|11| ¿Nos acompañas...

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Damián maldecía en todos los idiomas que conocía, y de todas las formas posibles en cada idioma, ¿Por qué no se detuvo a leer la placa?, esa chica, todo fue culpa de esa chica que era hermosa y lo distrajo.

Gruñendo enojado decidió alimentar al perro para luego ir a la policía o algo, no confiaba en la inteligencia de esa chica para cuidar a su perro, ni siquiera para inclinarse a leer la placa que tenía Titus.

— Ven hermosa, te daré comida de verdad— La perra se levantó moviendo la cola mientras seguía a Damián a la cocina, "Al menos sigue ordenes... o posiblemente se mueve por la palabra comida" pensó Damián guiando a la perra a la cocina.

(...)

Percy quería asesinar al idiota chico que secuestro a su hermosa e inocente señorita O'Leary, ella no tenía la culpa que ese idiota no la escuchara, tenía que ser de esos niños ricos que se creían superiores nada más porque su papi tenía dinero, gruñendo enojada, acaricio la cabeza del perro mientras el taxista la llevaba a lo que parecía el mejor barrio de esa maldita ciudad.

Quería bufar ¿Por qué las casas tenían que ser tan malditamente grandes? Sentía que en cualquier momento saldrían hombres uniformados a revisar que no tenía una bomba en el...

Respirando una vez más Percy regreso al presente, no negaría que las casas eran hermosas, pero por hades que esas personas harían correr a su tío Z por quien tenía el ego más grande, se notaba que eran personas falsas con vidas falsas.

Al llegar a la dichosa Mansión (Maldición que era la más grande en un barrio de ricachones) Wayne, seguro que el chico era egocéntrico, solo había que ver su casa, su maldita casa, era una fortaleza, pagando el Taxi, con las manos sudadas Percy reunió coraje y toco el timbre, espero unos segundos cuando

Percy estaba enojada, cuando llego a la dichosa mansión le pago al taxista y camino hacia la reja, toco el timbre y se escuchó una voz a su derecha.

— Buenas tardes ¿Que desea? —Era la vos de un hombre posiblemente mayor y con acento raro, apostaría que, de Inglaterra, tragando saliva pensando en la mejor respuesta, se acercó donde hablaba el señor.

— Amm... si... hola, yo estaba en el parque cuando un chico apareció de la nada y se robó a mi perra... y yo creo que tengo el suyo... si lo quiere de regreso debe regresarme a mi perra— Okey posiblemente eso último fue mucho ya que, sonaba como si ella estuviera extorsionando, ¡oh Dioses! No quería que un niño mimado pensara que era amenazado, eso nunca resultaba bien (Para ella).

Pensando en las formas de escapar por si decidían llamar a la Policía, Percy se sorprendió al ver que las rejas eran abiertas.

— Adelante— Escucho la voz del hombre, respirando hondo alejando sus pensamientos del remolino de pensamientos que se preguntaba ¿por qué la dejaron ingresar tan rápido?, lo animada que estaba al ver todo lo verde que rodeaba la mansión y lo que cenaría cuando terminara ahí.

Cuando se acercó a la casa o bueno mansión (Es un maldito castillo más bien) se preocupó más al ver que no había rastro alguno de su hermosa perra o el chico ladrón con posibles problemas de papi, decidiendo seguir Percy parpadeo al ver que la puerta es abierta por un hombre anciano (Ja, lo sabía) que le recordó a Quirón por alguna razón extraña.

— El amo Damián la espera adentro— Percy bufo mientras ingresa con el perro ¿Por qué no le daba a su perra y ya? ¿Por qué tenía que ingresar a la casa de esas personas risas?, quería a la señorita O'Leary para ir a almorzar, no había comido nada y pronto su estómago pediría comida.

Posiblemente hubiera comida algo si ese chico no aparecía de la nada exigiendo a su perro (¡Ni siquiera podía distinguir a una perra de un perro!), para luego perseguirlo por callejones que maldita sea Dédalo había tenido algo que decir en la arquitectura.

Cuando ingreso a la casa, Percy solo podía describirla, en una palabra. Ansiedad. Observar todo le producía una gran ansiedad, era de esas casas que su madre no dejaría ni que la observara.

Todo se veía caro, nuevo y reluciente, y sabía que había gran posibilidad que todo fuera caro, nuevo y aun más reluciente, la mansión le causaba una gran ansiedad porque en cualquier momento sentía que le iban a cobrar por respirar el mismo aire que ellos.

Con su suerte algo sucedería, y toda la casa se vendría abajo lo que llevaría a ella a escapar a Asfáleia por varios siglos mientras dejaba de ser buscada por la policía, esta bien, tenia un plan en mente.

Cuando regreso a la realidad quiso jadear, en la habitación que se encontraba en esos momentos podría apostar que tenia cosas tan o incluso más valiosas de las que vio en la entrada de la mansión, cuando quiso correr y no mirar atrás, lo vio, el ladrón de su perra.

— Tú— Lo miro con odio unos segundos— Señorita O'Leary— La llamo con emoción, pensó que la había perdido, cuando ella ladro en repuesta, sonrió, si, era su perra— Ven nena, vamos a casa lejos de ladrones— Dice mientras suelta a Titus besando su cabeza en forma de despedida.

El chico la mira desde arriba, típico de chicos ricos, pero lastima para él, Atenea tenía miradas más soberbias que literalmente decía que ella era un engendro que no merecía vivir, cuando su perra llega a ella la comienza a revisar.

— No le paso nada— Dice el chico con voz irritada y el ceño fruncido.

— Permíteme desconfiar de Ladrones de perros— el chico Gruño.

— Es tu culpa...

— y explícame, Sherlock ¿cómo es que es MI culpa que TÚ robaras a MI perra? — El chico volvió a gruñir diciendo algo entre dientes, pero antes que Percy se pudiera burlar del chico, una voz los interrumpió.

— Amo Damián, el almuerzo estará en breve ¿Desea comer aquí con su amiga o en el comedor? —Pregunta el mayordomo (Tiene un maldito mayordomo)

— No es mi amiga —Gruñe en forma de respuesta el chico "Amo Damián" se repite Percy en la mente sintiéndose algo incomoda.

— Créeme no sería amiga de un ladrón de perros— El chico la miro con lo que él podría pensar era intimidante mientras volvía a gruñir— ¡wow! si sigues respondiendo en gruñidos pensaré que eres más un perro que un humano... —Percy se quedó callada para sonreír hacia adentro, colocando su peor cara de terror y chillar como hija de Afrodita cuando se rompe una uña (Lo siento Piper)— ¡Pervertido! — Chillo intentando no reírse— Por eso secuestraste a la señorita O'Leary...

Percy quiso llorar de la risa, el mayordomo parecía asombrado, mientras el chico tenía una cara conflictiva, Percy tuvo que recurrir a sus mejores actuaciones para no reír cuando coloco una cara de terror y se sonrojo completamente, ¡oh! como extrañaba jugar con las personas así.

— ESO NO ES CIERTO—Grito al chico al darse cuenta de lo que hablaba Percy.

— ERES UN PERVERTIDO... ALEJATE DE MI PERRA— dice abrazando más fuerte a la señorita O'Leary intentado "Protegerla" el chico se colocó más rojo posiblemente de la ira, porque era lo que demostraba su rostro.

— NO QUIERO A TU ESTUPIDA PERRA PARA ESO, ME CONFUNDÍ DE PERROS PORQUE SE PARECE MUCHO A TITUS— Dice, Percy coloco una cara de terror pura y ahogo un grito.

— ERES UN ASQUEROSO, ES UN POBRE PERRITO— Dos segundos fue lo que necesito para partirse en risa, el chico parecía estar en corto circuito, estaba balbuceando cosas que Percy no entendió, pero era muy divertido.

— Señorita— Llamó el mayordomo y Percy se sonrojo un poco de la vergüenza.

— Soy Persephone, pero puede decirme Percy— Dice sonriendo hacia el mayordomo.

— Señorita Persephone agradecería que no molestara al amo Damián— Percy sonríe apenada.

— Lo siento señor, pero me hizo correr como loca por casi tres cuadras preocupadas por un posibles ladrón de animales— El señor parecía entender asintiendo.

— ¿Nos acompañara para el almuerzo? —Percy iba a negarse cuando su estómago decidió pedir comida, sonrojada asintió.

𝗟𝝠 𝗖𝝝𝗥𝝝𝗡𝝠 𝗗𝗘𝗟 𝗠𝝠𝗥 【𝐂𝐨𝐦𝐩𝐥𝐞𝐭𝐚】Donde viven las historias. Descúbrelo ahora