Entré en mi dormitorio después de Tyler, dejé los tacones que me había quitado al entrar a casa en el suelo y cerré con cuidado para no hacer ruido. Mi padre debería estar durmiendo profundamente, pero era mejor prevenir que curar. Al vernos por fin a solas en la habitación, como si fuera un refugio seguro, suspiré.
- Como si estuvieras en tu casa. – le dije a Tyler, quien permanecía de pie, estático.
Después de que una ambulancia transporta a Justin al hospital, todos nos habíamos quedado de piedra. Ya a nadie le quedaban ganas de fiesta. Clay y sus padres se fueron pitando al hospital detrás de la ambulancia, y tras abrazar durante un buen rato a una desesperada y llorosa Jessica, la dejé irse junto a Ani. Tony y su novio se marcharon al poco. Yo cogí el coche y les ofrecí a Charlie y a Alex acercarlos a sus casas; y como Zach, para variar, seguía sin estar en buenas condiciones para conducir, también lo llevé. Cuando ya solo quedábamos Tyler y yo en el coche, le ofrecí venirse a dormir a mi casa alegando que lo menos que deseaba en esos momentos era quedarme sola.
- ¿De verdad no habrá problema con tu padre? – me preguntó, soltándose los botones de la americana y dejándola a los pies de la cama con cuidado.
- Puedes estar tranquilo. – le confirmé. – Se irá a trabajar antes si quiera de que nos levantamos.
Él había hablado con su madre, le había explicado la situación y ella no le había puesto ningún impedimento en que se viniera a dormir a mi casa. A fin de cuentas, esa mujer solo quería lo mejor para su hijo y tenía la experiencia de que yo le había hecho bastante bien siempre.
- ¿Quieres algo para ponerte más cómodo? – le ofrecí, abriendo mi armario, aunque sabía muy bien lo que estaba buscando. – Todavía guardo uno de tus pijamas. Te lo dejaste la última vez que dormiste aquí.
Él ni si quiera parecía acordarse de que se lo hubiera olvidado, aunque nuestra ruptura había sido tan extraña que era entendible que no recayese en eso. Uno en cada lado de la habitación, dándonos la espalda, nos quitamos el conjunto de la graduación, nos pusimos nuestros respectivos pijamas y nos metimos en la cama. Yo tardé un poco más dado que tenía que desmaquillarme, pero cuando ambos nos encontrábamos bajo las sábanas, decidí sacar el tema tabú.
- ¿Crees que Justin estará bien?
- Seguro que sí. – me dijo, aunque tampoco lo veía demasiado seguro de sus palabras. – Tan solo habrá sido un susto.
- Eso espero. – asentí de todas formas. – Ver a Jess así me ha roto el corazón.
- Y a mí. – añadió en un murmullo.
Dejé de mirar el techo para girarme hacia él, quien hizo lo mismo pero segundos más tarde. Nos quedamos observándonos hasta que su mano buscó la mía bajo las sábanas y entrelazamos nuestros dedos. El calor volvió levemente a mi cuerpo ante ese gesto, así que decidí abrazarme a él para terminar de tranquilizarme. Aunque no me había dado cuenta hasta ese momento, mi cuerpo llevaba un buen rato temblando a causa de lo que habíamos presenciado.
- Gracias por quedarte. – susurré cuando su brazo me rodeó por la espalda, acogiéndome.
- No tienes que darlas. – contestó. – Gracias a ti por invitarme.
Sonreí de medio lado ante lo tierno que sonaba y, nada más levanté mi rostro para volver a mirarnos a los ojos, ya me esperaban sus labios. Nos besamos muy lentamente, siendo al principio tan solo un roce de nuestras bocas, y cuando comenzamos a tomar velocidad, nos separamos dejando nuestras frentes unidas y nuestros alientos entrelazándose. Rocé mi mano libre con su pecho y agradecí no ser la única que tenía la respiración acelerada. Puede que el calor que me estuviera invadiendo ya estuviera yendo más allá de lo que debería.
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Marginado | Tyler Down
Fiksi PenggemarEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
