Esperé pacientemente unos minutos más mientras Tyler se despedía de Tony, quien no tardó en entender que era por mí por quien iba a abandonar la cabina del dj. Lo perdí entre la multitud durante unos instantes, pero pronto volví a visualizarle tratando de abrirse paso y pidiendo disculpas reiteradamente aunque fueran los otros quienes le empujaran. Una vez llegó hasta mí, se encogió de hombros y me dedicó una leve sonrisa.
- Hola. – comenzó. Mi rostro en ese momento no debía ser muy amigable.
- Pensaba que no ibas a venir.
- Al final sí que he podido.
- ¿Y no has pensado en avisarme si quiera? – cuestioné. Mi acusación consiguió que por fin dejara de sonreír y se afinara la garganta. Me daba igual incomodarle, era él quien había empezado esto al dejarme plantada el día de San Valentín.
- Lo siento, Rose, no me ha dado tiempo. – masculló. Dedicó una rápida mirada alrededor y pronto regresó con la forma ideal de cambiar de tema. – ¿Quieres que vaya a por un par de vasos de ponche?
- Ya he bebido suficiente. – acoté. – Y si quisiera más, podría ir yo misma a por él.
Noté como Tyler respiraba hondo hasta que se le hinchó el pecho para luego dejar salir el aire con pesadez.
- Mira, lo siento de verdad. Y entiendo que ahora lo que menos quieras sea verme. – masculló, cabizbajo. – No quiero molestarte más. Desde la cabina he visto que te lo estabas pasando bien y no quiero arruinarte la noche. No más de lo que ya lo he hecho.
Tyler hizo el amago de darse la vuelta para marcharse, pero lo agarré del brazo antes de que pudiera alejarse. Tuve que hacer un gran esfuerzo por disipar mi enfado e intentar mostrar una mueca condescendiente.
- Que te marches ahora no es la solución. – le dije.
- ¿Entonces?
- Quédate. Y vamos a bailar un par de canciones. Tal vez así se me pase.
Media hora más tarde se podría decir que ya estaba bastante más animada. Habíamos saltado en el centro de la pista y había pasado mis brazos por su cuello si la canción que sonaba era para bailarla más pegados. Y lo mejor de todo era besarle, olvidarme de todo lo demás y sentir que éramos una pareja normal.
- ¡Voy a pedirle a Tony una canción lenta! – le avisé antes de andar hacia la cabina. Tuve que gritar para que me escuchara, pero finalmente asintió.
Subí para hacerle mi petición a nuestro increíble dj y Tony no tardó en guiñarme un ojo como respuesta, prometiéndome que después de esta sonaría una lenta para nosotros. En todos los bailes había bailado una lenta con mi respectiva pareja, pero este era el primero en el que estaba Tyler como mi acompañante y me hacía especial ilusión, aunque no llegaba a entender el motivo. Sin embargo, a lo que regresé a la pista no di con Tyler. Me abrí paso entre la gente hasta que por fin lo encontré cerca de las gradas, hablando por teléfono mientras se tapaba el oído libre con un dedo, por el ruido.
Me acerqué a él casi a la vez que colgaba y tenía un presentimiento en mi interior que me avisaba de que algo no pintaba del todo bien. La cara de sorpresa de Tyler, como si le hubiese pillado cometiendo una travesura, no ayudó a disipar mis sospechas.
- ¿Te encuentras bien?
- Sí, bueno, tengo que irme. – respondió.
- ¿Irte? – repetí, atónita, deseando que todo fuera una broma de mal gusto.
- Lo siento, Rose, pero tengo que irme. Si me da tiempo, volveré.
Me quedé boquiabierta mientras Tyler se alejaba de mi lado a paso rápido. Ni una explicación de a dónde iba, ni con quién, ni por qué. Tan solo me dejaba plantada por segunda vez en el día de San Valentín. Y para rematarlo, comenzó a sonar la canción lenta que acababa de pedirle a Tony. Una de mis favoritas, para ser exactos.
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Marginado | Tyler Down
FanfictionEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
