Hoy es el día

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Café en la cafetera, Queen dormida en el sofá, el sol entrando por la ventana, la vecina callada, móvil en silencio. El mundo parece que va a mi favor, ahora solo falta que me venga la inspiración, llevo días sin tocar el libro. No por falta de ganas, pero parece que la inspiración se me ha ido con el verano. Y no culpo a nadie mi verano había sido muy yo. Los días de vacaciones me fui a Elche con la Rafi y mi Marina, ellas son mi refugio. Me reencontré con mi familia, amigos y algún que otro babosillo. Lo cierto es que había tenido alguna que otra aventura, pero lo típico del verano... sales, entras, te lías con alguien y cuando acaba el verano pues si te he visto no me acuerdo. Esa es la magia de septiembre, ¿no?  Ha sido perfecto para recargar pilas pero no para que me acompañe la intensidad con la que acostumbro escribir. 

Y ahora pues nada, digamos que las musas me han abandonado, o simplemente están dormidas. Aquí llevo glicheando unas horillas con Vanesa Martín de fondo a ver si me pega algo de intensidad, pero nada... El viernes tengo reunión con Noemí y lo cierto es que como no avance con la novela me va a matar. De momento estoy cumpliendo los tiempos que impusimos en la otra reunión, pero no me gusta el rumbo que está llevando la historia y la he vuelto a escribir como unas 5 veces. 

Alba no sé que haces sentada, espabila que las historias se te van. Van pasando las horas y sigues en el mismo párrafo... Tu sabrás lo que quieres hacer. A mí me aburres un montón, loco. Encima no te queda ni helado de chocolate...

Me levanté del escritorio, cogí la libreta, el bolígrafo, el bolso y me dispuse a salir a la calle. 

- Queen, me voy a buscar a mi musa. ¡No me la líes,eh! Y no saques la tierra de las macetas de la terraza, por favor te lo pido -Le dí un beso y salí por la puerta-.

Espero que haya captado todo y se eche a dormir una siesta eterna, últimamente cuando la dejo sola se pone muy guerrera. En una semana, me ha roto un cojín, se ha revolcado en la maceta nueva de la terraza y se ha comido los cables de los auriculares. Yo creo que algo me quiere decir, pero de momento no hablo el idioma gato... 

No soy de las que se quedan sentadas a esperar que pase la vida, me gustar sentarme en alguna cafetería pedirme un café con leche y ver a la gente paseando por la calle. A cada persona que pasa por mi lado le hago una vida, me invento una historia y a veces me sale de lujo. Me las creo y todo... 

Mi mente pensante sin querer queriendo me está llevando a ver si me encuentro a la chica que estaba el otro día cantando en el metro. Y es que llevo dos días con la puta cancioncita en la cabeza. Todo el rato es:


"Todo pasa lento, lento.

Todo aquel que la conoce. Muere en el intento, lento.

Ella lleva su veneno. Nunca sabe poner freno

No le digas que la quieres porque se lo lleva el viento" 


Y lo cierto es que me encantaría saber como sigue la maldita canción. Tantos días bombardeándome la cabeza no es ni medio normal.

Plaza de callao vacía, escalera del metro vacía, línea 2 del metro vacía... Otro día más sin escuchar esa voz. Menos mal que en la plaza está la reina de los cafés y se me pueden ir las horas viendo la vida por la ventana... Por suerte aparece y me sorprende, o por suerte me llega la inspiración. Si nada de esto ocurre, tengo la esperanza de consolarme escuchando al guitarras. Se viene una tarde mágica. 

De repente me dí cuenta que tenía un móvil. En silencio. Pero lo tenía.

*Gentuza que mola te ha enviado 104 mensajes*

El sitio de mi recreoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora