- Cálmate. – me pidió Tyler por sexta vez. – Está todo bien. De verdad.
- Menos mal. De lo contrario me habría enterado de que la policía te investiga cuando se te llevasen detenido. – repliqué con ironía.
- No quería preocuparte si no era grave, por eso no te lo dije. – insistió, pero su argumento no llegaba a convencerme del todo.
Había ido a buscarle a la sala de fotografías y nos había encerrado en el cuarto oscuro para poder mantener esta conversación en privado. Ya le había dicho que Tony me lo había contado todo y no parecía demasiado contento de que hubiese descubierto la verdad.
- Pero soy parte de tu vida, Tyler. Y si te ocurre algo, pensaba que confiabas en mí lo suficiente como para contármelo. – me quejé. – Maldita sea, después de todo lo que hemos pasado, ¿de verdad ibas a ocultármelo?
- ¿Y qué querías que hiciera? – cuestionó, adquiriendo el papel de víctima. – La última vez que te conté algo relacionado con la policía dejaste de hablarme durante una semana.
- ¿A qué te refieres?
- A la coartada de Alex. – espetó.
- Eso es diferente. Eso incluía también a tus amigos, pero lo de las armas te incluye directamente a ti.
- Así que si pudieras ayudar a alguien te conformarías con ayudarme a mí. – comentó. Puede que sonara un poco radical, pero si la situación podía ponerme en peligro, sí, por quien pondría la mano en el fuego sería por Tyler, no por todos.
- ¿Y qué hay de malo en eso?
Tyler se cruzo de brazos y por su mueca decepcionada parecía un juez a punto de dar una sentencia de muerte.
- Que no me gusta la gente que piensa así.
Un puñetazo en el estómago me habría dolido menos. Asentí lentamente con la cabeza dado que él no parecía llevar intención de corregirse y me humedecí los labios antes de hablar.
- Siento mucho que pueda parecerte tan desagradable. – mascullé. – Ni si quiera sé para qué vengo hasta aquí. Ya veo que sabes cuidarte muy bien tú solo.
Me marché de ahí con total tranquilidad pero con mi orgullo herido por dentro porque Tyler ni hizo el amago de detenerme. Pasé el resto de la mañana con cara de perro y gruñendo más que hablando. ¿Sabéis eso de que no debes pagar tu cabreo con los demás? Pues no lo cumplí ni de lejos. Me marché a casa en cuanto terminaron las clases y subí a mi dormitorio dispuesta a dormir toda la tarde. O hasta que se me pasara el enfado, lo que ocurriese antes.
Tony me escribió a mitad de tarde para preguntarme qué tal me había ido. Le dije la verdad, que habíamos discutido, y Tony no tardó en disculparse. Obviamente le aseguré que él no tenía nada que ver y que era yo quien debía darle las gracias por haberme informado de lo que pasaba con la policía, pese a lo que hubiese ocurrido después entre Tyler y yo.
Mi padre tocó sutilmente la puerta avisándome de que iba a entrar y por la pequeña sonrisa forzada supe que iba a ser sobre algo que no me iba a gustar especialmente.
- Tienes visita. – me anunció.
- Lo dudo.
- Es un chico con cara de arrepentido. – apuntilló. – Creo que lo conoces. Lo he visto alguna vez por aquí.
- ¿Tyler, puede ser? – añadí dubitativamente dispuesta a seguirle la broma.
- Puede ser. – asintió. – Tiene pinta de Tyler.
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Marginado | Tyler Down
FanfictionEl instituto puede ser un paraíso para unos y un infierno para otros. Lo cierto es que todo el mundo sufre, aunque algunos lo hagan en silencio, y a veces ese silencio se vuelve insufrible. 6/7/2021 ➞ #1 tylerdown #2 13reasonswhy 26/5/2022 ➞ #2 13re...
