CAPÍTULO 5.

1K 70 11
                                        

Tyler y yo volvimos a retomar nuestra rutina de hacer los deberes juntos. Nos lo tomábamos bastante en serio, pero también perdíamos algo de tiempo en sesiones de besos. Tampoco era nada grave; nuestro esfuerzo merecía una buena recompensa como esa. No habíamos hablado largo y tendido sobre qué era exactamente lo que había entre nosotros, ni tampoco sobre cómo actuar en el instituto. Cuando estábamos ahí dentro teníamos cero contacto, pero cada vez se me hacía más fácil no dirigirle ni si quiera la palabra. No era cuestión de besarnos por los pasillos, pero me gustaría poder hablar con él sin que eso supusiera que mis amigos se volvieran locos, o que pensaran que me lo había vuelto yo.

A pesar de que Tyler me había propuesto quedar el sábado, le dije que iría con mis amigas un rato por la noche a la casa de Bryce, pero le aseguré que no volvería muy tarde para que pudiéramos pasar el domingo juntos. Ahora mismo me sentía mucho más cómoda con él que con cualquier otro, pero no podía dejar a todo el mundo de lado sin dar explicaciones. Así pues, me puse un conjunto bonito y pasé a buscar a Chloe y las demás.

Vimos a Justin, a Monty y a Alex jugando a los videojuegos, pero los apagaron cuando llegamos y nos pasaron unas cervezas. Zach llegó poco después, igual que Jessica. Después de terminarnos unos cuantos vasos y con la música de fondo, ya todo estaba más animado.

- Me sorprende que hayas venido. – comentó Bryce pasándome el brazo por encima. – Últimamente estás muy ocupada.

- Tan ocupada que ya ni viene a ver nuestros ensayos. – replicó Chloe. Ya tardaba en decirlo, pero me lo esperaba, y era el momento perfecto para anunciarles algo.

- Eso es porque tengo una mala noticia. – mascullé poniéndome seria. – La rodilla me sigue molestando en clase de gimnasia y no quiero arriesgarme a que empeore. Por eso creo que voy a dejar las animadores por el momento, hasta estar segura de que está perfectamente curada.

Ahora tendría que cojear un poco en clase de gimnasia si nos hacían correr demasiado, pero merecería la pena. Sabía que no dejarían de insistirme para que me quedara en el grupo si no era porque tenía una excusa consistente, pero las ganas de animar y gritar en los partidos no parecían querer volver a mí. Pese a las quejas de Chloe, las chicas terminaron por aceptarlo.

Más tarde, cuando se me bajó el pedo y sentí que ya era hora de irme, regresé a la caseta de Bryce a por mi bolso. Ahí tenía las llaves de mi coche, que era lo más importante, y mi teléfono móvil. Lo demás solo era relleno. Sin embargo, mis planes de cogerlo y salir pitando de ahí se vieron arruinados cuando Bryce entró tras de mí y volvió la puerta.

- ¿Ya te vas? – cuestionó. – Todavía es pronto.

- Estoy cansada y mañana tengo cosas que hacer.

- ¿Qué es más importante que quedarte un rato más en mi fiesta? – cuestionó melosamente, lo que sin duda puso mis sentidos alerta.

- Podría hacerte una lista de cien cosas más importantes. – me burlé. Bryce también rio y continuó avanzando hasta mí. No pude escaparme antes de que me acorralara entre el sofá y su cuerpo.

- Puedes irte, pero no sin antes darme un beso por lo menos.

Llevé mis manos a su pecho para evitar que redujera todavía más el espacio entre nosotros y traté de empujarle sin éxito.

- Puedo irme igualmente, pero si no te apartas te daré un puñetazo antes de hacerlo. – le corregí, lo que todavía le hizo más gracia. – Hablo enserio, Bryce, apártate.

El susodicho pareció entender que no bromeaba y, aún con una mueca de decepción, apartó las manos permitiéndome esquivarle y dirigirme hacia la puerta.

Marginado | Tyler DownDonde viven las historias. Descúbrelo ahora