21. Eslabón En La Cadena Uchiha

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P.O.V Obito.

Ya era mediodía, me encontraba recostado en una de las mesas de la cafetería; tenía bastante sueño, además de que me sentía mal, no he visto a Deidara en todo el día, realmente me tiene muy preocupado.

A veces él es difícil de entender, creo que senpai quiere que adivine milagrosamente lo que le está pasando, o a lo mejor sólo no quiere verme; no sé que pensar, no recuerdo haber hecho algo que lo haya molestado.

— Si la señora Chiyo te ve así, te dará un buen regaño — Comentó Rin sentándose a la par mía.

— No importa... Estoy acostumbrado... — Respondí sin muchos ánimos ¿A dónde se fue mi actitud tan positiva de la mañana?

Y bueno, realmente para mí no es novedad recibir un engaño, es decir, casi no me afecta; pero claramente, no me la paso haciendo miles de tonterías para recibir miles de regaños.

Si hiciera eso, no tendría trabajo, si no tengo trabajo no tengo dinero, si no tengo dinero no tengo comida y si no tengo comida me muero. Definitivamente no quiero morir de hambre, además, sería muy estúpido comportarme mal de forma seguida sólo porque, no me importa mucho los regaños.

Ahora ustedes dirán "¿Por qué?"

Todos hemos recibido al menos un regaño en nuestra vida, sobre todo por nuestros profesores y nuestros padres; si tienes mala suerte incluso recibes la paliza de tu vida por parte de tu mamá.

Es normal, ya que nos ayuda a desarrollarnos; de esa forma podemos entender que es lo correcto y que no para nuestro futuro.

Pero como cualquier cosa en la vida, todo tiene sus límites; debes saber manejar cuando regañar a alguien y cuando no, sino todo puede volverse más complicado para esa persona, ya que se va a sentir muy... Apretada, es decir, no tendrá la seguridad de hacer varias cosas con libertad.

¿Entienden el concepto? ¿No lo captan? No me importa, porque yo sí lo entiendo, porque yo lo viví.

[🕣]

— Mira el lado positivo, estar suspendido es como tener vacaciones — Comentó Izuna en la puerta de la cocina; yo me encontraba sentado en un sofá largo de la sala principal, y frente a mí... Se encontraba nada más y nada menos que Madara Uchiha; el hombre que ha dejado muy en alto el apellido de nuestra gran familia, presidente de una de las empresas más importantes y ricas de la ciudad, alguien serio y decidido, exitoso, perfecto.

Bueno, no es del todo perfecto... Es muy, exigente.

Quizás demasiado...

— Sueles ser mala influencia ¿Lo sabías? — Madara se cruzó de brazos viendo con el ceño fruncido a su hermano menor; Izuna simplemente se dio media vuelta entrando otra vez a la cocina.

Trague saliva en el momento en que él me vio directo a los ojos.

Sus ojos son tan oscuros, serios y tiene poco brillo; con sólo una mirada pude notar lo molesto y decepcionado que se sentía, bajé levemente mi cabeza, realmente me sentía tan mal como para darle la cara.

— ¿En qué estabas pensando? — Preguntó refiriéndose a la reciente pelea que tuve en el colegio; mis manos temblaron un poco mientras que un nudo se formó en mi garganta. — No es tu problema si molestan o no a alguien más.

— No me parecía correcto quedarme con los brazos cruzados — Respondí con completa sinceridad, sentía como mi estómago se retorcía de nervios; sin duda la simple presencia de mi tío hace que todo se vuelva tan tenso y demasiado serio para alguien de mi edad, su tono de voz no ayuda para nada, mucho menos cuando sé perfectamente que el tema de esta charla no es de unicornios y arcoiris.

Paciente 325 | KakaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora