- ¿Has pensado en contárselo alguna vez a un adulto? – le pregunté.
- No. No puedo hacerlo. De verdad que no.
- Está bien. No pasa nada. – le aseguré. Llevé su mano a mis labios y deposité un dulce beso en el dorso de esta. Tyler me siguió con la mirada y, finalmente, dejó escapar todo el aire que retenía.
Después de habernos abrazado en el suelo y de que él hubiera expulsado en forma de llanto todo el dolor y rabia que llevaba por dentro, habíamos ido a la cocina a por un par de refrescos y habíamos vuelto a su dormitorio. Sus padres seguían sin estar en casa, pero se sentía más cómodo hablando de esto en su cuarto, como si fuera dentro de una zona segura. Ahora, sobre la cama, me alegraba notar que sus ojos cada vez estaban menos rojos por las lágrimas.
- He estado pensando bastante en por qué regresaba a ese recuerdo cuando me besabas. – comenzó, con un tono de voz bajo y tímido. – He llegado a la conclusión de que es por cómo me siento.
- ¿A qué te refieres?
Tyler se acomodó y se humedeció los labios antes de hablar, aunque supuse que solo lo hacía por ganar tiempo antes de soltar lo que le pasaba por la cabeza.
- Cuando regresé del programa para controlar la ira me sentía muy bien. Volvía a tener esperanza, estaba contento y... creía que las cosas podrían cambiar. – respondió. – Luego pasó... eso y... lo que estuve a punto de hacer en el baile. Cuando me besas vuelvo a sentirme como cuando regresé del programa y creo que, de alguna forma, yo mismo me recuerdo que algo malo va a pasar en compensación.
- No puedo prometerte que ahora todo vaya a ser un camino de rosas, ojalá pudiera. – le solté. Quería poder allanar un poco la realidad y hacerla más digerible, pero al mismo tiempo debía ser sincera con él y lo cierto era que las cosas en el instituto siempre encontraban su forma de complicarse. – Lo que puedo prometerte es que yo quiero estar contigo, de la forma en que me dejes estar a tu lado, y esta vez no pienso dejarte solo.
- Hablas de ser... ¿algo más que amigos?
- Sí, claro, si es lo que sientes que quieres, creo que yo ya lo he dejado bastante claro.
- Y yo también lo he dejado claro, ¿no? – preguntó, mas el ver que lo decía en serio me hizo levantar una ceja burlescamente.
- Por como me has rechazado las veces que te he besado he llegado hasta a pensar que ya no sabías cómo decirme que no querías pasar la barrea de amigos. – repliqué, lo que sin duda logró sorprenderle.
- No es lo que quería que pensaras. – se quejó. – De verdad que me gustas. Mucho. Pero no puedo controlar...
- Lo sé. – le interrumpí. – Y a mí también me gustas mucho. Podemos simplemente ver que surge; no hace falta decidirlo ya mismo.
A pesar de que pareció convencerle al principio, no tardé en volver a ver la duda en su mirada.
- ¿Y si nunca supero esto? ¿Si nunca vuelvo a ser una persona normal?
- Eres una persona normal, Tyler, y sé que lo superarás, como todo. – le aseguré. – Hoy hemos dormido juntos. Y llevo toda la tarde tocándote y acariciándote. Aunque no te des cuenta, vas mejorando.
- Pero puede que me lleve mucho tiempo hacerlo por completo. – me advirtió.
- Entonces esperaré. Ya te lo he dicho, esperaré todo el tiempo que haga falta.
- Gracias, Rose, de verdad.
Sonreí ampliamente y le di un suave golpe en el brazo.
- Te he dicho que me gustas, idiota, que me des las gracias por eso sí que es extraño. – me burlé. Tyler también rio levemente y quise creer que parte de su tristeza se había evaporado al poder contar lo que le pasó en voz alta. Puede que aún nos quedara mucho trabajo por delante, pero ahora por lo menos tenía más claro como ayudarle.
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Marginado | Tyler Down
FanfictionEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
