El despertador sonó estruendosamente, por lo que no me quedó otra que girarme para apagarlo de un manotazo. Aun así, no tardé más que unos segundos en volver a acomodarme sobre la cama; exactamente sobre el pecho de Tyler, que era donde había dormido toda la noche. Él, que estaba desperezándose con vaguedad, me rodeó entre sus brazos al volver a sentirme a su lado.
- Buenos días. – murmuró.
- Buenos días. – respondí. Llevé mi mano hasta su rostro y acaricié su mejilla con las yemas de mis dedos. – ¿Has dormido bien?
- De maravilla.
- Yo también. – sonreí, y al momento subí el rostro para encontrarme con sus labios y un tierno beso. – Hoy es el día.
- Todavía me cuesta creerlo.
Después de por todo lo que habíamos pasado en el instituto, aquella mañana nos graduaríamos. El instituto había acabado de la peor forma, pues semanas atrás nos habíamos reunido todos en el funeral de Justin, incapaces de contener las lágrimas, pero el luto debía terminar hoy. Era un día especial para nuestra promoción; debíamos celebrar el fin de esa etapa que se había echo tan larga y, a veces, tan cuesta arriba. Y en el proceso, también honraríamos a las personas que habíamos perdido por el camino.
- ¡Ya está el desayuno! – gritó mi padre desde las escaleras; con un tono tan alto que se escuchó pese a que tuviéramos la puerta cerrada. Obviamente, se había pedido un par de días de fiesta para poder estar en casa y acudir a mi graduación, pues era un momento que, como él decía, no se perdería por nada del mundo.
- ¿Te acordaste de decirle a tu padre que me quedaba a dormir? – cuestionó Tyler. Nada más terminó de hablar, me incorporé de sopetón y le observé con los ojos completamente abiertos, presa del pánico.
- No. – respondí. Al instante salté de la cama, recogí su ropa del suelo y se la lancé. – Tienes que irte. Mi padre va a matarnos si nos encuentra aquí sin avisar y no quiero que esté de malhumor precisamente hoy.
Tyler, también alterado, comenzó a vestirse a la velocidad de la luz. Estaba tan nervioso que, al intentar subirse los pantalones, tropezó con la misma tela y se golpeó contra el armario, pero aun así no se detuvo. Mientras terminaba de abrocharse el cinturón, revisó todo el dormitorio para asegurarse de que no se olvidaba nada y agarró el envoltorio del preservativo de anoche para guardárselo en el bolsillo. Lo tiraría en la primera papelera que viese, pero lo importante era esconder cualquier evidencia que quedara en ese dormitorio. Y entonces, al tenerlo todo listo, recayó en lo más importante.
- ¿Cómo me voy sin que me vea?
- Tendrás que bajar por la venta. – le dije. – No hay mucha altura, de verdad, no pasará nada.
- ¿Por la ventana? – repitió como si me hubiese vuelto loca.
- Es la única forma, Tyler. – insistí, acercándome para empujarle hacia ella. – Venga, vamos, antes de que suba.
Pese a que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, Tyler abrió la ventana y asomó la cabeza. En su mente ideaba cómo llegar al suelo de la mejor forma, pero su parte más racional seguía considerándolo una locura. Cuando por fin sacó una pierna dispuesto a apoyarla quién sabe dónde, le agarré por el antebrazo y lo detuve.
- Espera. – le pedí. Sus ojos contagiados por el pánico me miraron suplicantes, a la espera de lo que fuera que tuviera que decirle tan importante como para hacerle perder ese tiempo tan valioso. – Ahora que lo pienso bien, sí que le dije a mi padre que te quedabas a dormir.
- ¿Qué? – inquirió, frunciendo el ceño. No pude contenerme más y dejé escapar por fin la risa que tanto rato llevaba aguantando en mi garganta. Aun así, Tyler siguió inmóvil, todavía con parte del cuerpo fuera del dormitorio.
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Marginado | Tyler Down
Fiksi PenggemarEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
