Durante la siguiente semana tuve dos noticias; una buena y otra mala. La buena era que había tenido mi entrevista para la universidad y había ido bastante bien a mi parecer. La segunda era que estaba convencida de que Tyler me odiaba. Y no era una simple suposición, sino que él mismo me lo había dicho, o por lo menos lo había insinuado. Todo fue a raíz de que se enterara de que yo estaba incluida entre los que rebuscamos en su mochila y que no fui capaz de impedir que Tony le entregara lo que habíamos encontrado al profesor. Sus palabras habían sido claras: que no confiaba en él; que podría haberle arruinado la vida; y que, después de todo lo que había pasado entre nosotros, esperaba algo más de mí.
Por lo demás, fue una semana tranquila. Todos estaban de los nervios por las entrevistas, pero una vez me quité la mía de encima, me sentí mucho más liberada. Lo malo fue que esa calma no duró demasiado y las malas noticias aparecieron en mi vida de la mano de Tony.
- Necesito tu ayuda. – me dijo a la salida del instituto, arrinconándome antes de que pudiera montarme en mi coche. – Es por Tyler.
- En ese caso no creo que sea la indicada para ello.
- Rose, no puedes negarte. Te necesito. De verdad.
- Tyler me odia por tu culpa. Porque entregaste esos malditos folios. – contesté de mala gana, pero él también se sintió en su derecho de enfadarse.
- Vi como te quedaste en shock hasta que el simulacro terminó. – me recordó. – Tú estabas tan convencida como yo de que era Tyler quien andaba por ahí fuera, así que no me vengas con que la culpa es solo mía.
Me crucé de brazos en un intento por ponerme a la defensiva. Sí, puede que yo también dudara de él, pero no me sentía tan responsable de lo sucedido como Tony. Aun así, habíamos pagado justos por pecadores.
- ¿Y bien? ¿De qué se trata esta vez? – inquirí.
- La policía va a pillar a Tyler comprando armas. Lo detendrán y tendrán una razón sólida para acusarle. – masculló. Miró hacia un lado y hacia otro como asegurándose de que nadie más nos escuchaba y continuó. – He intentado pedirle ayuda a Clay, pero no está en su mejor momento. Y yo no puedo encargarme solo de algo como esto.
Con tan pocas palabras consiguió que me sintiera como si me acabara de bombardear con un cúmulo de información de lo más complicada. Cerré los ojos unos segundos mientras lo recapacitaba y fruncí el ceño.
- Espera, espera. – balbuceé. – ¿Cómo sabes eso?
- Porque lo he visto. En la comisaría. Y he escuchado parte de la conversación. – me explicó. Por su tono agitado, se notaba que estaba tremendamente preocupado. – Créeme, Rose, si no le ayudamos, Tyler está perdido.
No me hizo falta nada más para convencerme. Pese al peligro y al sinfín de líos en el que nos podíamos meter si cualquier mísero detalle salía mal, no podía dejarle tirado. Me prometí siempre estar ahí para Tyler y eso es lo que iba a hacer.
Esa misma noche, Tony y yo nos embaucamos en un rescate peligroso e impredecible a partes iguales. Puede que acabásemos todos en problemas; o tal vez todo saliera redondo y recordáramos ese día como uno que mejor no repetir. Protegidos por la oscuridad, esperamos dentro del coche en el lugar en el que Tony dijo que iba a suceder todo. Ya llevábamos un buen rato vigilando y no había ni pizca de movimiento, así que cuando mi móvil vibró, me tomé la libertad de revisar mis mensajes. Era Zach, preguntándome que si podía ir a recogerle.
- ¿Es urgente? – tecleé. Me imaginaba que o estaba caliente o estaba borracho y por eso me escribía a mí, pero me pillaba en el peor momento. Aunque me leyó, tardó unos minutos en responder.
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Marginado | Tyler Down
FanfictionEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
