llegar a gustar un poquito... y así un largo etcétera que podría seguir saliendo de mis pensamientos.
A todo esto, llevaba desde el viernes sin hacer vida social, no había cogido casi el móvil,solo lo había utilizado para hablar con mi familia y poco más. No había vuelto a mirar instagram, le había cogido algo de miedo aunque nada más ver el follow la eliminé de mis seguidores, no tenía nada que saber ni ver de mi vida, tampoco había hablado con mis chicas aunque las veía todos los días en casa cuando salía del cuarto para ir al baño, ni tampoco me había hablado una rubia que casi había acaparado el 50% de mis pensamientos pero los malos le estaban eclipsado y no era justo. Sinceramente me escocía que no me hubiese hablado,nos deseábamos desde que nos conocimos casi y ahora que me come, o nos comemos, la boca ni me escribe... seguramente ni le gustó mi beso, pero bueno se había intentado. Ya puedo decir que con toda mi mierda encima he sido capaz de besar a Alba Reche. A una diosa bajada del cielo, más de lo que siempre pensé y para colmo sus besos me saben a casa, a lugar a salvo... pero me cago en todo por que no me ha escrito. El miércoles decidí salir de la cama, tenía que tocar, no me podía permitir seguir así y cantar siempre me había ayudado a despejarme. Así que cogí mi guitarra, me puse el abrigo y salí a la calle en busca de mi salvación, la música. Esta ve había elegido un sitio nuevo, no quería irme muy lejos de casa y en unas de las bocas del metro me metí y en el pasillo más calentito me quedé. El repertorio que toqué no fue muy alegre pero parece ser que a la gente le gustó y más de uno se quedó mirando desde el andén del lado contrario, y para mi suerte me llevé para casa unos 70 pavos muy calentitos. Me flipaba tocar en el andén, cada día más, pasaban un montón de gente po minutos y con ello miles de historias y yo, como intensa que soy, pues me encantaba recrear historias en mi cabeza de las personas que subían al metro. A veces me quedaban hasta bonitas.
Cuando llegué a casa me esperaban en la mesa sentadas Marta e Ici preparadas para darme una reprimenda y bajarme los pies a la tierra, ya que llevaba unos días sin vivir y ellas me habían visto en la mierda profunda por que fue algo que pasaron conmigo.
- Hola, chicas -dije nada más llegar con un tono seco-.
- Natalia Lacunza, siéntate -dijo Marta demasiado seria-.
- ¿Nos puedes contar qué mierda pasa? - preguntó la del pelo rosa indignada y acto seguido me senté en la silla que me habían dejado vacía justo delante de ellas-.
- Te hemos dejao tranquila y ya te has estao recreando en toa la mierda, ahora abre esa boquita guapa -decía la andaluza, con la sutileza que le caracterizaba-.
- A ver, no se, no ha pasado nada en concreto, es mi mente de mierda - cuando terminé la frase Marta se acercó y me dio un abrazo por la espalda e Ici vino a sentarse a mi lado para plasmar un beso en mi hombro-.
- ¿Sabes que estamos aquí pa ti, no?
- Es que eso no hace falta ni que se lo digamos...
- El viernes Alicia comenzó a seguirme en ig y me agobié y me abrió una herida que pensaba que estaba controlada, y no entiendo que hace esa mujer de verdad, después de todo... -Ici me agarró del hombro para arroparme y Marta agarraba mis manos tan fuerte como reteniéndome para que no me fuese, y la verdad es que no tenía pensado irme... -.
- Nat, tranquila, es normal que te sientas regular por eso y que te vengas abajo, pero aquí estamos nosotras. Apóyate en tus amigas, no te quedes encerrada viendo como pasa la vida. El viernes mismo, me dijiste que ya no querías estar triste... - argumentaba Ici con toda la razón del mundo -.
- Y no quiero estarlo, y ese día me pasó algo increíble. Fue un pasito más.
- ¿Qué pasó? - preguntó la de Torre del mar extrañada -.
- Aquí la niña se comió tus babas - dijo Ici haciéndome cosquillas -.
- ¡Pero qué dices! ¿Besaste a Mikel? No puede ser, no puede ser - e Ici y yo nos echamos a reír, mira que era lerda Marta cuando le apetecía... -.
- No tía, no, no puede ser... ¡ALBA RECHE! ¡Qué diosa esa mujer! - dio con la tecla y comenzó a hacer aspavientos- no me lo puedo creer, por eso ponías esa cara de gilipollas, me meo -decía a carcajada limpia -.
- Marta deja de reírte de mi, y si, fue Alba, la rubia esa con la que te morreas cada vez que la ves...
- Ahora que sé que le come los morros y que og gustái ni la voy a mirá -se llevó el dedo de la mano a la boca y lo besó- palabrita del niño Esú.
- ¡Qué tonta eres! - decía entre risas la pelirosa, de la cuál ya me había contagiado a mi por culpa de la mente maravillosa de nuestra amiga Marta-.
- Natalia, qué lo digo en serio joe, que toa pa ti, a mi no me gusta. Yo me quedo con mi gordo bello der Paco.
- Bueno, lo mismo a ti te escribe más que a mi ... -dije por lo bajito-.
- A ver, dilo más alto que te quiero escuchar con las dos orejas - imploró Ici desde mi lado-.
- Que no me ha escrito nada naica... - dije con voz de pena-.
- ¿Y tú desde tu retiro espirituá le has escrito? - acertó Marta a preguntar -.
- Pues no, pero antes de que me paguéis, lo mismo no le gustó ni nada de eso...
- ¿A ti te gustó? - preguntó la navarra -.
- Me flipó.
- ¿Y a qué esperas para hablarle? No somos unos bebés, bueno tu si, pero ella no... fuiste tú la que saliste pitando de la fiesta, Nat - añadió Ici-.
- Vale, ahora vuelvo... -cogí de nuevo el chaquetón que había dejada en el perchero al entrar y salí por la puerta sin mirar las caras de mis amigas-.
Bajé por las escaleras a toda prisa, no tenía tiempo que perder y al salir del portal apoyada a la pared me encontré con alguien... y me atreví a preguntar:
- ¿Qué haces aquí?
- ¡Joder Nat! ¡ Qué susto! -dijo pegando un salto-.
- Perdón... -dije con cara de pena mordiéndome el labio -.
- Estaba esperando a que alguien saliera para poder entrar y esperarte en el portal que aquí fuera me estaba muriendo de frío ... -dijo abrigándose ella misma con las manos y acto seguido me acerqué a ella y le abracé-.
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El sitio de mi recreo
FanfictionTodo pasa por algo... hasta lo que no pasa. Natalia, cantante de la línea dos del metro. Alba, escritora y compositora. ¿Que pasa cuando choca un alma gris contra una galaxia en la noche oscura? ¿Será suficiente para encontrarse y que su alma vue...
