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Se escondieron cerca de la sala de descanso por 20 minutos hasta que vieron su objetivo.

Hora de la verdad.

Eiji se apuro para empezar con la distracción. Debía llevarlo un poco lejos para darle la oportunidad a Aslan de entrar y poner el sobre en la bebida. Habían estipulado un tiempo de menos de 10 minutos, que es el tiempo que le tomaría a Ash preparar todo.

Toco la puerta antes de entrar — Emmm, doctor, necesito hablar con usted

— Oh, eres tú, ¿Que quieres hablar? Justo acabo de tomar mi descanso

— Pero, ¿Podemos hablar afuera? Es que hace frío y estoy desnudo prácticamente

— Bien, pero que sea rápido — el anciano se levantó de su lugar y siguió al pelinegro que se dirigío a uno de los balcones.

Rápidamente el lince se metió a la sala de descanso, boto todos los sobres de té que el viejo mantenía en una caja y puso únicamente el envenenado.
Así cuando regresara y se hiciera su té, tomaría el único que queda para llevarlo directo al infierno que es de donde viene.

Salió de la sala con sigilo y regreso al escondite inicial. Pasaron 11 minutos exactamente, minutos en los que ninguno regreso.

No lo pensó dos veces. Salió de su escondite y fue directo a donde Eiji le dijo que guiaría al doctor. En el camino se encontró con una hacha de las que suelen poner en caso de emergencia. Con su puño rompió el cristal y tomo el arma.

La luz solar traspasaba las ventanas, pero cuando Ash abrió la puerta que conecta con el balcón la fría noche invadió el ambiente.

Eiji se hayaba inconsciente en el suelo y el doctor tenía su pie arriba de su cabeza, como un cazador orgulloso del tigre al que acaba de disparar.

— Quita tu asqueroso pie de el — levantó el hacha en señal de ataqué.

— Un gesto que hagas y el se muere — con un ligero movimiento de dedos el doctor levantó el cuerpo de Eiji como por arte de magia (en realidad si era magia pero negra) y lo llevo hacia fuera del balcón — Morirá antes de tocar el suelo advirtió.

Flashback

— ¿Que quieres niño?

— ¿Fue usted quién llamo a la trabajadora social?

— Ja, así que era eso... Si yo lo hice

— ¿Porque? Usted no es quien para juzgarnos, y no tiene derecho de meterse en nuestras vidas

— Soy un doctor, solo hago mi trabajo — levantó un poco el tono de su voz — si no hubiesen seguido lastimandose

— "Claro y su trabajo también es vender el alma de sus pacientes al diablo" — pensó en voz alta el pelinegro.

— Niño estoy justo aquí, te escuché — cruzó los brazos sobre su pecho y aturro aún más su cara de enojo.

— ¿Pensé en voz alta? — sonrió un poco apenado.

El doctor ni siquiera se molestó en responder, se acercó al chico frente a el, este trato de huir pero ya que había sido descubierto el viejo no dudo ni un solo segundo en usar sus increíbles habilidades demoníacas y de una pirueta se posicionó detrás del nipón que cayó al suelo de un madrazo que el doctor le dió entre la nuca y la cabeza.

Afloja El Hoyo [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora