Te tengo guardadas mis mejores bromas

1.1K 60 9
                                        

La fiesta había seguido normal, desde el "incidente" en la cocina no me había acercado a ella. Me daba vergüenza reconocerle a la cara que realmente si me da coraje, que era una cagada y no era capaz de besarla. De que me moría de ganas por hacerlo y no lo hacía, de que Marta le daba envidia por besarla y por ser tan extrovertida. Tal vez María me había salvado de ponerme roja, pero cagado por cortar mi subidón de valentía. Lo real era que había vuelto al salón y empezado a beber, sin pasarme, habíamos dejado de lado los juegos y habían subido la música a tope así que nos habíamos puesto a bailar como si no hubiera un mañana. Cada uno iba por su cuenta, con su baile particular. Las que más destacaban eran María y Afri que tenían un don para mover el culo, de vez en cuando intentábamos seguirla pero ni de coña. Juegan en otra liga. Yo seguía a lo mío con Marta imitando a Miranda Sings, he de confesar que las tardes de domingos nos las pasamos haciendo el tonto, y ahora que estaba sonando Havana no íbamos a desperdiciarlo. Al final todos se habían quedado mirándonos y Julia comenzó a grabarnos.

- Ay, Julia no me grabes que me da vergüenza -y me escondí en su brazo-.

- Dios, Natalia eres un bebé gigante - y aprovechó que me había escondido para dejar de grabar y darme un abrazo-.

- Es que me da vergüenza que me graben Juliaaaaa -y puse un puchero separándome de ella-.

- Venga mujer, ¡si luego te comes el escenario! - dijo replicándome-.

- Pero es diferente, me escondo detrás de mi guitarra y el micro, además que desde ahí arriba no se ve nada...

- Pues opino que deberías de cantarnos algo, aquí y ahora.

- Me parece correcto -dijo Alba apareciendo por mi espalda-.

- Pero no tengo guitarra, ni nada... -dije como excusa...pero no sirvió de nada-.

- Pero hay un piano que yo lo he visto al entrar -insistía la rubia pequeña que tenía los mofletitos rojos para apretarlos, seguramente había bebido un poco y con ese cuerpo se le había subido todo a la cabeza...-

- Alba que me da vergüenza.

- Natalia que no hay nadie - y se tapó los ojos- mira yo no veo a nadie, está todo súper oscuro.

- Alba eres tontísima -le dije riéndome y quitándole las manos de los ojos con las mías-.

- Me voy que me llama Gonzalo pa' perrear nuestra canción -claramente se había dado cuenta que sobraba en el intento de convencerme y que si había alguien en la sala que tenía que hacerlo era Alba-.

- Venga, Nat, déjame escucharte -dijo bebiendo a morros de su botellín, cosa que me subieron todos los colores posibles a la cara-.

- ¿Yo que gano?

- Lo que quieras. ¿Que quieres?

- Si te lo digo te asustas y no es plan, rubia.

- Canta y luego ya vemos.

Dejé mi botellín en la mesa y me dirigí a Miki para preguntarle si el piano que estaba en la habitación de al lado del baño funcionaba o era de adorno.

- Miko, ven -Miki estaba arribísima bailando con los demás, le estaba cortando el rollo pero bueno... todo era por conseguir lo que fuese, o no-.

- Dime, Natulia.

- ¿El piano funciona?

- Si, y la guitarra también.

El sitio de mi recreoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora